¿Cómo los ataques de Trump al presidente de la Reserva Federal hacen tambalear a la economía de EE UU?
En una jornada marcada por la incertidumbre y la tensión política, los mercados financieros de Estados Unidos registraron fuertes caídas este lunes luego de que el presidente Donald Trump intensificara su ofensiva verbal contra el titular de la Reserva Federal, el republicano Jerome Powell. A través de una publicación en su plataforma de Truth Social, Trump volvió a exigir recortes inmediatos en las tasas de interés, mientras calificaba a Powell de llegar “demasiado tarde” y lo acusaba, sin evidencia, de haber favorecido a sus oponentes políticos en el pasado.
Los efectos no tardaron en sentirse: el índice S&P 500 se desplomó un 2,4 %, acumulando ya una caída del 16 % desde su máximo de febrero y acercándose peligrosamente al territorio bajista (definido por una baja del 20 %). El Nasdaq, fuertemente expuesto al sector tecnológico, cayó más del 2,5 %, y el Dow Jones perdió cerca de 1.000 puntos, un 2,5 %. En el mercado de bonos, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se disparó hasta el 4,41 %, el nivel más alto en más de una semana de relativa estabilidad en plena guerra comercial.
La insistencia de Trump en presionar a la Reserva Federal para que baje las tasas de interés ocurre en un contexto ya alterado por sus políticas comerciales agresivas, incluyendo el reciente anuncio de aranceles masivos durante lo que él denominó el “Día de la Liberación” el pasado 2 de abril. Desde entonces, los principales índices bursátiles han perdido más del 9 %, reflejo de una creciente ansiedad entre inversores que temen una desaceleración económica provocada por las propias decisiones del Gobierno.
En su mensaje, Trump habló de “cortes preventivos” en las tasas, algo que la Fed rara vez ejecuta sin fundamentos claros. Al acusar a Powell de actuar con motivaciones políticas en el pasado y al insinuar que podría destituirlo, Trump ha cruzado una línea que amenaza con romper uno de los pilares fundamentales de la economía moderna: la independencia del banco central.
Que un presidente de Estados Unidos critique públicamente al titular de la Reserva Federal no es nuevo. Que lo insulte y lo acuse de sabotaje político, sí lo es. Más aún, los rumores de que la Casa Blanca está estudiando legalmente cómo remover a Powell, según lo expresó el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, han generado escalofríos en los mercados.
La Reserva Federal ha sido, históricamente, una institución apartada del vaivén político precisamente para garantizar la estabilidad macroeconómica a largo plazo. Su mandato dual —controlar la inflación y fomentar el empleo— requiere decisiones técnicas, no populistas. Intervenir políticamente en sus funciones podría tener consecuencias devastadoras para la credibilidad de EE UU como economía líder mundial.
Desde la reelección de Trump y su regreso a la Casa Blanca, los mercados han mostrado sensibilidad extrema ante sus declaraciones, especialmente cuando involucran política monetaria o relaciones exteriores. Las críticas a Powell, combinadas con las tensiones comerciales, han generado una volatilidad que pocos analistas esperaban tan pronto en su segundo mandato.
Además, los mercados interpretan las amenazas al banco central como una señal de que la Casa Blanca podría priorizar el crecimiento a corto plazo por encima de la estabilidad económica. Esto eleva el riesgo de inflación, desalienta la inversión y complica la labor de la Fed, que podría verse forzada a reaccionar en un entorno de presión política inaceptable.
Para algunos analistas, los ataques de Trump podrían ser parte de una estrategia para influir en la narrativa económica de cara a futuras decisiones fiscales y comerciales. Para otros, es una muestra preocupante de un liderazgo dispuesto a erosionar los contrapesos institucionales si estos no se alinean con su visión.
El hecho de que el propio Trump designara a Powell en su primer mandato hace más de irónico este enfrentamiento. Pero más allá del drama político, los mercados reaccionan a los hechos: una Fed debilitada y politizada no es compatible con un entorno de inversión predecible ni con una economía sostenible.
Con cada declaración incendiaria, Trump sacude la confianza en las instituciones que han sostenido la economía estadounidense durante décadas. Y si decide avanzar en un intento de destituir a Powell, el daño podría no limitarse a Wall Street. @mundiario


