"Culebrinas de cobre encendido" para regresar a la isla que nunca abandonamos

Culebrinas de cobre encendido/ Paula González Gea
Culebrinas de cobre encendido/ Paula González Gea

Hemos perdido las últimas luces y es la isla la que nos abandona. Susurras "culebrinas de cobre encendido" y desaparece el resplandor de las aguas, pues todo se eleva.

"Culebrinas de cobre encendido" para regresar a la isla que nunca abandonamos

  Has perdido esa isla, pero queda sobre la arena el rastro de la última lentitud. Los espejos rotos no trajeron la mala suerte. Todo está vivo dentro de tu boca. Los espacios se agrandan y luchamos juntos para que esta quietud permanezca. No creemos en las reconciliaciones. El futuro es la única oportunidad.

  A veces, si me lastimas con alguna de tus miradas, presiento este tiempo o aquellos días en que susurrabas: "Culebrinas de cobre encendido". La isla regresa entonces si tu mano además acaricia la luz de harina y todo es espléndido, y nos elevamos dentro de la habitación. Indomables.

  Los espejos son criaturas inmortales.

"Culebrinas de cobre encendido" para regresar a la isla que nunca abandonamos
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