Canadá no es tan perfecto: agentes del servicio de inteligencia denuncian el racismo

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá con una migrante musulmana. RR SS.
Justin Trudeau, primer ministro de Canadá con una emigrante musulmana. / RR SS.

Algunos agentes del Servicio Canadiense de Inteligencia y Seguridad denuncian que en su país existe el odio hacía los musulmanes, a otras razas o culturas y la homofobia.

Canadá no es tan perfecto: agentes del servicio de inteligencia denuncian el racismo

Cinco agentes del Servicio Canadiense de Inteligencia y Seguridad acaban de interponer una demanda contra la agencia por daños y prejuicios que han sufrido durante los últimos años. La demanda es de unos 35 millones de dólares canadienses -24 millones de euros- y los agentes aseguran que su lugar de trabajo es desde hace tiempo un terrible pozo de homofobia, racismo y odio extremista hacia los musulmanes y razas minoritarias.

La demanda fue puesta a la orden del Tribunal Federal y representa una gran golpe contra el gobierno perfecto e inclusivo que ha estado presentado el primer ministro Justin Trudeau; además de poner en evidencia a una de las agencias más importantes y secretas de esa nación. "El racismo, el sexismo, la homofobia y los comportamientos discriminatorios se han convertido en algo habitual y aceptado", expresa la demanda de los agentes canadienses.

El ambiente hostil de la agencia se pone en evidencia y aunque el documento consta de unas 54 páginas cargadas de fuertes denuncias, hasta ahora, ninguna ha sido probada en ningún tribunal. Pero el Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá no es el único que ha sufrido este tipo de acusaciones, puesto que el pasado año la Real Policía Montada de Canadá tuvo que pedir disculpas públicas a cientos de mujeres que laboraron y laboran dentro de sus fuerzas por ser víctimas de ataques sexuales y de abusos por parte de sus superiores y compañeros de trabajo, además se vio en la obligación de destinar unos 100 millones de dólares canadienses -70 millones de euros- para pagarles por daños y prejuicios.

John Phillips es el abogado de los cinco demandantes que tienen mucha experiencia y años de servicios a Canadá. Phillips relató a The Guardian que los agentes estuvieron intentado que sus demandas procedieran de forma individual por años, pero no lo lograron hasta ahora, que decidieron unir fuerzas y poner en evidencia el maltrato y el racismo que impera en la agencia.

"Todos son trabajadores excepcionales de la agencia de inteligencia. Necesitamos a estas personas sobre el terreno tratando con los problemas de seguridad nacional y representando a las minorías que son tan importantes… Para los canadienses, es una catástrofe que no seamos capaces de mantenerlos en sus puestos", expresó con preocupación el abogado.

Los agentes pueden estar en peligro

Además, el abogado denuncia que los agentes recibieron amenazas y burlas por sus intentos de demandar a la agencia. Fueron ridiculizados y cuando hicieron llegar sus problemas a los altos cargos, ellos ignoraron el llamado e hicieron ver que no era nada importante lo que estaba sucediendo.

David Vigneault, el director del Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá, respondió a las acusaciones de la siguiente forma: “Me gustaría recalcar que, como una organización, la agencia no tolera el acoso, la discriminación o los abusos en ninguna circunstancia", expresa el comunicado. "A los trabajadores se les anima siempre a que informen de todos los incidentes relacionados con el acoso, reales o potenciales, a sus superiores".

Uno de los denunciantes es gay, tiene una pareja musulmana y llegó a Toronto hace unos 10 años. Según relata bajo un seudónimo –los agentes aun trabajan para la agencia, así que tienen prohibido revelar sus verdaderos nombres-, desde que llegó, ha sido víctima de muchos de sus compañeros quienes lo llaman “chico gay”, “marica” o “maricón”.

El Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá tiene 30 días para presentar un documento defendiéndose si es que planea enfrentarse a la demanda. Otros de los agentes acusadores incluyen a personas musulmanas que aseguran sentirse utilizadas, excluidas y maltratadas. "La cultura de la agencia es hostil hacia los musulmanes, es algo más que un entorno poco amigable, es un prejuicio profundamente arraigado de desconfianza hacia los musulmanes. Esto significa que los musulmanes se utilizan y se dirigen cuando se necesitan, pero no forman parte del equipo", señaló uno de los afectados en entre las agrias líneas del documento.

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