Trump sacude mucho la situación pero la mayoría de problemas ya estaban ahí

Donald Trump y Mariano Rajoy. / Mundiario
Donald Trump y Mariano Rajoy. / Mundiario

La gran transformación sigue su curso, con España en la periferia y muchos asuntos a medias, en que lo urgente nos puede impedir construir bien lo importante.

Trump sacude mucho la situación pero la mayoría de problemas ya estaban ahí

En tan solo siete días, Donald Trump ya se peleó con todo el mundo. Así titulaba El Financiero, de México, el día 26, para destacar que ambientalistas, científicos, periodistas, grupos indígenas, migrantes, manifestantes y mexicanos habían sido. en apenas seis días, el objeto polémico de sus decisiones después de su acceso a la presidencia de EEU. A todo lo cual podría añadirse, en la perspectiva de los intereses europeos, el entrelazamiento de alianza con la Inglaterra de May, cuya preocupación actual es la salida de la UE provocada por el Brexit, mientras en el núcleo del antiguo Mercado Común la alianza central de Francia y Alemania empieza a notar los repliegues proteccionistas. Un vuelco al que debe sumarse la advertencia de la nueva embajadora de EEUU en la ONU, con su aviso de que, “anotarán los nombres” de quienes no respalden las políticas de Washington. Y por si fuera poco, los mensajes directos e indirectos hacia “América primero” y  la superioridad americana, recuerdan, como mínimo, que seguimos en lo de “América para los americanos” (Monroe, 1823) que pronto se aplicó en el “Destino Manifiesto” de anexionarse Tejas y otras partes de Méjico en 1845 y, en 1898, al dominio del resto del Imperio español en Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo y Filipinas. Ese imperio no ha cesado de crecer hasta el presente y, cuando en el Pacífico están cambiando las tornas, sigue tratando de posicionarse mejor.

La gran transformación

Karl Polanyi escribió en 1944 un estudio de gran interés para entender los cambios operados desde el siglo XVIII. La gran transformación fue editado en España por María Fuentetaja en 1989, en su colección “Genealogía del Poder” de Ediciones la Piqueta. Todavía ayuda a relacionar con este presente lo acontecido desde la revolución industrial, la mercantilización absoluta de la sociedad, la redefinición de las clases sociales, el proteccionismo y el librecambismo, y cómo emergió una nueva conciencia de la individualidad frente a los intentos del socialismo y el fascismo por privilegiar la sociedad o la libertad en un mundo cada vez más complejo. Cabe pensar que ahí seguimos, en la continuidad de esa transformación siempre inacabada de las formas de producción y los cambios que inevitablemente conlleva en los sujetos y sus relaciones.

A lo que parece, esta fase del desarrollo capitalista internacional necesita ahora, al memos en uno de sus focos eminentes, cierto repliegue proteccionista y Trump  dice que va a “decretar comprar a americanos, contratar a americanos”.  La nueva situación USA viene acompañada asimismo de un aire supremacista blanco, como puede verse por el nombramiento de Steve Bannon como estratega jefe, y el cuadro se completa  muy bien con el nombramiento en asuntos de Educación de Betsy DeVos. Esta señora y su American Federation of Children ya han resuelto en Michigan la cuestión central -que en España también se debate- de si la enseñanza privada le quita recursos a la escuela pública, con su fuerte activismo  a favor de la libre elección de centro respaldado de abundantes recursos económicos. De ese cariz es lo que en septiembre pasado, en plena campaña electoral, había prometido Trump en Ohio proclamando que establecería un fondo de 20.000 millones de dólares para los 11 millones de niños en edad escolar que viven en la pobreza. Tendrían preferencia los estados que tienen leyes de libre elección de escuelas y chárter” y, de este modo, “los padres podrán enviar a sus niños a la escuela pública, privada o religiosa que elijan”. Pocos resquicios quedan por enmarcar en la nueva dinámica que ahora se irradia desde USA, pero en en esa misma órbita hemos visto estos días pasado igualmente algunas repercusiones inquietantes de las primeras decisiones que, no sólo respecto a transparencia e independencia comunicativa, sino también en cuanto al quehacer científico y a determinadas ayudas sociales que trataban de disminuir desigualdades.

