Trump amenaza con aranceles a España por ser “muy irrespetuosa” con la OTAN por el gasto en defensa

El presidente de EE UU pone al Gobierno de Sánchez en la diana por su rechazo a elevar la inversión militar al 5% del PIB, que considera injusto con el resto de aliados, y afirma que “España tiene que ser castigada por eso”.
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha lanzado una advertencia directa a España: si el Gobierno de Pedro Sánchez no incrementa su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, será “castigado comercialmente” mediante nuevos aranceles. En una rueda de prensa celebrada en la Casa Blanca junto al presidente argentino, Javier Milei, el mandatario republicano acusó a Madrid de ser “muy irrespetuosa” con el resto de miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por negarse a asumir el nuevo objetivo de gasto.

“Es posible que lo haga... España es el único (que no paga), tiene que ser castigada por eso. Todos los demás países de la OTAN lo aumentaron al 5 %, y España lo está haciendo muy bien a costa nuestra. Así que no estoy contento con España”, afirmó Trump, visiblemente molesto. “Podría imponer un 5 % de aranceles a sus productos. Es posible que lo haga”, añadió, retomando una amenaza que ya había insinuado durante la cumbre de la Alianza Atlántica en La Haya el pasado junio.

A España le va muy bien... recibe protección, aunque tú no quieras dársela, porque ¿qué van a hacer los otros países? No pueden negársela en caso de ataque”, dijo el presidente de EE UU en alusión al artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que estipula que un ataque contra un aliado será interpretado como un ataque al conjunto de Estados y todos están obligados a responder a discreción. Esta se trata de una obligación que el republicano planteó omitir en campaña electoral para los países que no cumplieran con el gasto del 2 % del PIB fijado en la cumbre de Gales, al que finalmente España ha llegado haciendo uso de partidas extrapresupuestarias, cuando las cuentas públicas están prorrogadas desde 2023.  “Lo que hicieron no es muy justo hacia otros países”, insistió el mandatario estadounidense en sus críticas a La Moncloa.

Las palabras del presidente estadounidense llegan en vísperas de la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, en la que se abordará el cumplimiento del compromiso de gasto militar acordado este verano. Washington ha insistido en que todos los aliados deben alcanzar el 5 % del PIB, repartido en un 3,5 % para capacidades militares y un 1,5 % para seguridad general. Sin embargo, España fue el único país que se negó formalmente a aceptar ese umbral, alegando que su aportación del 2,1 % ya es “suficiente y realista”.

El embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whitaker, evitó responder si Washington contempla expulsar a España de la organización —una posibilidad que Trump llegó a sugerir días atrás—, aunque subrayó que el país “tendrá que cumplir con los compromisos de defensa” asumidos en La Haya. En realidad, los tratados de la OTAN no prevén la expulsión de ningún miembro, lo que convierte la amenaza en un gesto más político que operativo.

El Gobierno minimiza las amenazas de Trump

Desde Madrid, el Gobierno español ha restado importancia a las declaraciones de Trump. Fuentes de La Moncloa citadas por Europa Press calificaron las amenazas de “comentarios informales”, recordando que la cooperación entre ambos países sigue siendo sólida, como quedó reflejado en la reciente cumbre de paz en Egipto, donde ambos líderes coincidieron. El Ejecutivo de Pedro Sánchez sostiene que España ya contribuye de forma significativa a la seguridad colectiva, no solo con gasto económico, sino también con presencia militar en misiones de la OTAN en Letonia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Turquía.

El enfrentamiento no es nuevo. Durante la pasada cumbre de la OTAN en junio, Sánchez rechazó firmar el acuerdo que fijaba el 5 % de gasto en defensa, argumentando que dicho objetivo sería “incompatible con el Estado del bienestar y la estabilidad presupuestaria española”. En una carta enviada al secretario general de la Alianza, Mark Rutte, el presidente español insistió en que comprometerse con esa cifra “sería irrazonable y contraproducente” para la defensa europea.

Para España, aumentar el gasto hasta el 5% del PIB supondría destinar unos 80.000 millones de euros adicionales al año, una cifra que equivale a casi la mitad del presupuesto de pensiones. Ni siquiera Estados Unidos alcanza actualmente ese porcentaje, aunque Trump lo ha convertido en bandera de su política exterior, enmarcada en su visión de que “Europa debe pagar más por su propia seguridad”.

El republicano lleva meses advirtiendo que podría reconsiderar el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que obliga a los miembros a defender a cualquier aliado atacado, si estos no cumplen con los objetivos de gasto militar. Una declaración que ha generado inquietud en Bruselas y en varias capitales europeas, que temen que la presión estadounidense erosione la cohesión interna de la organización en un momento de tensión global, con la guerra en Ucrania y Rusia como la mayor amenaza a la seguridad de este lado del Atlántico.

Las competencias de comercio, en manos de Bruselas

Las amenazas arancelarias de Trump reabren, además, el frente comercial con la Unión Europea. Desde agosto, las exportaciones europeas a EE UU ya soportan aranceles del 15 %, fruto de un acuerdo negociado por la Comisión Europea para evitar una guerra comercial. Si Washington impusiera un gravamen específico contra España, el conflicto podría escalar hacia un choque diplomático y económico de mayores dimensiones.

En el trasfondo, más allá de los números, se libra una batalla simbólica sobre qué papel debe asumir Europa en su propia defensa y hasta qué punto los aliados deben seguir la agenda marcada por Washington. Para el Gobierno español, la respuesta está en reforzar la autonomía estratégica europea; para Trump, en cambio, se trata de una cuestión de “lealtad y justicia”.

Por ahora, la tensión sigue contenida. Pero la advertencia del presidente estadounidense marca un nuevo capítulo en la relación entre Madrid y Washington, una relación que se mueve entre la cooperación estratégica y la presión política. Y que, bajo el liderazgo de Trump, parece destinada a tensarse cada vez más. @mundiario

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