Una estrella fugaz – Luna de Baroda –, segunda parte

Marilyn Monroe
Marilyn Monroe

Quienes hayáis leído Una estrella fugaz sabréis a quién me refiero: a Marilyn Monroe; su corta vida dejó al cine huérfano de glamour, al privarnos de su deslumbrante brillo.

Una estrella fugaz – Luna de Baroda –, segunda parte

Mi interés por Marilyn Monroe es relativamente reciente. Tuve que documentar mi novela Avenida Bellavista (aún sin publicar), ambientada en el año 1953 y, ¡claro!, Marilyn Monroe comenzaba a despuntar en el mundo artístico. Precisamente en ese año- 1953- hizo dos películas, muy típicas de los felices años cincuenta; superada la Segunda Guerra Mundial, el espíritu de euforia que se respiraba en el Estados Unidos de esa época se contagiaba en las calles y en el modo de vivir; también en la moda.

Cómo casarse con un millonario, interpretada por Lauren Bacall, Betty Grable, y Marilyn Monroe es una comedia de los cincuenta muy prescindible. Yo diría hasta ñoña y solo la salva el fabuloso vestuario creado por William Travilla, quien la vestiría para otras ocasiones. Su idilio, fue un idilio exclusivamente textil, pero la famosa estrella del celuloide sería recordada por la mítica escena en que el aire que sale de la alcantarilla deja al descubierto sus preciosas piernas, mientras ella sigue sin perder su escultural y tierna sonrisa. Ese vestido vaporoso, blanco, de cuello halter, fue confeccionado por Billy Travilla, un mago de la costura; con razón consiguió una nominación al Oscar por su vestuario de la citada película. Solo por eso recomiendo su visionado, que  -como he dicho -no resiste el paso del tiempo, dejando un poso rancio. Hoy la moda es un “revival” de los viejos tiempos, la ropa vintage está en el pódium más alto de la elegancia y las creaciones de Travilla son un sueño hecho realidad para toda mujer que guste de ese estilo.

La segunda película es Cómo casarse con un millonario. Es una divertidísima comedia, en su conjunto. Pese a pertenecer al género musical, no se hace pesada, en mi opinión; además de la preciosa ropa que llevan Marilyn Monroe, y su compañera de reparto, una maravillosa Jane Russell, la trama, pese a su superficialidad tiene gancho debido a un guión disparatado, pero ingenioso: sin hacer spoiler, destaco las escenas de la cabra y la boa, la de los pantalones y la del juicio. Ninguna de ellas tiene desperdicio, aunque como he dicho toda la película destila un humor fresco y chispeante.

La segunda vez que me documenté sobre Marilyn Monroe fue por pura casualidad, al leer algo sobre la Luna de Baroda en el año 2019. Me impactó tanto que decidí escribir un relato del que trascribo su segunda historia.

1953

-¡Eh, rubia…! ¡Mira lo que te han traído…! -dijo un extra, contemplando a la rubia platino de labios brillantes y rojos.

La aludida se giró con sus sensuales andares y se quedó mirando a los tres hombres que la observaban en ese instante, extra incluido.

-Esto nos viene de perlas para la siguiente escena, ¿no, Howard? -exclamó ella con un guiño.

El director se rascó la cabeza y se quedó mirando el imponente diamante amarillo.

-Ah, pues sí. Y ¿cómo piensas lucirlo?

-Disculpad que me entrometa, pero yo había pensado que podías usarlo para la publicidad de la película. Con tu glamour causaría sensación. Ya sabes que las mujeres imitan todo lo que tú haces.

La joven rubia recolocó sensualmente su figura en una pose que no pasó inadvertida para ninguno de los tres caballeros. El extra seguía allí por pura curiosidad. Y por suerte no le llamaban la atención para que se fuese a otra parte.

-Meyer, eres un encanto. -exclamó ella.

Se acercó a él y estampó sus labios contra su mejilla, dejándole una marca de rojo intenso.

El director de la película no quería desviarse de su trabajo y, por eso, interrumpió la coqueta escena.

-Disculpad… Meyer, debemos ensayar la escena siguiente.

- Ah, es verdad. -contestó la mujer de andares cadenciosos. -Respondiendo a tu pregunta, Howard. Podemos enganchar el diamante entre las piedras de diamantes falsos.

- ¡Vaya! ¡No tienes un pelo de …! -dijo Howard.

