La transformación en los recursos humanos: apriete un botón y... ya está
Esto es lo que todo el mundo sueña, pero a la vez, lo que no le deja dormir.
El reto era plantear el modelo huyendo de datos estadísticos sobre comportamientos observados en una amplia gama de individuos para trabajar desde su origen psicogénico y así, determinar el código mental de cada individuo bajo las premisas de unas reglas universales.
Lo cierto es que a diferencia del trabajo realizado por los galardonados con el premio Nobel de medicina en el año 2000, Kandel y Greengard, quienes investigaron profundamente las progresiones de un solo neurotransmisor, el desafío se centraba en mapear las interrelaciones básicas entre los 9 principales neurotransmisores que rigen el comportamiento. Pueden parecer pocos, pero sus combinaciones en cuanto a intensidad y tiempo de exposición, alcanzan cifras cercanas a los 40.000 millones de procesos mentales diferentes.
Así, desde que la réplica del modelo sináptico es una realidad, los datos biotecnológicos relacionados con los Neurofactores se han convertido en un tesoro que hay que custodiar.
En la actualidad ya se puede hacer clic en un botón para conocer, en segundos, qué persona, entre cientos de miles, es la más adecuada para unas funciones, una corporación y un equipo concreto. Hacer clic en un botón para saber qué es lo que le motiva a cada individuo o bien, cómo reaccionará ante un amplio espectro de situaciones. Hacer clic para tener claro qué personas se quedarán en la empresa y quiénes la abandonarán. Hacer clic para personalizar el método de aprendizaje que garantice el éxito académico. Hacer clic en un botón para gestionar el talento entrante, el saliente, la inversión a realizar y su retorno económico.
En definitiva, hacer clic en un botón para llevar la gestión del talento a un nivel nunca alcanzado y probablemente, jamás soñado.
Future Thinking
El cometido de los departamentos de HR y en particular, de aquellas personas que se dedican a la adquisición de talento y a fomentar el aprendizaje, está firmemente asociado a conocer y a interpretar el presente para escribir el futuro, todos los días.
Un futuro que muestra la transformación que está por venir en las corporaciones y sobre todo, cómo se canaliza la ágil reconversión de las personas que las componen.
Por ello, los modelos predictivos basados en el conocimiento científico de los neurofactores son la clave del éxito en el crecimiento, evolución y consolidación de las empresas, de las personas y de la sociedad.
También es cierto que en cuanto entramos de lleno en términos científicos, la inmensa mayoría de las personas que trabajan en HR prefiere dar la espalada al término “Limitación”, como si por obviarlo, éste desapareciese por arte de magia. Igualmente, el concepto relacionado con el “determinismo” es difícilmente aceptado. Quizás en su aceptación se encuentre la base del éxito, ya que querer es poder, siempre que se pueda. Ya ve, nuestras limitaciones existen y gracias a su existencia podemos sacar el máximo provecho a nuestros recursos.
Así mismo, los valores, la cultura, el propósito, etc… son conceptos que siguen siendo válidos para marcar el terreno de juego, pero no así para construir estructuras “líquidas” en los equipos. Zygmunt Baumann tenía razón.
Por ello, para poder desarrollar ventajosamente dichos equipos, cuyos integrantes serán sustituidos irremediablemente de forma cronológica, es necesario disponer de herramientas predictivas de alta precisión. Si no es así, estaremos posicionados en un escenario ficticio donde los ejecutivos serán los figurantes y las corporaciones, compañías de teatro.
El Potencial
Este concepto es entendido como una evolución natural que no debe acumular errores ni en la dirección ni en el sentido de la marcha. para llegar al estado de la Plenitud.
Hasta ahora el Potencial era descubierto por intuición cuando se escarbaba en caladeros universitarios o bien, se rebuscaba en espacios mercantiles donde los “buscadores de talento” entendían que no arriesgaban ni se comprometían excesivamente. De hecho, se trataba de Potencial por desarrollar y no de una realidad patente, con lo cual una elevada tasa de error era asumida y aceptada. Así, si el proceso evolutivo desde el potencial hasta la plenitud no era exitoso, podíamos echarle la culpa a cierta falta de sincronización entre lo que buscábamos y aquello que encontrábamos.
En la actualidad, como no podía ser de otra manera, se ha abierto una gran brecha entre las buenas intenciones y los mejores resultados. Por eso, el término “Afinidad” ha cogido peso a la hora de determinar la relación entre las personas, las funciones a desempeñar y las particularidades de las corporaciones.
En realidad, se trata de 3 conjuntos (Persona, Función y Corporación) que poseen intersecciones que hay que ir descubriendo y posteriormente fortaleciendo, ya que la verdadera transformación proviene de la manera de entender los recursos que poseemos y su aplicación en el mundo en el que viviremos.
Así que haga clic en un botón y ¡ya está!
Se lo advertí, esto es lo que todo el mundo sueña, pero a la vez, lo que no le deja dormir. @mundiario