La salud mental de los refugiados: cicatrices de la guerra y de la pandemia

Familias cargan sus pertenencias a través del paso fronterizo de Zosin, en Polonia, luego de huir de Ucrania. / ACNUR / Chris Melzer.
Familias cargan sus pertenencias a través del paso fronterizo de Zosin, en Polonia, luego de huir de Ucrania. / ACNUR / Chris Melzer.

Organizaciones como CEAR, Médicos Sin Fronteras y Unicef alertan de que las personas que huyen de la guerra pueden sufrir síntomas físicos, emociones negativas y trastornos de la salud mental. 

La salud mental de los refugiados: cicatrices de la guerra y de la pandemia

Hoy ya son 2,15 millones de refugiados ucranianos que huyen de su país tras casi dos semanas de ataques rusos. Muchos de estos pueden sentir tristeza, ira, culpa, miedo, pesadillas, insomnio, confusión, ansiedad, inseguridad y/o depresión, además de síntomas físicos como la migraña, falta de aire, debilidad muscular, dolor de estómago y/o embotamiento mental.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Médicos Sin Fronteras y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), son parte de las organizaciones que han puesto el foco sobre este problema de salud mental relacionada a la crisis de refugiados. Ángeles Plaza, psicóloga de CEAR, explica que las personas que huyen de la guerra “llegan con lo puesto y en estado de shock, y es que no solo dejan atrás sus casas y propiedades materiales, también sus sueños, sus ilusiones, sus proyectos, sus familiares, sus amigos”.

Se podía evitar

Esta guerra y sus consecuencias se podrían haber evitado, pero la ambición de poder del presidente ruso, Vladímir Putin, pudo más. Ahora los refugiados ucranianos se enfrentan a la impotencia, el dolor y a heridas emocionales en menor o mayor medida dependiendo de lo que hayan presenciado, además de lo largo y penoso de la huida.

Asimismo, Cristina Carreño, psiquiatra y responsable de salud mental de Médicos sin Fronteras, sostiene “que la mayoría podrá superarlo cuando lleguen a un lugar seguro y/o puedan rehacer sus vidas, pero el problema mayor para la salud de los refugiados se da cuando estos se ven obligados a pasar años y años en campos de acogida, hacinados y en condiciones no precisamente óptimas”.

Un fenómeno en aumento

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), antes de la pandemia, una de cada cinco personas (22,1%) que vivía en zonas de conflicto sufría de depresión, ansiedad, estrés postraumático, trastorno bipolar o esquizofrenia. Sin embargo, la covid-19 ha agravado los cuadros de salud mental en los campos de refugiados, de acuerdo con los datos de Médicos sin Fronteras y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)

Por su parte, Ana Muedra, que perteneciente al área de programas Unicef España, sostiene que una ruptura tan brusca como la ocurrida estas semanas en Ucrania supone un factor muy estresante para cualquier persona y más para niños y niñas.

Evidentemente, las consecuencias de esta guerra serán más que una desorganización de la sociedad y destrucción, será un aumento significativo de los trastornos mentales. @mundiario

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