Una estrella fugaz

Marilyn Monroe. / RR SS.
Marilyn Monroe. / RR SS.

Pese a mi pasión por los cuerpos celestes hoy no voy a hablar de una estrella, sino de un ser humano. Buscó su luz y solo la encontró tras las cámaras. Su verdadero nombre era Norma Jean Baker.

“Era tan infeliz que podías sentirlo. Su infelicidad era tan tangible que resultaba contagiosa… Esperarla en el set me ponía furioso a veces, pero nunca lo mostré. (…) Pienso que mientras estaba allí- en su camerino- se metía un poco de vino y de cosas y eso no ayudaba, pero estoy seguro de que no afectaba a su forma de actuar, porque era maravillosa.”

Eso dijo Jack Lemon, de su compañera de reparto Norma Jean- más conocida como Marilyn Monroe- en la disparatada película Con faldas y a lo loco, de 1959.

 Marilyn Monroe me interesa hoy, más como persona, como Norma Jean que como actriz. Sus películas son un reflejo de la compleja psicología de la mujer que estaba tras las cámaras. “Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.” Suele suceder que una infancia infeliz sea un pasaporte directo a una infelicidad de por vida. La buscas, intentas encontrar la felicidad, te buscas a ti mismo, pero no tienes suficiente luz a la que volver.

Las actuaciones de Marilyn no tenían nada de actuación, nada de artificioso, pese a que en la mayoría de ellas representaba a una mujer inocente y superficial, femenina y sensual, pero con el cerebro de un mosquito. Aunque lo intentó, nunca consiguió deshacerse del cliché por el que fue catapultada a la fama: su evidente erotismo.

Los exteriores de Con faldas y a lo loco se ubicaron en el Hotel Del Coronado – Coronado, San Diego, California- a cuyas inmediaciones fueron a rodar en septiembre; un hotel de fascinante aire victoriano que tuve la suerte de visitar en un viaje a San Diego en 2015; entré también en su recepción y paseé por su maravilloso hall, pero los precios de sus habitaciones eran y siguen siendo prohibitivos. Muchos personajes insignes se alojaron dentro de sus paredes: Thomas Alba Edison, el perfeccionador de la bombilla, el presidente Theodore Roosevelt, hasta el escritor L. Frank Baum, autor del conocido cuento El mago de Oz, quien elaboró parte de su historia allí…

Pese a la diversión alocada que destila Con faldas y a lo loco, las relaciones entre los actores y, especialmente, las relaciones entre Marilyn Monroe y su director- Billy Wilder- no fueron buenas; haciendo un símil fácil con su título en español, la actitud de Marilyn volvió locos a todos; aunque a su estrella protagonista le pagarían 300.000 dólares frente a sus compañeros masculinos -Tony Curtis y Jack Lemon- que cobraron 100.000. Haré un inciso aquí para incidir en que esta mujer consiguió superar a sus compañeros en su paga: su caché lo justificaba. Pese a llevarse fatal con su actriz el director diría al respecto: “Si quisiera a alguien que llegase a su hora y se supiese sus frases perfectamente tengo una vieja tía en Viena, también actriz, que estará ahí a las cinco de la mañana, y nunca se equivocará en una sola palabra. Pero ¿quién quiere verla a ella? Su valor en taquilla es catorce centavos.” Marilyn ya era muy famosa, y por eso es bueno recordar la historia tal y como ha sido, ser justa con hombres y mujeres. Nos gusta generalizar y decir cosas como que las mujeres nunca han cobrado tanto como los hombres y eso no es verdad, o no lo ha sido siempre. En aquellos años en Hollywood una mujer tenía un caché muy superior al de sus compañeros, y Marilyn necesitaba el dinero en aquel momento. Casada con el dramaturgo Arthur Miller, su esposo estaba en horas bajas y ella también. Estaba embarazada y pese a cuidar de su embarazo, perdió a su bebé, lo que agravó los problemas del rodaje: pastillas, alcohol y los interminables retrasos.

