Una vacuna experimental incrementa hasta un 50% la supervivencia en pacientes con cáncer cerebral letal

La vacuna ha sido desarrollada por el bioquímico español Héctor Méndez y su equipo de la Universidad de Florida en Gainesville. 
Imágenes de resonancia magnética del cerebro. / Hospital Universitario de Bellvitge
Imágenes de resonancia magnética del cerebro. / Hospital Universitario de Bellvitge

Cuatro pacientes aquejados de un glioblastoma, un tumor cerebral extremadamente agresivo, vivieron hasta un 50% más de lo esperado gracias a una vacuna experimental personalizada desarrollada por el bioquímico español Héctor Méndez y su equipo de la Universidad de Florida en Gainesville. Aunque los pacientes ya han fallecido, estos resultados ofrecen un rayo de esperanza en la lucha contra la devastadora enfermedad.

La técnica empleada por el equipo consiste en inyectar partículas lipídicas microscópicas que contienen información genética extraída directamente del tumor de cada paciente. Esta información genética, similar a la utilizada en las vacunas de Pfizer y Moderna contra la covid-19, instruye al sistema inmunitario para que reconozca y ataque las células cancerosas como si fueran virus invasores.

Según Méndez, los pacientes tratados con la vacuna mostraron una supervivencia que superó significativamente las expectativas. Mientras que los pacientes sometidos al tratamiento estándar sobrevivieron seis meses en promedio, algunos de los pacientes vacunados alcanzaron los nueve meses, lo que representa un aumento del 50%. Aunque aún se necesitan más pruebas para confirmar la efectividad y seguridad de la vacuna, estos resultados son prometedores.

“Parece que mejora la supervivencia de las personas y no hemos encontrado de momento ningún tipo de toxicidad crónica”, ha explicado Méndez, nacido en Salamanca, formado en la Universidad de Salamanca y en el Instituto Cajal, en Madrid, y asentado en EE UU. 

Los ensayos anteriores con animales también habían arrojado resultados alentadores: diez perros con glioblastoma vivieron en promedio casi cinco meses después de recibir la vacuna, lo que multiplica significativamente la supervivencia típica de uno o dos meses. Estos nuevos hallazgos se han publicado en la revista especializada Cell este miércoles.

El siguiente paso para el equipo de investigación es realizar un ensayo clínico más amplio, que incluirá a 24 pacientes, con el fin de validar la eficacia de la vacuna y determinar la dosis óptima. Además, planean llevar a cabo ensayos en niños afectados por glioblastoma.

Expertos en oncología han elogiado estos avances, aunque destacan la necesidad de más datos para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento. Si la vacuna resulta exitosa, podría ofrecer nuevas esperanzas no solo para los pacientes con glioblastoma, sino también para aquellos afectados por otros tipos de cáncer "frío", como el cáncer de colon, donde la inmunoterapia tradicional ha mostrado limitaciones.

En un futuro, las vacunas personalizadas contra el cáncer podrían combinarse con otras formas de inmunoterapia para ofrecer un enfoque más completo y efectivo en el tratamiento de esta enfermedad devastadora. @mundiario

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