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La OMS anuncia que enviará 200 millones de vacunas contra la Covid-19 a los países pobres

Es posible la creación de un nuevo mercado emergente global con fines de lucro indirectos para la industria farmacéutica mundial, pues la OMS financiará las vacunas con su presupuesto.
La OMS anuncia que enviará 200 millones de vacunas contra la Covid-19 a los países pobres
Tres dosis experimentales de la vacuna contra la Covid-19 / paho.org, OMS, OPS
Tres dosis experimentales de la vacuna contra la Covid-19 / paho.org, OMS, OPS

Una vez más, ha quedado de manifiesto la nueva tendencia global que ha modificado la diplomacia moderna para convertirla en un nuevo mecanismo de supervivencia y de protección del estado natural de conservación de nuestra civilización. La humanidad busca prevalecer, como históricamente lo ha hecho, y tras descomunales crisis económicas, guerras, genocidios y desastres naturales a lo largo de los últimos cuatro siglos, hoy intenta sobreponerse a la tercera crisis biológica más grave de su existencia -después de la pandemia de la peste negra en 1347 y la de la gripe española en 1918-; la pandemia de Covid-19 en 2020.

Y es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que los países menos favorecidos del mundo recibirán un total de 200 millones de dosis de la futura vacuna contra el coronavirus, y anunció además que busca financiación para distribuir en ellos 120 millones de pruebas de diagnóstico rápidas para frenar la propagación de la pandemia.


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Esto implica que la órbita de la nueva diplomacia global ahora gira en torno al eje de los países pobres y subdesarrollados, que se ubican en la periferia del sistema capitalista mundial, es decir, al margen y en radios geográficos cercanos a las grandes potencias como Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón, China, Rusia, Reino Unido, etc. 

El nuevo coronavirus, que ya ha cobrado más de un millón de vidas en el mundo y ha provocado al menos 33,5 millones de contagios, ha aumentado en muchos aspectos del sistema de vida mundial la brecha entre países ricos y pobres. Sin duda, ha generado una crisis multisistémica en la que han detonado focos de desgaste socioeconómico masivo y en cadena a lo largo y ancho de muchas regiones del planeta, especialmente América Latina, África subsahariana, el sudeste de Asia y la zona bélica del Medio Oriente. 

Por lo tanto, la mayor consecuencia no sanitaria-no médica de la pandemia es el incremento exponencial de la pobreza en todo el mundo con más de 200 millones de personas sumidas en estado de hambre y desnutrición, según la ONU, y 495 millones de empleos perdidos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“En este momento, los países con más recursos realizan una media de 292 pruebas de detección por cada 100.000 habitantes, los países con bajos ingresos y medios hacen 61 y los países pobres apenas 14”, según datos de Peter Sands, director del Fondo Mundial de la lucha contra el Sida, la malaria y la tuberculosis.

Entonces, el organismo encargado de velar por la salud pública global se enfoca en reducir las enormes brechas de la desigualdad en la gestión sanitaria y logística de una crisis que consume y absorbe a sociedades enteras si no se implementa un cerco epidemiológico basado en las medidas de bioseguridad, la detección de casos y la supresión de los brotes.

Este pasado martes 29 de septiembre, el consorcio internacional GAVI (Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización), dedicado a campañas de vacunación contra enfermedades infecciosas en las zonas menos desarrolladas, anunció que 100 millones de dosis suplementarias de las futuras vacunas contra la Covid-19 fueron reservadas para los países más pobres.

Entonces, ese cargamento de dosis podría ser repartido de manera equitativa y/o proporcional según el nivel de casos que se registren en cada país de África y, sobre todo, América Latina, que es el actual epicentro continental global de la pandemia.

“Las vacunas, que se suman a 100 millones de dosis anunciadas en agosto, serán vendidas a 3 dólares”, según esta alianza internacional. Se suma así un total de 300 millones de dólares como una inversión inicial que la OMS deberá hacer para distribuir las primeras dosis de la vacuna, pues solo para Latinoamérica se requieren 500 millones de dosis y para África subsahariana unas 300 millones de dosis, aproximadamente.

Desarrolladas por las empresas farmacéuticas sueco-británica AstraZeneca y la estadounidense Novavax, estas vacunas serán después fabricadas por el grupo indio SII, el más importante del mundo en cuanto a producción de dosis, que las donará al Fondo COVAX, la coalición creada por la OMS para favorecer el acceso global a las vacunas, según un reciente informe de la máxima autoridad sanitaria global.

Es así cómo se infiere la posible creación de un nuevo mercado emergente global con fines de lucro indirectos para la industria farmacéutica mundial, pues la OMS financiará las vacunas con su presupuesto y las cuotas mensuales de sus países miembros al Fondo COVAX para suministrarlas de forma gratuita en las naciones pobres y subdesarrolladas de todo el planeta. 

“Ningún país, rico o pobre, debe quedarse en la cola del pelotón en lo referente a las vacunas contra el Covid-19”, afirmó el doctor Seth Berkley, director general de GAVI, en un comunicado.

La OMS busca también evitar que se genere una segmentación socioeconómica o geopolítica en una crisis humanitaria tan grave como la actual, pues el objetivo es evitar una descomposición más acelerada de la humanidad sin ningún tipo de sesgo capitalista o financiero en este proceso histórico. @mundiario