Billy Wilder comentó al respecto: “Antes la llamabas a las 9 A.M y aparecía a mediodía. Ahora la llamas en mayo y se presenta en octubre…” Arthur Miller me comentó que a Marilyn solo le permitiría trabajar por las mañanas. “ ”¿Por la mañana?  ¡Arthur! ¡Tráemela a las nueve y podrás llevártela a las once y media!”

Dado el infierno personal con el que cargaba la actriz -que hacía que abusase de todo tipo de sustancias- se perdía al llegar a los estudios de grabación y olvidaba el guión continuamente.

En una escena de la película que estamos comentando tenía que preguntar: ¿Dónde está el bourbon? Pero se le olvidaba o lo decía mal. Wilder tuvo que escribir la frase en un cajón y luego en todos los cajones pues la actriz olvidaba en qué cajón estaba escrito, y lo que era peor, no parecía ver el “problema” Cuando Wilder le dijo: “No te preocupes, Marilyn. Lo conseguiremos. Ella le miró como si no supiera de qué estaba hablando y le contestó: ¿Preocuparme? ¿Por qué?”

Pero su compañero Tony Curtis sentía verdadera animadversión por ella: “Marilyn estaba como una regadera. Tenía el cuerpo de una mujer y el cerebro de un niño de cuatro años. Si no hubiese tenido esa imagen y esas tetas, la habrían encerrado. “Aunque el propio Curtis no era la viva imagen de tipo equilibrado y su matrimonio con Janet Leigh- maravillosa intérprete de Lo que el viento se llevó- estaba haciendo aguas.

La ficción puede ser lo opuesto a la realidad; ya no es que ofrezca la imagen de un espejo, al revés, sino que puede ofrecer una imagen planchada.  Por dentro, Marilyn se veía tan arrugada como los relojes de Dalí, deformados por el paso del tiempo. No se consideraba inteligente, pese a serlo, pero ya se sabe qué ocurre cuando se vive conforme a una creencia errónea, pero continuamente vivida con “fe”. Una curiosa y desastrosa combinación; algo que impide que tu luz salga afuera.

Jack Lemon fue más comprensivo con ella que Tony Curtis, pero distaba de haber una una buena química fuera del rodaje. Hay una escena divertidísima en la película en que- para no destripar demasiado el argumento- diré que Toni Curtis está besándose con Marilyn. Tras la toma veintisiete dijo: “Jamás me había aburrido tanto. Me ha hecho el mismo efecto que si hubiera besado a Hitler”

Marilyn Monroe fue un meteoro en vida.  Su vida fue breve- llegó a los treinta y seis años de edad- porque la luz de los focos fue demasiado fuerte para ella. Una estrella fugaz es un meteoro que entra en contacto con la atmósfera terrestre – “Cuando entran en la atmósfera, la fricción con el aire comienza a calentar la roca, produciéndose el fenómeno lumínico conocido como “estrellas fugaces” Este calentamiento conduce a la fusión de la roca, de modo que sólo las rocas más grandes consiguen alcanzar la superficie terrestre. “ Los meteoros, pese a su luz, son muy pequeños, del tamaño de un grano de arena. Marilyn era muy frágil y se sentía pequeña. Y, sin embargo, - pese a las apariencias- sus actuaciones no eran impostadas.

La contradictoria e interesante luz de esta estrella fugaz nos acompañará durante dos artículos más en los próximos meses.

Fuentes utilizadas: Todos los datos sobre la película Con faldas y a lo loco, incluidas las opiniones de Jack Lemon, Tony Curtis y Billy Wilder han sido sacados del libro Este rodaje es la guerra- Lo que el viento se llevó y otras batallas campales, de Juan Tejero. De los comienzos de su vida, incluida la referencia a los abusos sexuales de Marilyn: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. “Marilyn Monroe, Biografía”. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. De los breves datos científicos sobre estrellas fugaces:
Biblioteca Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. @mundiario 

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