Dormir lo suficiente y regularmente: claves para evitar la demencia
La falta de sueño, un problema común en la sociedad moderna, podría tener consecuencias más graves de lo que se pensaba anteriormente, según revela un comunicado respaldado por investigaciones en el campo de la neurociencia. No solo las noches de sueño insuficiente afectan al rendimiento cognitivo al día siguiente, sino que estudios recientes sugieren que la falta crónica de sueño podría aumentar el riesgo de daño cognitivo en edades avanzadas.
Una investigación publicada en la revista Nature en 2021 encontró que dormir seis horas o menos aumenta en un 30% la probabilidad de sufrir enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Otro estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard reveló que aquellos que duermen menos de cinco horas tienen el doble de probabilidad de desarrollar demencia en comparación con aquellos que mantienen un sueño promedio de siete horas.
Pero no solo la cantidad de sueño importa. La regularidad en los patrones de sueño también parece ser un factor crucial. Investigaciones recientes indican que alternar horarios de sueño de manera irregular puede aumentar significativamente el riesgo de padecer demencia en el futuro.
El investigador Jeffrey Iliff lideró un estudio que analizó datos recopilados durante 20 años sobre la cantidad y estabilidad del sueño en miles de individuos. Descubrió que las personas que experimentaban fluctuaciones en sus horas de sueño tenían un mayor riesgo de sufrir discapacidad cognitiva en comparación con aquellos cuyas horas de sueño eran más estables.
Un pilar fundamental
Otro estudio, realizado por investigadores australianos y canadienses, señaló que irse a la cama y despertarse a horas variables aumenta el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas. Esto se atribuye a posibles efectos adversos en la salud cardiovascular, lo que a su vez afecta el suministro de sangre al cerebro.
Aunque pueda parecer paradójico, incluso dormir demasiado puede ser perjudicial para la salud cognitiva, según lo revelado por varios estudios. Se ha observado que dormir más de nueve o diez horas aumenta el riesgo de experimentar una pérdida gradual de facultades cognitivas.
Expertos destacan la necesidad de reconocer al sueño como un pilar fundamental de la salud pública, equiparable a la nutrición y la actividad física. A pesar de los avances en la comprensión de la importancia del sueño, todavía persiste la falta de conciencia sobre su relevancia.
Un artículo influyente publicado en The Lancet hace un llamamiento para incluir al sueño en las agendas de salud pública a nivel mundial, instando a que el mensaje sobre su importancia llegue a toda la población. @mundiario

