Saiz denuncia la influencia de la ultraderecha en el giro migratorio del PP

Según la portavoz del Gobierno, el partido dirigido por Alberto Núñez Feijóo está “supeditado” a acuerdos que le marca la extrema derecha.
Elma Saiz, ministra de Seguridad Social. / RR SS.
Elma Saiz, ministra de Seguridad Social. / RR SS.

El debate migratorio en España ha vuelto a encenderse, pero esta vez no solo por el alcance de la regularización extraordinaria que prepara el Gobierno, sino por el giro político que denuncia el Ejecutivo. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha elevado el tono contra el Partido Popular al acusarlo de haber abandonado posiciones históricas para alinearse con los postulados más duros de la ultraderecha.

Saiz no solo defiende la medida —que podría beneficiar a cientos de miles de personas en situación irregular—, sino que cuestiona la coherencia de la oposición. En una entrevista concedida a RNE, lamentó que el Partido Popular critique ahora una regularización que, según recordó, apoyó en el pasado incluso desde el Gobierno. Para la ministra, el cambio no es casual: responde, según su parecer, a la creciente dependencia de los populares de sus acuerdos con Vox.

“Están supeditados a acuerdos que les marca la ultraderecha”, afirmó con contundencia, en una frase que resume la estrategia del Ejecutivo: no solo defender la regularización, sino convertir el debate en un espejo de la pugna ideológica entre bloques.

La respuesta del PP no se ha hecho esperar, aunque ha llegado en forma de advertencia más que de réplica directa. Durante el debate en comisión, el diputado Rafael Hernando anticipó consecuencias “terribles para la seguridad española” y vinculó el proceso con el riesgo de terrorismo, una asociación que el Gobierno considera irresponsable y peligrosa. En ese cruce de discursos, la inmigración vuelve a ser terreno de confrontación emocional, más que técnica. La ponencia aprobada por PP y Vox —con mayoría absoluta en la comisión— busca que las Cortes analicen el proceso de regularización y eleven conclusiones al Parlamento. Pero más allá del procedimiento, lo que está en juego es el relato.

La batalla del relato migratorio

El Ejecutivo insiste en que la regularización es un mecanismo “ordenado, legal y necesario” para integrar a quienes ya forman parte de la sociedad española. Saiz subraya que se trata de un proceso interno, limitado al territorio nacional y alineado con el marco europeo. Frente a ello, la oposición plantea un escenario de riesgo y descontrol que conecta con el clima político de otros países europeos.

En este contexto, la figura de Alberto Núñez Feijóo aparece como clave. El Gobierno le acusa implícitamente de haber endurecido su discurso para no perder espacio frente a Vox, sacrificando —según esta lectura— la tradición más pragmática del PP en materia migratoria.

Regularización masiva: entre la necesidad y el temor

El plan del Gobierno, al que tuvo acceso EL PAÍS, prevé habilitar canales ágiles, incluso en oficinas de Correos y de la Seguridad Social, para tramitar solicitudes de residencia y trabajo antes del 30 de junio. Las cifras oscilan entre el medio millón y el millón de potenciales beneficiarios, lo que convertiría esta medida en una de las más ambiciosas de las últimas décadas.

Para el Ejecutivo, la regularización no es solo una cuestión administrativa, sino también económica y social: sacar de la economía sumergida a cientos de miles de trabajadores, garantizar derechos y reforzar el sistema de cotizaciones. Para sus detractores, en cambio, supone un “efecto llamada” con consecuencias imprevisibles.

El trasfondo: Venezuela y el fin de una vía rápida

El anuncio de que en junio se pondrá fin al mecanismo que desde 2018 facilitaba la regularización de venezolanos añade otra capa al debate. Saiz ha defendido que no se trata de un endurecimiento, sino de un cambio de formato: estos ciudadanos quedarán incluidos en el nuevo proceso extraordinario.

Sin embargo, el simbolismo es evidente. Se cierra una vía específica mientras se abre otra más amplia, en un momento en que la política migratoria se ha convertido en uno de los principales campos de batalla ideológica.

En ese tablero, la ministra ha optado por una estrategia clara: confrontar el fondo de la crítica del PP cuestionando su autonomía política. Y al hacerlo, desplaza el foco del qué al quién: ya no solo importa la regularización, sino quién define el discurso sobre ella. @mundiario

Comentarios