El aire de fanfarronería y conservadurismo prepotentes ya tiene repercusiones. Parece advertirse ya de manera directa en las situaciones de acoso escolar que muchos niños inmigrantes ya están soportando en EEUU. Por otro lado, lo que parece va a ser un símbolo de la nueva posición de los del Norte ya tiene su símbolo expiatorio en el muro que ya se ha decretado ampliar a más del doble en la frontera con Méjico. Una guerra más que simbólica que se está librando ya entre ambos países, con importantes averías colaterales en cuestiones culturales relevantes como la expansión del castellano.   Lo que venía siendo considerado como un valor para la “marca España”, a la luz de la miedosa reacción equidistante del Gobierno no debe pasar de lo que un azucarillo en vaso de agua. Sólo algunos intelectuales como Emilio Lledó han destacado la inquietante patología feroz del Trump votado por millones de estadounidenses. Y es de temer que igual pasará con otros asuntos de gran relevancia cuantitativa inmediata.

Perspectivas

Dos posibles reacciones son perceptibles en este nuevo contexto. Una, la de quienes tendrán ocasión de desentenderse de lo no hecho ni bien apuntalado durante años de desenfadada desidia y trapicheo, en que el desinterés por los asuntos públicos relevantes ha hecho de la mediocridad y la corrupción un mérito social, capaz de dominar el espacio político y económico. Mientras, los problemas inatendidos han ido haciendo crecer la desafección ciudadana: los supuestos abandonados de las administraciones americanas anteriores a Trump están propiciando -también en Europa y España-, que lo recortado discrecionalmente sea mucho más frágil ante la lenguaraz ola desafiante de oponentes a que el conocimiento o los derechos sociales se extiendan a todos por igual. Además de Hungría, Estonia, Finlandia y Suecia, también en Holanda y Francia está creciendo el coro de tanto patriota ofendido.

Una segunda variante -en íntima relación con la anterior y muy representada entre eminentes nombres políticos de este presente burocrático- es que muchos encontrarán aumentados ahora en Trump sus pretextos y excusas para su acción o inacción debidas. Algunos tendrán ahora argumentos adicionales para seguir  sin hacer nada que merezca la pena, dada la ola ambiental que –según dirán- les impide hacer algo de provecho. Siempre son otros los culpables de su pereza y raquitismo mental, los elementos son los encausables de sus meteduras de pata, y siempre lo urgente les acaba impidiendo hacer lo importante que debieran haber hecho. Otros, se sentirán halagados porque, al fin, ven confirmado que lo que ellos venían proponiendo fieles a determinadas tradiciones de “naturalidad”, tiene un gran valedor exterior de prestigio: se dejarán llevar de esa corriente de “modernidad” provinciana, en que lo último de EEUU es mejor moda que lo que en otro momento pueda haberse estilado. Más de uno ha encontrado en la autoprofecía un buen negocio, muy dúctil y apañado para combinar en provecho propio el método del “ya lo decía yo” y la praxis del “yo estaba allí cuando había que haberlo hecho”. Entre los opinadores esta secta es muy abundante, animada por la superficialidad degustativa de las redes sociales.

Dignidad básica

Tal vez habría que haberse hecho cargo de que los americanos siempre han ido a lo suyo y de que su presencia privilegiada en España desde los años 50 ha obedecido más a sus propias razones que a las que pudieran tener los españoles. Nuestra posición periférica desde antes de 1898 no permite muchas alegrías sinceras en la expresividad, pero tampoco debiera hundir la dignidad o que el latente debate entre pragmatismo y “honra” -la tópica disyuntiva de Méndez Núñez en 1865- no se resuelve con la zalamería del zipayo. En este momento, lo indigno sería no recordar el extraordinario apoyo que Méjico prestó a los exiliados españoles.

Más grave será, en todo caso, desdeñar que las muestras de que el caldo de cultivo de que ha llevado a Trump a la Casa Blanca tienen vitalidad entre nosotros. Con acusarle de zafio y patán, cuando ha sabido mostrar gran capacidad para aprovechar su aparente desventaja preelectoral, se muestra además ignorancia. Tampoco ocultando al mismo tiempo que la candidata demócrata poco apego real tenía a entenderse con los problemas de la gente corriente. La prensa de supuesto prestigio puede estar ofendida por lo que ha acontecido, contrario a sus intereses y predicciones. No lo está tanto por lo que ya estaba sucediendo en el corazón de América o lo que acontece en la política internacional desde, por ejemplo, el final de Yugoslavia ante los ojos de toda Europa. Tampoco es muy ejemplar en la proporción de lo que muestra y calla respecto a lo que pasa en Oriente Medio, Siria o Arabia Saudita en particular....

