Debate a fondo en el socialismo español: ¿Renovación o refundación del PSOE?
Hace unas semanas, Ibarra publicaba un extraordinario artículo en 'El País' donde llamaba, básicamente, a una refundación del PSOE. Idénticas medidas propone Luis Salvador.
Hace unas semanas, Ibarra publicaba un extraordinario artículo en 'El País' donde llamaba, básicamente, a una refundación del PSOE. Idénticas medidas propone Luis Salvador, que apuesta porque ninguno de los teóricos candidatos sean los que lideren el partido en un futuro próximo.
La política interna en los partidos es muy compleja y, en ocasiones, oscura. Es cierto que en algunos sitios como el PP la oscuridad no solamente es permanente sino constantemente celebrada, pero en el Partido Socialista existe una lucha poco racional entre aquellos que quieren abrir las ventanas de manera decidida y los que dicen que sí pero poco a poco. El problema no llega por lo que tradicionalmente se dice en estos procesos: ni lo que tiene que morir muere, ni lo que tiene que nacer nace. Respecto al socialismo español existe tal deriva externa y desmoralización interna que muchas veces no sabemos qué es lo que tiene que morir y qué es lo que tiene que nacer. O, más concretamente, quién tiene que alinearse en ambos bandos de dicho proceso.
Es evidente que el descrédito sufrido por el PSOE a raiz de los 2 últimos años de Zapatero es un mal que ha afectado a una generación de políticos jóvenes y nuevos que han pagado sin merecérselo con los peores resultados y momentos del socialismo desde la transición española hasta nuestros días. Candidatos socialista solventes y renovadores que han quedado quemados para un futuro por haber sido los protagonistas de los batacazos electorales municipales y regionales sin precedentes. Ante esto, ¿se ha producido el mismo efecto a nivel nacional? Por el momento es evidente que no, porque los que gestionaron la derrota socialista en las Generales siguen al frente del partido, permanentemente cuestionados a pesar de que tienen una legitimidad orgánica debida a su victoria en el congreso extraordinario de Sevilla.
Pero desde entonces han pasado ya casi 2 años y los socialistas nos encontramos ante el precipicio de las europeas del 2014 y las triple elecciones nacionales, municipales y regionales del 2015. Y ante este desafío, ¿ha articulado el socialismo una agenda realista y que se ajuste a la inmensa responsabilidad del momento crítico que vive España en general, el PSOE en particular? Mi opinión la tengo mi clara: creo que no.
Personas e ideas
Ya no se trata, muchas veces, de que personas poco adecuadas o abiertamente incapaces ocupen lugares de primera fila y sea inútil todo esfuerzo para recuperar el crédito político del socialismo, no. Es que en muchas ocasiones el mensaje del partido, el proyecto y programa de acción es o inexistente o profundamente confuso. ¿Cómo se puede recuperar el crédito de unos votantes que siguen desmovilizados, desmoralizados y continuamente contrariados, con el coro de luchas personalistas y no siempre legítimas que se producen en el seno del partido de muchísimas agrupaciones? Porque algo he observado de manera casi absoluta en mis conversaciones con diversos compañeros de múltiples lugares de España: todos presentamos el mismo diagnóstico y los mismos sintómas del partido socialista al que pertenecemos allí donde vivimos. Y si hay coincidencia en señalar los males y los síntimas: ¿por qué no la hay en la aplicación del remedio? Pues por algo muy simple: porque existen sectores en la élite del partido o que aspiran a serlo que bloquean continuamente la renovación del socialismo y la necesidad de que el PSOE deje de preocuparse por las luchas familiares en su seno para ocuparse de los problemas familiares y de toda índole de los ciudadanos.
Porque hay gente que llega a la política a transformar el partido en un campo de minas personales donde ir tejiendo su red de favores e intereses y a través de la conspiración llegar al poder, derribar al que está o seguir permaneciendo en él. Y parecen no entender, o quizás no les preocupa directamente, que los votantes de izquierdas están dispuestos a seguir sin perdonar a este PSOE dividido y personalista o a buscar otras opciones políticas como IU o UPyD. Tal vez hace 4 o 10 años habría sido impensable, pero se está abriendo una nueva configuración política y electoral en nuestro país donde el vacío que deje el socialismo si sigue este camino puede aspirar a ocuparlo perfectamente otra formación.
Yo, la verdad, no creo que la propuesta radical de Ibarra de echar a todos los que hay y dejar paso a gente nueva al estilo del proceso que sufrió el socialismo en la transición española, cuando "las viejas glorias socialistas" se retiraron a favor de toda una nueva generación de jóvenes que transformaron el partido y lo llevaron al poder, absoluto en muchos casos. Entiendo que existe gente con experiencia y con años de servicio al partido que deben seguir y estar en el proceso de renovación que se tendría que dar. Es más, muchos de ellos son imprescindibles para devolver la fortaleza al proyecto socialista. ¿Es cierto, como dice Luis Salvador, que este proceso de cambio no puede liderarlo ninguno de los que suenan en nuestros días? Tal vez sea una apreciación coherente, pero si no existe tiempo para un líder nuevo y desconocido en el PSOE, es muy difícil que en el 2015 se puedan ganar las elecciones, y parece ser que la dirección actual no está por adelantar las primarias ni a nivel federal ni a niveles locales.