China y EE UU buscan extender su tregua comercial, pero la última palabra la tiene Trump
Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China volvieron a ocupar el centro del escenario internacional tras una dos jornadas maratonianas de conversaciones celebradas en Estocolmo, Suecia. Aunque no se alcanzaron acuerdos concretos, ambas delegaciones coincidieron en la necesidad de evitar una nueva escalada arancelaria y se mostraron abiertas a extender por 90 días más la tregua comercial vigente desde mayo. Sin embargo, cualquier avance está condicionado por la aprobación explícita del presidente estadounidense, Donald Trump.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó las conversaciones como “constructivas”, señalando que se habían producido avances en el entendimiento mutuo, pero admitió que aún no se ha dado el visto bueno definitivo. “Los equipos negociadores hicieron un buen trabajo, pero la decisión está en manos del presidente”, dijo Bessent a los medios tras finalizar los encuentros. Su impresión fue compartida por el Representante de Comercio, Jamieson Greer, quien también participó en las reuniones.
Donald Trump, quien se encuentra de camino a Washington tras pasar unos días en Escocia, fue informado por teléfono por Bessent. “Parece que tuvieron una reunión muy buena con China. Me informarán mañana y tomaremos una decisión”, declaró el mandatario a bordo del Air Force One. El presidente, conocido por su estilo volátil y sus giros de postura en política comercial, ya ha ampliado plazos en el pasado, como ocurrió en julio cuando amplió unilateralmente la entrada en vigor de nuevos aranceles.
Esta nueva tregua, de aprobarse, sería la segunda consecutiva desde mayo, cuando ambas partes decidieron frenar temporalmente la imposición de aranceles de hasta tres dígitos. Aquella decisión evitó una escalada comercial que habría tenido repercusiones significativas para los mercados globales y las cadenas de suministro internacionales.
Conversaciones en un clima complejo
Las negociaciones en Estocolmo se produjeron en un contexto de creciente tensión económica, con un trasfondo político en el que Trump ha logrado concretar acuerdos con otros socios comerciales como la Unión Europea, Japón, Vietnam e Indonesia, pero no con China, cuya influencia económica y control sobre minerales estratégicos como las tierras raras complican la estrategia negociadora de Washington.
Según Li Chenggang, el principal negociador chino, ambas delegaciones reconocieron la importancia de mantener una relación económica “estable y saludable”. Añadió que los equipos mantendrán una comunicación activa para abordar temas sensibles y avanzar en una cooperación que beneficie a ambos países.
Bessent aseguró que se han afinado los acuerdos previos relacionados con el flujo de tierras raras y que se prevé una nueva reunión. Además, subrayó que la interacción personal con la delegación china ha mejorado, lo que facilita un mejor entendimiento de sus objetivos y favorece el acercamiento de posturas.
Expectativas de cara al futuro
A pesar del tono relativamente optimista tras las reuniones, persiste la incertidumbre sobre el desenlace. El tema de una eventual reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping no se discutió formalmente, aunque el propio Trump dejó entrever que podría producirse antes de fin de año. Sin embargo, no ofreció detalles al respecto ni garantías de que ese encuentro sirva para cerrar un acuerdo duradero.
El resultado de estas negociaciones también tiene implicaciones globales. La falta de una resolución clara mantiene en vilo a los mercados financieros, que temen que la reanudación de las medidas arancelarias genere nuevos sobresaltos en las bolsas y afecte el crecimiento económico mundial.
Por ahora, todo queda en manos de Trump. La extensión de la tregua comercial depende de su decisión, que se espera sea positiva. El mundo observa atentamente si el presidente estadounidense optará por mantener el compás de espera o reactivar una guerra comercial para obligar a China a realizar más concesiones. @mundiario


