Sopa en el cuadro de Van Gogh: ¿el inicio de la radicalización de las protestas climáticas?
Expertos en la crisis climática sostienen que frecuentemente se verán acciones como esta. Por su parte, la National Gallery ha aclarado que “la pintura no ha sufrido daños”, aunque el marco sufrió algunos “menores”.
Dos activistas del colectivo ecologista ‘Just Stop Oil’ provocaron un gran revuelo este viernes tras arrojar el contenido de dos latas de sopa de tomate sobre el cuadro de Vicent Van Gogh, ‘Los Girasoles’, el cual se exhibe en la National Gallery de Londres. La razón de esta acción era exigir al Gobierno de ese país la paralización de todos los proyectos de petróleo y gas.
Afortunadamente, la inusual manifestación no ha destruido el cuadro, ya que estaba protegido por un cristal. Sin embargo, ha puesto en el centro del debate los límites para protestar. Y es que, mientras unos aprueban la acción, otros consideran que el fin no justifica la posibilidad de dañar una de las pinturas más icónicas de la historia.
Phoebe Plummer, de 21 años, y Anna Holland, de 20, no solo vertieron la sopa, también destaparon tubos de pegamento que escondían bajo la ropa, se rociaron el contenido en la palma de una mano y la pegaron a la pared de la sala. Posteriormente, las activistas fueron detenidas por agentes de Scotland Yard por “daños criminales” y “violación de la propiedad”.
No obstante, el colectivo escribió dijo en Twitter que las simpatizantes “eligen la vida sobre el arte. En esta galería se muestra la creatividad y brillantez humanas, pero el fracaso del gobierno para actuar contra el cambio climático y el coste de la vida destruye nuestro patrimonio”.
OK, hear me out, this was actually a visionary and inspired action.pic.twitter.com/OeMH8DVg2V
— Peter Kalmus (@ClimateHuman) October 15, 2022
Protestas de grupos ecologistas
Esta medida no es la primera acción de desobediencia civil que lleva a cabo Just Stop Oil en el Reino Unido y tampoco será la última. Otras organizaciones también han causado gran revuelo en el país. Un ejemplo fue Insulate Britain, cuando sus miembros cortaron una autopista de circunvalación en Londres el año pasado.
Por otro lado, a principios de octubre, activistas de Extinction Rebellion en España taparon con cemento algunos hoyos del campo de golf en el que se iba a desarrollar el Open de Madrid. Dicha medida tuvo lugar debido a la necesidad de las organizaciones de llamar la atención y viralizar el mensaje del cambio climático.
Por su parte, Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España, justifica la acción cometida. La organización que representa defiende el uso de actividades no violentas, pero entiende la urgencia de las activistas británicas para generar debate. “El objetivo inmediato, que es generar debate, se cumple”, explica. No obstante, a “nivel de cambio de mentalidades y de comportamiento o de presión a los gobiernos para que tomen acción, que son los que necesitamos, habría que revisarlo a largo plazo”.
Asimismo, Fernando Valladares, científico del CSIC y profesor de ecología de la Universidad Rey Juan Carlos, cree “que las ruedas de prensa y los documentales no generan la acción necesaria”. De hecho, considera que “vivimos en una sociedad anestesiada a la que no llegan los mensajes de urgencia”.
De igual forma, Belén Díaz, activista de Extinction Rebellion, dijo que “si solo hiciéramos acciones que todo el mundo aprobase, sin novedad ni imaginación, no seríamos noticia”. Una declaración que deja entrever que estas medidas serán cada vez más frecuentes, pues la crisis climática nos afecta cada vez más. @mundiario