Derrame de petróleo en Perú: el capitán del buque Mare Doricum revela graves fallos de Repsol

Un barco de la Marina de Guerra de Perú recorre la zona del derrame. / Marina de Guerra de Perú.
Un barco de la Marina de Guerra de Perú recorre la zona del derrame. / Marina de Guerra del Perú.
El italiano Giacomo Pisani ha acusado a la empresa española de incurrir en al menos nueve irregularidades durante y después del vertido de unos 6.000 barriles de crudo en el mar. 
Derrame de petróleo en Perú: el capitán del buque Mare Doricum revela graves fallos de Repsol

Nueve cartas de protesta del capitán del buque italiano Mare Doricum ponen en entredicho la ya cuestionada versión de Repsol sobre el peor desastre ecológico de la historia reciente de Perú: el italiano Giacomo Pisani ha acusado a la empresa española de incurrir en al menos nueve fallos graves durante el derrame de unos 6.000 barriles de petróleo en las costas del litoral central peruano.

El accidente ocurrió el pasado 15 de enero durante el proceso de descarga del buque tanque en la refinería La Pampilla, en Ventanilla, provincia del CallaoY aunque la empresa atribuyó el vertido de crudo a la violencia del oleaje provocado por la agresiva erupción de un volcán submarino en Tonga, las autoridades peruanas han condenado la gestión de la subsidiaria de Repsol, que en un principio informó de “un derrame pequeño” y “controlado”.

negligencia de Repsol

El ministro de Ambiente de Perú, Rubén Ramírez, informó el martes, durante un recorrido por una de las zonas más afectadas por la marea negra, que el capitán italiano Giacomo Pisani tenía evidencias sobre irregularidades en la respuesta de Repsol ante el desastre ambiental. “Aparentemente hay negligencia de la empresa”, aseguró.

El diario El Comercio ha tenido acceso a las misivas de protesta que el capitán ha dirigido (después de varios días de negativas de la firma) a Repsol Trading Houston y a Refinería La Pampilla, en las que si bien convalida que habría sido una "condición anormal del mar y del oleaje" durante la descarga del crudo en la terminal 2 de La Pampilla lo que habría "causado la ruptura de los cabos de amarre", también deja constancia de los fallos cometidos por la empresa desde que advirtió el derrame.

Las cartas del capitán

Así, el italiano señala en uno de los documentos que los representantes de La Pampilla no realizaron, hasta la madrugada del día siguiente del derrame, un operativo de buceo en la terminal "para comprobar el estado de la manguera de carga flotante que provocó el derrame de crudo", lo que habría provocado que el hidrocarburo se desplazara sin obstáculos hacia la costa. “El costado del barco de mi embarcación y todas las amarras atadas a las boyas de amarre están muy contaminadas por el petróleo”, apunta en una carta.  

Además, según su versión sobre los hechos, Pisani solicitó al piloto de las embarcaciones de Repsol que subiera a bordo a las 5:30 de la tarde, “después de un incidente de separación de las cuerdas de amarre para poner el buque en posición”. Pero el pedido fue ignorado: no fue sino seis horas después de que el petróleo comenzara a derramarse al mar que el piloto decidió atender la solicitud.  

 

El capitán del Mare Doricum recuerda, asimismo, que Repsol dijo al personal del buque que el vertido estaba controlado, pero él y su tripulación constataron que la barrera de contención levantada por la refinería “no tenía suficiente longitud para cubrir el perímetro del buque”. Del mismo modo, Giacomo Pisani precisa que la empresa española se negó a informarle la cantidad de crudo descargada (lo que habría permitido calcular el volumen preciso de la fuga); así como a proporcionarle la plantilla del control de horario de la faena.

“Según refiere el capitán, el tema (causa de la fuga) no era tanto por el oleaje. Estas naves tienen un gran peso y un oleaje no suele hacer mucha incidencia. Y también ha deslindado responsabilidad: la nave tiene responsabilidad desde la conexión (de las válvulas) hacia adentro del buque, lo que conecta mar adentro es responsabilidad de la empresa”, ha explicado el ministro Ramírez tras una reunión con el capitán. El buque, que llevaba una carga de 987.672 barriles de crudo ligero de Petrobras, sigue en la costa del Callao: la Dirección de Capitanías impuso el pasado viernes una orden de no zarpar a no ser que el tanquero pague una fianza de 39 millones de dólares.  


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Respuesta de Repsol

Por su parte, Repsol ha publicado un comunicado en el que destaca que la carta de protesta enviada por el capitán constata que el derrame “ocurrió una condición anormal de mar/oleaje durante la operación de descarga en la terminal 2 causando la ruptura de los cabos de amarre”. Y que la versión de Pisani confirma que "las barreras de contención estaban desplegadas desde el primer momento".

Adicionalmente, Repsol refiere que el capitán firmó un documento en el que se precisa que se activó al equipo de buzos cuando se identificaron las manchas de petróleo. “Sobre ello, Repsol informó que no pudieron ingresar debido a que las condiciones no eran seguras, por lo que inmediatamente se activó a un segundo equipo de buzos con equipamiento especial para este tipo de situaciones y se encargaron de realizar las inmersiones”. Y respecto a la respuesta tardía ante el derrame, la firma se limita a decir que “responder a la demora de la solicitud de un práctico en la zona no es competencia de Repsol”.

 

Multa por 4,1 millones de euros

En medio del escándalo, la Fiscalía peruana ha solicitado que se impida la salida de Perú durante 18 meses al presidente de la filial peruana de Repsol, Jaime Fernández–Cuesta, y a otros tres ejecutivos de la petroquímica que funciona en el distrito de Ventanilla.

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha afirmado que la multinacional española podría enfrentar una multa equivalente a unos 4,1 millones de euros si no cumple las tareas impuestas por las autoridades peruanas para limpiar el derrame. "Realizaremos la verificación de campo y si la empresa no ha cumplido, iniciaremos el requerimiento para imponer la multa coercitiva", ha advertido la presidenta del organismo, Miriam Alegría.

De acuerdo con los últimos datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el vertido de unos 6.000 barriles de petróleo ha afectado a más de 700 hectáreas de agua y 180 de costa. El derrame ha comprometido la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, Islotes de Pescadores y la Zona Reservada Ancón. El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) ha encontrado aves muertas y otras especies contaminadas en la zona. 

El gremio de pescadores calcula que al menos 3.000 personas han perdido su trabajo por el accidente. Y el desastre ambiental supone, además, un duro golpe para el sector turístico: el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Roberto Sánchez, proyecta pérdidas de hasta 52 millones de dólares (46 millones de euros), dado que las 21 playas afectadas hasta el momento por el crudo reciben a unas cinco millones de personas cada año durante la temporada de verano (entre enero y marzo en Perú).

"La empresa tiene que pagar por los daños a la población y recuperar el daño a la naturaleza, al mar", sentenció este martes el presidente peruano, Pedro Castillo. @mundiario

 

 

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