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Rajoy, Iglesias, Tsipras, la hepatitis C..., todos futuribles del año

Celia Villalobos juega al Candy Crush en el Congreso. / TV
Celia Villalobos juega al Candy Crush en el Congreso. / TV

Tenemos un año muy corto, para unos más que para otros, pero que siempre termina con las elecciones, que es el objetivo generalizado. Todo lo demás puede esperar.

Rajoy, Iglesias, Tsipras, la hepatitis C..., todos futuribles del año

Tenemos un año muy corto, para unos más que para otros, pero que siempre termina con las elecciones, que es el objetivo generalizado. Todo lo demás puede esperar.

 

Se acaba el tiempo de insultos y bravonadas, el tiempo de gimnasio y fuerte preparación en medio grandes sudores. Algunos como IU o UPyD han bajado de peso para el combate, otros tratan de mantener la categoría, como PP y PSOE, y algunos están inflados pero de gases. El cuadrilátero espera los grandes debates que nos den el ganador y las apuestas fluctúan mientras se producen amaños, intentos de sobornos, y se trata de convencer a los que tienen títulos que los pongan en juego con las nuevas promesas de la profesión. Muchos luchan por mantener el título, como el PP que es el que ahora tienen el cinturón de campeón, o el PSOE que quiere seguir siendo jefe de la oposición, el aspirante. Otros pretenden saltarse los pasos que llevan a disputar algún entorchado, caso de Podemos, y hacer un combate directo y televisado entre Rajoy e Iglesias, mientras los más sensatos, como Ciudadanos, quieren que el enfrentamiento sea entre los aspirantes a ser los líderes de los que sueñan con disputar la jefatura de la oposición, porque a estas alturas ya pocos sueñan con desbancar al PP que tiene como aliados nada menos que al precio del petróleo, a los tipos de interés, al turismo, y hasta al Banco Central Europeo, ni tampoco al PSOE de su feudo andaluz. 

Mientras se prepara el combate los temas más urgentes pasan a ser futuribles, promesas de voy a hacer si... o te prometo que... que todo lo que no hice mientras pude, lo haré si vuelvo a poder. Quizás por eso los enfermos de hepatitis C, los que van dejando su vida entre las promesas del que manda, y las de cuando mande yo esto va a cambiar, no entiendan porqué se les dá largas, se aplazan acuerdos, se promete pero no se habilita el presupuesto para algo tan sencillo como recetar una pastilla al que la necesita. Es más fácil conseguir un kalashnicov o una bomba que una pastilla que lleva en la estantería dos años. Ahora siguen discutiendo como agenciar los 750 millones en tres años, que hasta parece un chiste en medio de la tensión, mientras habilitaremos otros 5.000 millones para rescatar de nuevo a los griegos, que quizás muchos los necesiten más que nosotros, pero que irán destinados a rebajar la jubilacion, rescatar funcionarios, o subir el salario mínimo, con condiciones que en España son un sueño. Claro que a Syripas también le venden futuribles ¿para cuando necesitas el dinero, para el 28? Pues tranquilos que diez días tade lo tendrás. No hay inconveniente en hacerlo ya pero es por tensar la cuerda.

Conviene que sepan titulares y ayudantes que los ciudadanos ya no creemos en las promesas, para nosotros cualquier futuro después de la elecciones queda lejos, que no queremos un año a hábil, que decisiones y acuerdos que se prometan tomar, se tomen ahora, ya, mañana mismo. Como dicen los enfermos de hepatitis en huelga, que saben bastante de males crónicos, cuando tenga las pastillas en mi mano lo creeré, mientras solo ven retrasos deliberados.

Si alguien tiene ideas, sabe como llevarlas acabo, donde disponer del presupuesto necesario, y es honrado rodeado de gente honrada, con una buena dosis de empatía, que levante la mano. Aquí hace falta un estadista por lo menos.

Rajoy, Iglesias, Tsipras, la hepatitis C..., todos futuribles del año
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