Yemen corta el suministro de agua y víveres a los tripulantes del pesquero Cobija

Dos de los tripulantes del buque Cobija, retenido en Yemen.eldiario.es
Dos de los tripulantes del buque Cobija, retenido en Yemen. / eldiario.es
Un poco de harina. Otro poco de arroz. Y un algo de azúcar. Es lo que les queda a la treintena de tripulantes del pesquero actualmente somalí Cobija, atracado desde hace once meses en el puerto yemení de Al Mukalla. 
Yemen corta el suministro de agua y víveres a los tripulantes del pesquero Cobija

Treinta hombres de distintas nacionalidades siguen retenidos a bordo del pesquero Cobija, atracado desde hace once meses en el puerto yemení de Al Mukalla: peruanos, indonesios, namibios y senegaleses. Pablo Costas Villar, 54 años, gallego de Bueu, con toda su vida dedicada a la mar, es el capitán del barco y, por esto, el responsable de estos treinta hombres que, a día de hoy, tan solo tienen comida -mínima- para llevar algo a la boca hasta el viernes. No va más. La ruleta no juega a favor de estos marineros, todos ellos tripulantes de un buque que, habiendo enarbolado bandera de Bolivia, fue posteriormente panameño y, actualmente, somalí.

El miércoles, 11 de agosto, el sindicato Confederación Unitaria de Traballadoras (CUT) presentó una denuncia de emergencia ante Asuntos Consulares y el consulado de España en Riad (España no tiene relaciones diplomáticas con Yemen). En teoría, el consulado en Riad es el encargado de mantener contacto con el capitán español, pero lleva once días sin comunicarse con él telefónicamente, por lo que España ignora por completo cómo está la situación de este marinero español al cabo de once meses de permanencia en el buque. Para mayor calamidad, este consulado tiene la responsabilidad de mantenerse en contacto permanente con Costas Villar quien, ahora mismo, ha perdido también esta posibilidad, no se sabe si por problemas técnicos de los servicios de comunicación del buque, al que no se le practica tipo alguno de mantenimiento.

Carecen estos hombres de agua no solo para consumo sino también para asearse. Y tan solo disponen de un poco de arroz, otro poco de azúcar y algo de harina (con la que elaborar pan hasta le viernes). No tienen sino sol y moscas, miseria, suciedad y desesperanza, en un barco que ya no se sabe con exactitud de quién es. Acusados de pesca ilegal por las autoridades australianas, desconocen por completo cuál es su situación después de que se hubiera solicitado oficialmente la repatriación del capitán. No hay asistencia consular y las responsabilidades a nivel de embajada han ido pasando de la representación española en Arabia Saudí a la de Egipto para, finalmente, anclarse en el consulado de España en Riad (Arabia Saudí).

La tripulación del buque 'Cobija', retenido en Yemen, descansa en la cubierta del barco. eldiario.es

La tripulación del buque Cobija, retenido en Yemen, descansa en la cubierta del barco. / eldiario.es

 

Nadie ofrece información sobre Pablo Costas Villar 

Nadie ofrece información. El capitán, retenido a bordo, no sabe quién le atiende en un país en guerra como es Yemen. Juzgado, como ya se ha dicho por pesca ilegal, fue condenado a tres meses de permanencia en Yemen, pena anulada posteriormente por el Consejo de Transición del Sur, que decidió que Pablo Costas se podía marchar, regresar a su casa si esta era su intención. Pero no hubo tal: la oficina de un fiscal en Riad paralizó el asunto y se cumplen ya once meses desde el confinamiento en el Cobija de su capitán y los treinta tripulantes que conforman su tripulación.

El Ministerio español de Asuntos Exteriores sostiene que Pablo Costas se beneficia de la asistencia consular preceptiva en estos casos, pero el sindicato CUT niega tal asistencia y hace hincapié en los once días que llevan sin contactar con el capitán del pesquero. El proceso judicial no se resuelve y los medios de supervivencia hasta ahora empleados se agotan a pasos agigantados, mientras la preocupación de la familia de Costas Villar se impacienta, se queja y reclama, pero nadie escucha.

La organización ecologista Sea Shepherd -que algunas entidades vinculan excesivamente a las ayudas económicas que les concede generosamente el Gobierno de Australia-, profundiza en la acusación de pesca ilegal de merluza negra vinculando al capitán Pablo Costa Villar a armadores gallegos relacionados con la pesca IUU.

Desde el sindicato CUT niegan tal vinculación y, obviamente, la pesca ilegal que dicen realizó el Cobija, que no se ha podido demostrar. Pero Pablo Costas Villar y sus compañeros de tripulación ven cómo su situación empeora y reclama, como español, que el Gobierno de su nación se ocupe de su situación y proceda a la repatriación que a otros españoles se les otorga sin dilación. @mundiario 

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