Sánchez recupera y amplía el federalismo asimétrico de Maragall

Opinion-Tribunas_de_Opinion-Tribunas_235237473_41424018_1706x960 [640x480]
Lo que se verá en las futuras carreteras de España.

¿Cómo es posible acuerdo alguno con seguridad jurídica fuera de la propia Constitución que no se cita en modo alguno en el comunicado de los gobiernos de Sánchez y Torra?

Sánchez recupera y amplía el federalismo asimétrico de Maragall

Sánchez recupera amplia lo peor de Zapatero y acepta la pretensión de Maragall del “Federalismo asimétrico”. Es decir, que una parte del territorio de lo que era España gozará de una serie de privilegios propios de un Estado independiente, beneficiándose empero de lo que sea común. Traiciona la propia Declaración de Granada y en contra de la historia del PSOE, somete este partido de las viejas pretensiones de la burguesía nacionalista que con tanto empeño combatieron los mejores hombres del socialismo español. Y lo peor es que las masas del PSOE aplauden, porque ignoran la historia del partido, la alocada política de este viajero. En su día, el PSOE se planteó crear una organización específica en Cataluña y pasar del PSC por sus derivas nacionalistas, evidenciadas cuando las camaradas Batet y Cunillera, entre otras, rompieron la disciplina de partido y votaron a favor del “derecho a decidir” de los vecinos de Cataluña. Esto es lo que hay. Y como en el PSOE se ignora la propia historia de este partido, a sus actuales militantes ni vergüenza les da.

5665765 [640x480]

Sánchez cedió ante Torra.

Lo que ahora parece asumir Sánchez y el PSOE exige una aguda reforma constitucional y una redistribución del poder político en España, que beneficiaria especialmente al País Vasco y Cataluña, aparte de mermar las competencias del Estado, y colocar de facto a estas comunidades al mismo nivel que el Estado mismo, o hace de éste una especie de liga de naciones.

Como ha señalado el profesor David Thunder, del el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra No es fácil interpretar el sentido práctico de las declaraciones federalistas del PSOE, porque en realidad el lenguaje del federalismo e incluso de la plurinacionalidad es notoriamente ambiguo, compatible con una enorme gama de soluciones políticas”.

Apunta el doctor Thunder que constituirse como Estado federal, plurinacional y asimétrico, claramente implica la existencia de un gobierno común que comparte el poder político con varios gobiernos más o menos locales. Y añade: Un federalismo plurinacional implica el reconocimiento oficial que las diversas unidades políticas que constituyen la federación tienen culturas e identidades colectivas diferentes, dignas de algún tipo de reconocimiento oficial y programático. Un federalismo asimétrico implica que las relaciones entre el gobierno general y los gobiernos incorporados a la unión son flexibles y se adaptan a las circunstancias, necesidades, y contextos históricos específicos de cada unidad de la federación”.

Liga de naciones

Pero en el mejor de los casos, aplicar esa receta en España va a ser muy completo. Dice Thunder que España pasaría de ser una monarquía constitucional constituida por un gobierno central más o menos consolidado, junto con los gobiernos regionales semiautónomos, a ser una liga de naciones. Algunas de las cuales tendrían un alto grado de independencia, coordinadas ligeramente por un gobierno federal (fuera monárquico, fuera republicano), autorizado a defender sus intereses vitales, tales como la seguridad y el orden público. Si el PSOE tuviera en mente esta interpretación, estaría abogando por una auténtica revolución constitucional”.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez? De momento, prima a Cataluña y nos ha dicho que considera que España está formada por cuatro naciones: Cataluña, el País,Vasco y España [o sea, se supone que el resto]. ¿Y eso va a valer para los demás? No De momento, parece que ha suspendido la aplicación de la Constitución en sus acuerdos con Cataluña. Tendrá que presentar un programa al respecto. Y ya veremos, en ese caso, lo que puede pasar.

Cataluña caso especial

Tal y como ha quedado de manifiesto ante sus cesiones ante Sánchez, y a falta de saber cuáles van a ser las naciones y las meras regiones que constituirán la federación en el diseño del Doctor Sánchez, parece claro que, de entrada, Cataluña va a ser un caso especial. El hecho de que en la declaración final conjunta no se cite la Constitución platea una duda metódica: ¿Cómo es posible aludir a un desarrollo de acuerdos políticos con seguridad jurídica fuera de la Constitución?

48983855_10215524617123186_290228652635848704_n [640x480]

El humor crítico nacional ve así el acuerdo Sánchez-Torrra.

