Latinoamérica y el Caribe: división frente a la guerra en Ucrania

Conferencia de la ONU / un.org
Conferencia de la ONU / un.org

La votación por la suspensión de la membresía de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, logró evidenciar las grietas de la unidad en las Américas.

Latinoamérica y el Caribe: división frente a la guerra en Ucrania

Después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidiera, por mayoría de sus Estados miembros, suspender la membresía de Rusia del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la comunidad internacional perfiló aún más su postura frente a la guerra en Ucrania.

Es una situación irregular, que sólo ha ocurrido una vez en la historia de este organismo, tras la suspensión de Libia en 2011, al condenar la violencia ejercida contra los manifestantes opositores al régimen del líder Muammar el Gadafi. Sin embargo, se ha repetido 11 años después para rechazar los presuntos crímenes de guerra y delitos de la humanidad que Rusia estaría cometiendo en ciudades ucranianas, como Bucha.

Para expulsar un país del Consejo, comprendido por 47 naciones cuya presidencia ostenta Argentina en este momento, se necesitan tres tercios del pleno, conformado por 193 Estados. Al final de la sesión, 93 países votaron a favor de sacar a Rusia del Consejo, cuando 24 votaron en contra y 58 delegaciones se abstuvieron.

La votación dejó entrever una posición más clara de los gobiernos de América Latina y el Caribe, que se deslindan de sus vecinos del norte, EE UU y Canadá, mostrando así que el continente no está siguiendo la misma línea en el conflicto, entre condenas por los delitos de lesa humanidad contra Moscú hasta los países que consideran que se trata de “un teatro” orquestado por Washington para “reafirmar su control geopolítico”, como ha denunciado el embajador ruso ante las Naciones Unidas, Gennady Kuzmin, este jueves.

¿Quién votó en contra?

Algunos votos en contra provenientes de la región no causaron mayor asombro, sólo tres naciones latinoamericanas optaron por contradecir la resolución y obstaculizar el proceso de salida de Rusia del Consejo. Se trata de Bolivia, Cuba y Nicaragua, históricos aliados del presidente ruso Vladimir Putin, cuyos votos recientes en las condenas previas a la masacre en Bucha habían sido abstenciones. Ahora, las tres naciones marcan de nuevo el paso de cercanía con Moscú, después de haber dado gestos que podían ser interpretados como un esfuerzo por distanciarse de las acciones rusas.

Justificando esta posición se expresó el representante de Cuba ante la ONU, Pedro Luis Pedroso Cuesta, según ha recogido el medio El Nuevo Herald. “¿Podrá esta Asamblea aprobar algún día una resolución suspendiendo la membresía de EE UU en el Consejo de Derechos Humanos, por poner sólo un ejemplo?”, ha preguntado.

“Todos sabemos que eso no ha sucedido ni sucederá, a pesar de sus violaciones flagrantes y masivas de los derechos humanos, como consecuencia de invasiones y guerras de rapiña contra Estados soberanos, en función de sus intereses geopolíticos”, se ha respondido a sí mismo el representante de la isla, quien acusó a Washington de orquestar la decisión del pleno de la Asamblea.

Se presumía que Venezuela, otro bastión de Rusia en la región, votaría también en contra de la resolución de la ONU, sin embargo, Caracas ha perdido el poder de voto el año pasado, debido a la morosidad en sus pagos y una deuda excesiva con el organismo internacional.

¿Quién se abstuvo?

Vale acotar que dos de los pesos pesados decidieron abstenerse de votar. México y Brasil optaron por no tener voz más allá de asegurar que abogan por “todos los canales posibles”, para encontrar un fin de la guerra. México se ha estado escudando detrás de la figura de neutralidad y la no injerencia en los asuntos internos de los países.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha mantenido una línea desinteresada en la invasión, llegando incluso a desautorizar a sus funcionarios si toman una voz más activa respecto al tema; Bolsonaro visitó Moscú una semana después de la intervención militar para continuar su agenda bilateral con Putin, como estaba acordado desde antes del conflicto. Por su parte, El Salvador ha sido otro abstencionista que, de acuerdo con las declaraciones de su presidente Nayib Bukele, se debe a que “como un Estado pequeño”, “no le corresponde tomar partido en conflictos” entre los bloques de Occidente o el Kremlin.

Asimismo, las naciones suramericanas no hispanas de Guyana y Surinam, junto al anglosajón centroamericano de Belice y las islas caribeñas de Barbados, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago decidieron tampoco opinar respecto a la expulsión de Rusia por su presunta comisión de crímenes de guerra.

¿Quién votó a favor?

El grueso de los países hispanos estuvo de acuerdo con suspender a Rusia de su puesto. De hecho, la mayoría de los países americanos votaron a favor de la resolución. Entre ellos figura el principal aliado de EE UU en la región, Colombia, que ha condenado categóricamente la invasión de Rusia a Ucrania desde el inicio, el 24 de febrero.

Argentina sorprendió al votar a favor, después de que su presidente, Alberto Fernández, mantuviera reuniones recientes con funcionarios rusos alegando que quería que su país fuera “la puerta de entrada” para Rusia a la región latinoamericana. De hecho, Fernández, es a veces señalado de continuar los lazos de la época cuando Suramérica, en su mayoría, era gobernada por aliados del Gobierno chavista.

En este sentido, Ecuador, Perú, Chile, Paraguay, Uruguay, Panamá, Honduras, Guatemala, Costa Rica y la República Dominicana votaron a favor. Igualmente, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Dominica, Granada, Haití y Santa Lucía se sumaron a las condenas contra Moscú por su presunta responsabilidad en la masacre en Bucha.  @mundiario

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