- ¿Rubia…? Ella sonreía con la mirada al director, lanzándole un beso en el aire con su habitual coquetería.

Howard sonrió a la estrella y exclamó:

-Iba a decir…

-Sí, ya lo sé. Pero mira, como soy Lorelei, te diré como le dije al padre de mi novio: soy lista cuando es preciso.

Y dando un saltito se subió a la tarima. Un grupo de hombres vestidos de gala la estaban esperando. Colocaron la Luna de Baroda en el centro del collar de falsos diamantes que cubrían su cuello.

-¡Acción!- dijo Howard Hawks.

Ataviada como iba en ese momento, con su vestido y sus guantes de satén fucsia hasta los codos, llena de diamantes y rodeada de hombres, ahora podría pronunciar las palabras mágicas que toda chica quiere oír.

Diamonds are the girl´s best friend.

Lo habréis imaginado. Para los rezagados o los poco interesados por las canciones icónicas del pasado Diamonds are the girl¨s best friends es la canción interpretada en Los caballeros las prefieren rubias, con el diamante Luna de Baroda insertado en su cuello, en medio de otras piedras falsas. La historia de este diamante, que perteneció en su origen a una familia india es tan rara y misteriosa, que- literalmente deslumbrada por el brillo de la piedra inventé tres historias dentro de un mismo relato. Fue Meyer Rosembaum, presidente de la Meyer Jewel Company quien lo adquirió en 1943 y se lo prestó luego a Marilyn- diez años después- para la publicidad de su film.

Pero volvamos a los diamantes en general. Que nos digan a nosotras que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres no nos dicen nada nuevo. Los tiempos no han cambiado tanto como para que nos haya dejado de gustar su brillo. Pese a que curiosamente Marilyn Monroe no tuvo muchas joyas, porque su vida distaba del glamour que parecía poseer, ya al margen de su vida privada, que, como dije en el primer artículo sobre ella fue de todo menos feliz. Investigando sobre la Luna de Baroda, el famoso diamante amarillo de nada menos que 24, 04 quilates tallado con forma de gota, una página web decía lo siguiente:

“Marilyn en realidad no poseía demasiadas joyas, mucho menos diamantes. Sus joyas más valiosas eran el anillo de casamiento que le regaló Joe DiMaggio, un “eternity“  en oro con diamantes en talla baguette y un collar de perlas también regalo de Joe DiMaggio. Pero en sus películas y en los eventos publicitarios de las mismas Marilyn llevaba joyas de diamantes de las más famosas firmas joyeras del momento. “

Pero si a Norma Jean le gustaba el brillo de las piedras preciosas, como atestigua en su imperecedero baile con la Luna de Baroda en torno a su cuello, otra estrella la imitó- a mí me parece que la homenajeó- en otro vídeo musical. La incombustible Madona. Material girl es una revisión ochentera (con la moda propia de la época en el vídeo). Aconsejo la visión de los dos videos donde hay similitudes indudables. Madona y Marilyn llevan un vestido muy parecido, los galanes vestidos de riguroso esmoquin negro que las rodean llevan en sus manos sendos corazones rojos. Aún así, me parece más visual, más potente- estéticamente- la puesta en escena del vídeo de 1953, por el contraste que crea el escenario de rojo contra los cancanes de tul rosa chicle de las bailarinas, alzadas al vuelo por sus partenaires masculinos. La escena parte de unas mujeres vestidas de negro formando parte de una lámpara hasta que en un primer plano se ve la belleza de esta estrella fugaz que hace una interpretación inmejorable, grititos iniciales incluidos. El propio director- Howard Hawks- se quedó sorprendido de lo bien que cantaba su actriz. Y es que Marilyn era una todoterreno. Con ocasión del sesenta aniversario del fallecimiento de Marilyn Monroe, dedicaré un último capítulo a esta fugaz, pero maravillosa estrella. @mundiario


Fuentes: Sobre William Travilla: El diseñador del vestuario de Cómo casarse con un millonario. Extraído de la https://ouimonsiers.blogspot.com. La trascripción sobre las joyas que poseía Marilyn Monroe y que le regaló su esposo Joe DiMaggio de la https://www.el-mundo-de-las-piedras-preciosas.juwelo.es (El diamante Luna de Baroda y Marilyn), donde contiene una curiosa información sobre el famoso diamante Luna de Baroda. @mundiario

Una estrella fugaz – Luna de Baroda –, segunda parte
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