Trump presiona a la Reserva Federal para que rebaje los tipos de interés: ¿qué hará Powell?
En un momento en que los datos económicos estadounidenses se tornan contradictorios, la Reserva Federal de EE UU se encuentra en el centro de una tormenta política y financiera. El presidente Donald Trump ha intensificado su presión sobre el organismo, presidido por el republicano Jerome Powell, para que recorte de inmediato los tipos de interés. Alega que la inflación ya no representa una amenaza y que los altos tipos están frenando innecesariamente a la economía. Sin embargo, la Fed, por ahora, no ha cedido.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) ha iniciado este martes una reunión de dos días, y todos los pronósticos apuntan a que mantendrá los tipos en el rango actual del 4,25 % al 4,5 %. Esta decisión, de mantenerse, no sorprende a nadie: la inflación, aunque más contenida que en los picos de 2022 y 2023, no ha desaparecido, y los riesgos derivados de políticas como los nuevos aranceles de Trump sobre China añaden incertidumbre al panorama económico.
El argumento del presidente es, en teoría, sencillo: asegura que la inflación ha caído lo suficiente y que mantener los tipos altos solo sirve para dañar a los consumidores y frenar el crecimiento.
En su plataforma Truth Social, Trump ha declarado que "ya no hay inflación" y ha afirmado que el precio de la gasolina ha bajado y que los alimentos están más baratos. Sin embargo, estas afirmaciones no coinciden con los datos: los precios de los comestibles han subido un 2,4 % en el último año y la gasolina, aunque más barata que en 2023, aún promedia 3,18 dólares por galón, muy por encima del precio que él menciona.
¿Por qué la Fed se resiste?
Jerome Powell y la Reserva Federal han optado por una estrategia prudente. A pesar de la contracción del PIB en el primer trimestre, el desempleo se mantiene contenido. Además, persisten dudas sobre el impacto de los aranceles impuestos por Trump, que ya han encarecido las importaciones chinas en un 145 %. Esta medida, lejos de reducir la inflación, podría trasladar más costes a los consumidores estadounidenses, afectando especialmente a los hogares con menores ingresos.
Ante este escenario, la Fed tiene un mandato fundamental: equilibrar la estabilidad de precios con el máximo empleo. Este objetivo, aunque claro en teoría, se convierte en un verdadero desafío en la práctica, especialmente en un entorno económico tan volátil como el actual. Los expertos financieros y los observadores del mercado se encuentran en una constante danza de predicciones sobre si la Fed aumentará o disminuirá las tasas de interés, basándose en datos económicos oficiales, con un enfoque particular en la inflación y el mercado laboral.
En este contexto, la Reserva Federal ha mantenido las tasas de interés en niveles elevados, una estrategia que busca evaluar cómo las tarifas y otras medidas implementadas durante la Administración Trump impactan en estos indicadores clave a lo largo del tiempo. Matthew Martin, economista senior de Oxford Economics, señala que la política monetaria de la Fed dependerá de cuál de los dos lados de su mandato —la inflación o el empleo— esté más alejado de sus objetivos. Esta observación resalta la complejidad de la tarea que enfrenta la Fed: encontrar un equilibrio entre dos fuerzas a menudo opuestas.
Y ante el escrutinio, Powell ha sido claro: la Fed no tomará decisiones anticipadas sin evidencia clara de deterioro en el mercado laboral o una caída sostenida en la inflación subyacente. Y ha insistido en que no cederá a presiones políticas. Tal como señaló el economista Jan Hatzius de la firma Goldman Sachs, las críticas de Trump no bastan para modificar la política monetaria si no hay una justificación técnica sólida.
Sin embargo, si la Reserva Federal decide llevar a cabo una rebaja anticipada de tipos, esto podría tener consecuencias mixtas. Por un lado, beneficiaría a quienes tienen préstamos a tipo variable o tarjetas de crédito, ya que los intereses podrían disminuir. Por otro lado, si estos recortes se realizan de manera prematura y la inflación vuelve a repuntar, la Fed se vería obligada a aumentar nuevamente las tasas, lo que podría generar mayor inestabilidad en los mercados y afectar su reputación.
En general, cuando la inflación es alta y la economía está en pleno auge, como sucedió a principios de 2022, la Fed tiende a aumentar su tasa de interés de referencia para desalentar el endeudamiento y reducir la oferta monetaria. En cambio, en períodos de alto desempleo y debilidad económica, opta por bajar las tasas, lo que permite a los bancos aliviar la presión financiera sobre los consumidores y facilitar la compra de bienes de gran valor a través de financiamiento y crédito.
¿Cuándo podría bajar la Fed los tipos?
Aunque se predice en mayo no habrá cambios, los analistas ven más probable un primer recorte en julio, con una probabilidad del 80 % según la herramienta CME FedWatch. Otros, como Oxford Economics, creen que el primer recorte no llegará hasta diciembre, cuando los efectos de los aranceles se moderen y el mercado laboral empiece a mostrar debilidades más serias.
Mientras tanto, los consumidores tendrán que seguir lidiando con tipos altos en hipotecas, tarjetas de crédito y préstamos para automóviles. Los expertos recomiendan buscar las mejores ofertas y considerar opciones como las tarjetas de transferencia de saldo al 0%.
La Fed se encuentra en una encrucijada donde cada paso debe medirse con precisión quirúrgica. Mientras Trump intensifica su discurso político, Powell mantiene el timón firme y señala que la política monetaria no puede ser rehén de las urgencias políticas. La economía estadounidense necesita claridad, no impulsos. Aunque los recortes llegarán —quizá este verano o a fin de año—, lo harán cuando los datos, y no la presión, lo justifiquen. @mundiario


