España escapa de la furia de los incendios mediterráneos, pero no baja la guardia
A pesar de que España ha evitado los devastadores incendios que azotan a otros países mediterráneos este verano, las cifras actuales de áreas forestales quemadas están por encima de la media de la última década.
El verano en España ha comenzado con un respiro en comparación con la trágica situación de países vecinos como Grecia, Italia o Argelia, donde incendios descontrolados han causado estragos en medio de un calor extremo. Sin embargo, los expertos señalan que aunque el panorama actual es mejor en comparación con el año pasado, donde se vivió el peor registro de incendios del siglo XXI, todavía hay motivos para la preocupación.
De acuerdo con el último informe del Ministerio para la Transición Ecológica, hasta el 16 de julio de este año, se han quemado en España un total de 59.834 hectáreas de superficie forestal. Aunque esta cifra es menor que las 111.262 hectáreas quemadas en el mismo periodo de tiempo en 2022, no se puede ignorar que supera la media de la última década, que fue de 40.468 hectáreas. Además, en lo que va del año, se han producido 16 grandes incendios, más del doble de la media de la última década, que fue de 7.
Los expertos destacan que el 2022 fue un año excepcionalmente malo en términos de incendios forestales, por lo que comparar las cifras actuales con las de ese año podría ser engañoso. Aun así, el hecho de que el número de incendios y las áreas afectadas estén por encima de la media de la última década indica que hay razones para permanecer vigilantes.
Suelos humedecidos
El cambio climático y las condiciones meteorológicas influyen de manera significativa en la propagación de los incendios. En este sentido, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta a que las inusualmente abundantes lluvias en mayo y junio de este año ayudaron a humedecer los suelos y reducir el riesgo de incendios en el inicio del verano. Sin embargo, advierten que el trimestre compuesto por agosto, septiembre y octubre será muy cálido con respecto a lo normal, lo que mantendrá el riesgo de incendios en niveles altos o extremos, especialmente en áreas con escasas precipitaciones.
Los expertos también resaltan la importancia del factor humano en la ecuación de los incendios forestales. La presencia de población en zonas mediterráneas aumenta la probabilidad de que se originen incendios, ya sea de manera accidental o intencionada. Por otro lado, la gestión del fuego y la profesionalización de los servicios de extinción en España han sido fundamentales para controlar la situación, en contraste con otros países que enfrentan dificultades debido a la falta de recursos y una mayor vulnerabilidad.
Para enfrentar este desafío de manera más efectiva, los expertos hacen un llamado a invertir en la gestión de áreas forestales a escala nacional y a proteger las prácticas ganaderas extensivas, lo que contribuiría a reducir el combustible disponible para los incendios. La prudencia y la vigilancia continua son fundamentales para evitar que España se enfrente nuevamente a una situación catastrófica como la del año pasado. @mundiario