Pero no nos asombremos, en mayo de 1999, en Barcelona, según cuentan las crónicas de la época, el propio Felipe González echó un capote a Maragall al afirmar que el federalismo ha de ser asimétrico, "porque si fuera simétrico sería homogeneizador y excluyente de la diversidad".  Pero al tiempo que hizo una proclamación de fe en lo que denominó "la biodiversidad cultural e identitaria", añadió “que la aceptación de esa diversidad "vale para España y vale para Europa y que para que florezca en España sirve la Constitución vigente y dijo que es imposible creer que a las puertas del siglo XXI es posible construir una Europa sobre la base de 125 nacionalidades como defienden los nacionalistas de Convergència i Unió (CiU) y sus aliados. El Estado nación va a durar mucho tiempo porque es imprescindible”, advirtió. ¿En qué quedamos?

Contentar al PSC

Las veleidades del PSC (Partido de los Socialistas de Cataluña) con su cara nacionalista ha sido siempre un problema para el PSOE y lo que ahora vivimos se enmarca precisamente en la hipoteca que supone la necesidad de Sánchez de tener contentos a sus compañeros colaterales que encabeza otro de esos socialistas que al que no se conoce profesión, oficio u otra colocación que las derivadas del propio carné del partido, el bailarín Iceta. De este modo, el acercamiento del PSC al nacionalismo para no ser menos catalanes ha sido una constante que tantos problemas suscitó al PSOE en el pasado. Y sé de lo que hablo porque de ello tuve ocasión de hablar en su día con uno de los principales dirigentes del PSOE en la época de Felipe González.

Se atribuye al PSC la función de gran telonero que ha animado a Sánchez a caer en manos de Torra. Basta seguir la secuencia de lo que se vino diciendo y haciendo, desde que la camarada Cunillera, delegada del Gobierno en Cataluña, y partidaria de otorgar a los catalanes el derecho a decidir si quieren seguir siendo españoles, se manifestó a favor del indulto a los políticos presos con enorme premura temporal, pero inequívoco mensaje.

Aquella propuesta

En su día, el PSC presentó en el Parlament una propuesta de organización territorial del Estado que rompía la costuras del propio marco que, al menos hasta ahora, mantenía el PSOE y se alejaba de la propia  de la Declaración de Granada de 2013, firmada también por el PSC, que resume la doctrina oficial socialista sobre organización territorial de España, con alguna, por cierto, ocurrencia que parece un brindis a Zapatero (“Apoyaré el Estatut que salga del Parlamento de Cataluña”), al proponer nada menos que sustraer al Tribunal Constitucional la competencia de examinar un estatuto votado y refrendado como lo fue el apadrinado por Zapatero en 2006, aunque se saliera de la Constitución.

La Declaración de Granada propone un nuevo pacto para reformar la Constitución para convertir a España en un estado federal, que reconozca las particularidades de los diversos territorios, pero sin privilegios añadidos. De todos modos, se hacían concesiones discutibles. Los catalanes insistían en que en"un Estado federal integrado por diversos entes federados que adoptarán la denominación e instituciones que prefieran". La propuesta sitúa al mismo nivel al Estado central y a los "entes" autónomos a la hora de la resolución de conflictos y que en una futura Constitución se flexible con  las opciones políticas y legislativas propias de cada uno de los entes federados. Para Cataluña, los socialistas exigían que quedara constancia de que los "derechos históricos son el fundamento de su autogobierno". Todo este proceso debería concluir con la convocatoria de un referéndum en todo el país.

Viejos enfrentamientos

Durante el interín en que el asturiano Javier Fernández, presidió de la gestora del PSOE, tras la renuncia de Sánchez, tuvo que vérselas con la levantisca posición de sus camaradas de Cataluña, de suerte que tuvo que recordarles: "Yo estoy en Granada y el partido está en Granada". Y como se sabe, pese a que el PSOE decidió abstenerse para evitar nuevas elecciones y permitir que en su momento gobernara Rajoy, entre los disidentes hubo diputados catalanes y otros.

En marzo de 2017, tras cuatro meses de negociaciones entre Iceta y Fernández, el PSOE comunicaba oficialmente “El PSOE definirá la posición del Partido Socialista de Cataluña (PSC) sobre el encaje de Cataluña en España por tratarse de un asunto “de naturaleza o relevancia constitucional” y también marcará la pauta al partido catalán en asuntos que “excedan el ámbito territorial de Cataluña”. Así figura en el protocolo de relación entre ambos partidos que discutirán por separado la ejecutiva del PSC y la gestora del PSOE. En el texto revisado se fija una relación marcadamente federal, con autonomía y lealtad mutua”.

Y un añadido: La declaración de Granada dice, entre otras cosas: “Igualdad de derechos básicos de todos los ciudadanos, cualquiera que sea el lugar en el que residan. Sí a los legítimos hechos diferenciales, no a los privilegios o a las discriminaciones”. Pues a ver. @mundiario

Sánchez recupera y amplía el federalismo asimétrico de Maragall
Comentarios