Qué es el dióxido de azufre, el gas del volcán de La Palma que llegará a África

Nube de azufre.
Nube de azufre. / Twitter @CopernicusEU

Una nube de dióxido de azufre cubrirá parcialmente España peninsular a partir del viernes, además de amplias extensiones de terreno en el interior de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. 

Qué es el dióxido de azufre, el gas del volcán de La Palma que llegará a África

El volcán de La Palma ha emitido entre 7.997 y 10.665 toneladas diarias de dióxido de azufre (SO2) a la atmósfera desde su erupción, de acuerdo con los datos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan). La nube de azufre ha comenzado a desplazarse y llegará a cubrir parcialmente España peninsular a partir del viernes, además de toda la costa mediterránea africana y amplias extensiones de terreno en el interior de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. 

El sistema europeo de satélites Copérnico informó este miércoles de que los gases tóxicos que ya se expanden por todo el territorio canario avanzan por el Mediterráneo: en concreto, afectarán a gran parte de la Península e Islas Baleares; sur de Francia; norte de África; Córcega, Cerdeña y Sicilia, así como oeste y sur de Italia.

De hecho, en una imagen satelital publicada en Twitter se observa que la nube de SO2 se encuentra ya sobre Argelia y Marruecos y podrían empezar a extenderse en las próximas horas a la Península por la zona de la Región de Murcia. Así, el pronóstico del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus adelanta que los niveles más elevados de azufre se registrarán en la costa atlántica marroquí este 24 de septiembre, así como en la costa mediterránea española y la costa tunecina.

En menor cantidad, el mapa también destaca la presencia de este gas tóxico en la mitad este de España (en ciudades más lejanas como Valladolid) o el sur de Francia. “Además del flujo de lava, el volcán está emitiendo una gran cantidad de dióxido de azufre en nuestra atmósfera”, ha alertado el sistema de satélites, una iniciativa conjunta de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) en las redes sociales.

 

Los datos principales han sido proporcionados por los satélites Sentinel-1, Sentinel-2 y Sentinel-5P, tres satélites especialmente diseñados para la observación de la Tierra y cuyo objetivo es “para mejorar las labores de prevención, seguimiento y protección de la población y los recursos en casos de desastres naturales y de emergencias”.

¿Qué es el dióxido de azufre y qué efectos puede tener?

De acuerdo con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el dióxido de azufre es un gas que se origina sobre todo durante la combustión de carburantes fósiles que contienen azufre (petróleo, combustibles sólidos), llevada a cabo sobre todo en los procesos industriales de alta temperatura y de generación eléctrica.

Esta combustión es precisamente la que se ha producido de forma natural en el volcán de La Palma, en erupción desde el pasado domingo, aunque lo más común es que se dé en el sector industrial, debido a los procesos a altas temperaturas y de generación eléctrica. 

No hay peligro para la salud

Esta sustancia tóxica es una enorme fuente de contaminación para la atmósfera y los ecosistemas, pero los expertos han insistido en que, a priori, la nube de SO2 resultante de la erupción volcánica de La Palma no es peligrosa para la salud, ni siquiera si llueve y esas partículas se integran en la lluvia: esto hace que no será corrosiva sino que modifica ligeramente su pH para hacerla algo más ácida.

“Lo primero que hay que dejar claro es que el dióxido de azufre está presente en el ambiente tanto de forma natural como artificial. Las personas que vivimos en ciudades respiramos pequeñas cantidades de dióxido de azufre, lo que pasa que el volcán en particular está emitiendo grandes y peligrosas cantidades para la zona de Canarias”,  aclara Francisco Martín, meteorólogo de Meteored. “Las concentraciones de este gas tóxico son extremadamente bajas en superficie, por lo que no tenemos que temer por la salud. Además, de por sí, viajan en concentraciones muy bajas, porque cuando el gas viaja de Canarias hasta la península el gas se va disolviendo en el aire”, añade el experto, al tiempo que recuerda que estas concentraciones son máximas entre 3.000 y 5.000 metros de altura.

En Canarias, sin embargo, la situación es distinta: hay avisos aeronáuticos por la presencia de cenizas y SO2 al sur de La Palma, debido a que las concentraciones son más altas. Las autoridades han recomendado a los habitantes de las zonas afectadas y aledañas no acercarse a menos de 2 kilómetros y permanecer en los domicilios con las ventanas y puertas cerradas para evitar la contaminación por este gas y por las cenizas del volcán.

 

Daños al medio ambiente

Sobre la biodiversidad, los suelos y los ecosistemas acuáticos y forestales, los especialistas alertan de que la nube de azufre podría provocar daños a la vegetación, degradación de la clorofila, reducción de la fotosíntesis o pérdida de especies. “El dióxido de azufre (SO2) está regulado en la normativa a causa de su potencial efecto sobre la salud y los ecosistemas”, acotan desde el ministerio español.

Asimismo, el gas puede afectar negativamente a las edificaciones, puesto que el ácido presente en azufre reacciona con el vapor de agua y otros elementos de la atmósfera, lo que termina produciendo la oxidación y, por tanto, la formación de ácido sulfúrico. 

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