Historias de las Copas del Mundo: ¿Quién fue Guillermo Stábile?

Guillermo Stábile anotando un gol en el Mundial de 1930. / www.fifa.com
Guillermo Stábile anotando un gol en el Mundial de 1930. / www.fifa.com
El primer goleador de los mundiales, fue más que un gran delantero. Su facetas como seleccionador y brillante estratega, lo auparon al estatus de leyenda en su Argentina natal.
Historias de las Copas del Mundo: ¿Quién fue Guillermo Stábile?

Esta primera entrega de Historias de la Copa del Mundo de MUNDIARIO, servirá para iniciar la cuenta regresiva hacia la cita mundialista de Qatar 2022, un torneo que existe gracias a la iniciativa de Jules Rimet y que tuvo su primera piedra en el Mundial de Uruguay de 1930, un torneo que sirvió para que una figura sobresaliera por encima de otras grandes estrellas, un delantero que a pesar de sus goles y esfuerzo, no pudo cambiar el destino de su selección, que finalmente no se alzó con el máximo título.

Uruguay se impuso sobre  Argentina en el Estadio Centenario de Montevideo ante los gritos de sus más de 68.000 aficionados, que se dieron cita en el coliseo capitalino. Los visitantes no eran los favoritos, pero tenían un grupo interesante de futbolistas que podrían darle más problemas de los pensados a los locales, que venían de ganar dos medallas de oro consecutivas en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, la última de ellas imponiéndose precisamente a sus vecinos argentinos. 

Entre ellos uno de los jugadores albicelestes estaba el gran ídolo de Boca Juniors, Roberto Cherro, que comenzó como titular en el torneo, pero que en el segundo encuentro cedió su puesto a un joven que era conocido por el sobrenombre de "El infiltrador". Aquel delantero llamado Guillermo Stábile, fue un bonaerense que venía de anotar 102 goles en 119 partidos en Huracán; tenía 25 años y llegaba en un estado de forma inmejorable, lo que le permitió anotar 7 dianas en 3 partidos de la cita mundialista.

Argentina se encontraba en el grupo A del torneo, que estaba integrado por Francia, Chile y México. En el primer partido ganaron 1-0 con gol del legendario Luis Monti, pero Stábile se robaría el show en el siguiente juego, cuando anotó un hat trick ante la selección mexicana, para prácticamente asegurar el paso a la siguiente ronda, de los hombres dirigidos por la dupla conformada por Francisco Olazar y Juan José Tramutola.

La victoria posterior ante los chilenos, impulsó a los argentinos a pasar en el primer lugar del grupo, otra vez con Stábile en plan estelar, reventando las redes con dos goles más para su cuenta.  Con los albicelestes ya instalados en las semifinales, le tocó el turno a los Estados Unidos de enfrentarse a los sudamericanos. Los norteamericanos frenaron durante 45 minutos el empuje de los subcampeones olímpicos pero a pesar de ello, llegaron al descanso con el marcador en contra por 1-0, sin embargo la mayor calidad de los sudamericanos resultó ser una locomotora ofensiva sin frenos, con Guillermo Stábile al mando con dos tantos, los mismos que Carlos Peucelle. Aquel juego terminó con 6-1. 

Gol y debacle

Uruguay era el campeón vigente de los Juegos Olímpicos, por ende el favoritismo estaba de su lado, más allá de que fuera el país anfitrión de la justa mundialista. A pesar de ello no pudieron imponer su ritmo en la primera parte, y Argentina llegó al descanso con un 1-2 en el marcador. Stábile anotó uno de los tantos de los suyos, el otro fue obra de Peucelle. 

Los dueños se casa apelaron a su casta y buen juego para remontar la partida. José Pedro Cea en el minuto 57 empató las acciones y once minutos más tarde, Victoriano Santo Iriarte puso el 3-2 y finalmente en el 89,  Héctor “El divino manco” Castro sentenció la finalísima con el cuarto y definitivo gol. 

¿Qué pasó con el goleador argentino?

Guillermo Stábile inmediatamente después de la obtención del subcampeonato se marchó al Genoa entre 1930 hasta 1935 y después estuvo con el Napoli de 1935 a 1936. Lamentablemente dos lesiones en el peroné mermaron su capacidad para jugar a tiempo completo, lo que derivó en su salida de Italia para marcharse al fútbol francés.

Entre 1936 y 1939 se mantuvo en el Red Star de París. En 1937 compaginó su actividad como futbolista con el cargo de entrenador, y justamente desde ese entonces comenzó gestarse la carrera de uno de los técnicos más importantes de Argentina; todos los conocimientos que obtuvo en tierras europeas, le sirvieron para convertirse en el seleccionador argentino más longevo de la historia, y sin duda uno de los más exitosos. Su primera etapa empezó en 1941 y terminó en 1959 y la segunda entre 1960 a 1961. Ganó seis Copas América (1941, 1945, 1946, 1947, 1955 y 1957) y también un Campeonato Panamericano (1960).

Su paso por las Copas del Mundo como responsable técnico de su país fue su único lunar. Argentina no participó en el Mundial de Brasil en 1950 y en Suiza en 1954, por problemas extradeportivos, derivados en un principio por el éxodo de futbolistas argentinos, entre ellos Alfredo Di Stéfano, a la liga colombiana. En 1958, Argentina finalmente volvió al torneo pero su participación en el grupo 1 fue desastrosa. Quedaron eliminados después de quedar en la última posición con tan solo dos puntos, con 5 goles a favor y 10 en contra. 

Stábile el genio detrás del gran Racing y su paso por el cine

Sus labores como seleccionador las compaginó con su trabajo como entrenador del Racing Club de Avellaneda. Llegó a la institución en 1945 y fruto de su trabajo consiguió un histórico ciclo de victorias entre 1949 y 1951.

Como lo explica la propia biografía de Guillermo Stábile en el sitio web de Racing, tras 24 años se espera, la Academia logró alzarse con el campeonato de Primera División, con “un equipo sólido, contundente y mágico que quebró la racha sin coronaciones”. El exfutbolista se hizo tan famoso en su país, que tuvo el privilegio de interpretarse asimismo en la película titulada Fantoche, una producción que coprotagonizó con varios componentes del plantel del seleccionado argentino, que se consagró campeón Sudamericano en 1957, como lo señala El Gráfico

Años más tarde, el 26 de diciembre de 1966 falleció a causa de un paro cardíaco. En ese momento se produjo el adiós de un personaje que entregó toda su vida al fútbol, y que fue mucho más que el máximo goleador del Mundial de 1930. El rotativo argentino se despidió de él diciendo lo siguiente: “A la memoria de un deportista íntegro, a la limpieza de una trayectoria plena de honestidad y sacrificio”. El recuerdo de Stábile sigue vivo al igual que muchas de sus hazañas. @mundiario

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