El Supremo autorizó el espionaje a Pere Aragonès por su implicación con los CDR
Este jueves, el juez a cargo de la querella presentada por el presidente catalán, Pere Aragonès, ha recibido tres autos del Tribunal Supremo que detallan la autorización del espionaje del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al líder republicano. Según los documentos desclasificados por el Gobierno, la primera solicitud para espiar a Aragonès fue en julio de 2019, justificada por su presunta dirección de los Comités de Defensa de la República (CDR), activistas independentistas que protagonizaron protestas contra la sentencia del juicio al procés.
La defensa de Aragonès ha calificado de "inverosímil" la explicación proporcionada por el Centro Nacional de Inteligencia. Además, fuentes cercanas al caso que cita El País sostienen que la documentación remitida es incompleta y contiene fragmentos borrados, generando dudas sobre la transparencia del proceso.
Los autos del Supremo dejan claro que el CNI solicitó dos prórrogas para continuar con los seguimientos, una en octubre de 2019 y otra en 2020. Según la justificación del espionaje, Aragonès habría dirigido las acciones de los CDR "siempre al margen de su papel institucional", coordinando actividades de los grupos de protesta de manera clandestina.
La cronología de los seguimientos revela que Aragonès no fue espiado durante las semanas o meses previos al referéndum del 1 de octubre, sino en 2019, cuando ya era vicepresidente del Govern. En aquel momento, su partido, ERC, había distanciado de la parte más radical del movimiento independentista, aunque continuaba respaldando el resultado del referéndum como aval para declarar la independencia.
Los CDR, conocidos por sus actividades de presión durante la votación ilegal del 1 de octubre de 2017, fueron objeto de atención del CNI debido a su presunta dirección por parte de Aragonès, según la versión presentada en los autos del Supremo. La documentación proporcionada ahora despierta interrogantes sobre el papel del vicepresidente y la justificación del espionaje en función de su supuesta coordinación de los activistas. @mundiario