El falso escudo de Trump

Las formas de desinformación, manipulación y persuasión son casi infinitas y nos moriremos antes de entenderlas todas en un mundo en que se publicita todo. Y si no queremos entrar en manías conspiranoicas –conducentes a microfascismos crecientes-, lo que tal vez debiéramos interiorizar es que, para lo que no vale Trump es para escudo de desmadres, sinvergonzonerías, desidias y “mala educación” como la que nos gastamos por aquí. Eso, en lenguaje tan antiguo como el la tradición cristiano-judaica en que nos han criado, es hipócrita doblez. Para dar actualidad a lo que este adjetivo quería decir todavía sirve de guía lo que agudamente escribió en 1966 Fernando Díaz-Plaja: El español y los siete pecados capitales. De entonces acá, la documentación acreditativa ha crecido exponencialmente y, de añadido, florece cada vez más visible. El listado de asuntos en que no podemos alegar ejemplaridad frente a Trump  arroja así una cantidad histórica de demostraciones. Que no cunda la histeria, por ello: otra guía no menos poderosa la proporcionan los dos libros que nos legó Luis Carandell entre 1968-1972, una verdadera “chamarilería” –decía- sobre las características del  Celtiberia Show. Humorada como era, no dejaba de ser sonrojante. Hoy daría para una bizarra Wikipedia de lo celtíbero.

En 1989, Cuerda volvió a ello en Amanece que no es poco. La absurda investigación de aquel estudiante de Oklahoma interesado en las costumbres de un pueblo de Albacete, donde la escuela era un documental de época, puede parecer de un tiempo lejano. Pero en lo que a cambios de mentalidad se refiere, y teniendo en cuenta que muchos cambios son de los que no se ven si se rasca con el dedo, todavía hay mucho que trabajar para que una dignificación del sistema educativo ayude a transformar lo que de verdad merece la pena para una sana convivencia de todos en el durísimo momento actual.

Lo malo reverdece y puede parecer surrealismo, pero el esperpento sigue ahí condicionando el sistema democrático. Entre otros muchos, cuatro ejemplos significativos de estos días lo pueden ayudar a ver: 1) En lo que atañe al ambiente de nuestras escuelas, más machista y xenófobo de lo que parece, un Informe del Instituto Panos en su programa de “Periodistas de Frontera”, da cuenta de cómo el 81% del alumnado extranjero está en centros públicos y el resto se reparte entre un 14% en concertados y un 5% en colegios privados. También señala cómo los datos de abandono y fracaso escolar de este alumnado muestran la más obvia segregación existente en nuestro sistema educativo, aparte de los prejuicios en torno a la presencia de inmigrantes en los centros escolares. 2) Las cerca de 1700 causas de la corrupción en España, expresivas de muchos problemas organizativos, institucionales y de mal ejemplo para la ciudadanía acerca de lo que es laudable en la vida social. 3) La chapuza consensuada, que muestra estos días de modo vergonzante, la desconsideración con lo que la ciencia geográfica viene mostrando de hace muchos años respecto al tratamiento que debieran tener y no han tenido nuestro litoral, especialmente el mediterráneo: playas y ramblas han venido a mostrar cómo la meteorología no se aviene con nuestras ansias de especulación y enriquecimiento falso. Y 4). La ejemplaridad universitaria tampoco es una maravilla, como se ha podido ver en la casuística destapada recientemente en Sevilla –Facultad de Educación- y en la de Sociología de Barcelona. Aun dando una amplia licencia a la casuística de las debilidades humanas, son exigibles medidas de control a las que tanta resistencia se opone. Tampoco parece que existan en muchos medios de comunicación, donde algunos periodistas con bula para el insulto, el invento creativo de noticias de “investigación” y la mentira amarillista generalizada en sus informaciones y opiniones son moneda corriente, a menudo inspirada por los gabinetes de comunicación.

¿Amanece?

Cuerda dijo en los fotogramas finales de su mencionada película que, pese a todo, “amanece”: el momento era más optimista. ¡Ojalá acrecentemos la luminosidad de cuanto rige nuestras vidas colectivas! Cicerón incitaba a su hijo a “la razón y la prudencia”, cualidades que únicamente en un ambiente educativo en que el horizonte es la convivencia se pueden cultivar  bien. Le alertaba frente a “quienes las resoluciones peligrosas y temerarias les parecen más espléndidas e interesantes que las que se toman con mente reposada y tranquila”.  Y le prevenía de que “los que hayan de gobernar el Estado deben tener siempre muy presentes estos dos preceptos de Catón: el primero defender los intereses de los ciudadanos de forma que cuanto hagan lo ordenen ellos, olvidándose del propio provecho; el segundo, velar sobre todo el cuerpo de la República, no sea que, atendiendo a la protección de una parte, abandonen a las otras…” (Sobre los deberes, XXIV y XXV).

Trump sacude mucho la situación pero la mayoría de problemas ya estaban ahí
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