El PSC se consolida en Cataluña mientras Aliança Catalana gana terreno a costa de Junts
El primer barómetro del año del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de la Generalitat ofrece un panorama político en Cataluña marcado por el fortalecimiento del PSC, el retroceso de Junts per Catalunya y el ascenso de la extrema derecha independentista de Aliança Catalana. Este estudio, que equivale al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en el ámbito catalán, refleja también un mínimo histórico en el apoyo a la independencia y un cambio en las principales preocupaciones de los ciudadanos.
El Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), liderado por el actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, seguiría como la fuerza más votada y podría mejorar sus resultados con una intención de voto estimada entre el 25 % y el 29 %. Su representación en el Parlament podría situarse entre los 41 y 43 escaños, manteniendo o incluso ampliando los 42 que obtuvo en las elecciones de mayo de 2024.
En el otro extremo, Junts per Catalunya (JxCat), encabezado por Carles Puigdemont, sufriría una caída significativa al pasar de los 35 escaños actuales a una horquilla de entre 27 y 29, con un respaldo del 15 % al 19 % del electorado. Según el director del CEO, Joan Rodríguez, este retroceso se debe a un trasvase de votos hacia Aliança Catalana, formación que podría multiplicar por cinco su representación en la Cámara, alcanzando entre ocho y 10 escaños.
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) podría obtener entre 21 y 23 escaños, mejorando levemente los 20 que logró en los últimos comicios, con un porcentaje de voto estimado entre el 13 % y el 16 %. La encuesta también indica que el Partido Popular (PP), con una intención de voto del 10 % al 12 %, se situaría entre los 14 y 16 escaños, una cifra similar a su representación actual de 15 diputados. Vox también se mantendría estable con una proyección de 10 a 12 escaños, frente a los 11 actuales.
Por su parte, Comuns Sumar (seis y siete escaños) y la CUP (de tres a cuatro) no experimentarían grandes variaciones, reflejando una estabilidad en su electorado. La encuesta, realizada entre el 14 de febrero y el 14 de marzo con 2.000 entrevistas, coincide con un periodo clave marcado por la delegación de competencias en inmigración a la Generalitat tras el acuerdo entre el PSOE y JxCat.
Descenso histórico del independentismo
Uno de los datos más relevantes del barómetro es el descenso del apoyo a la independencia de Cataluña, que cae al 38 %, el valor más bajo desde que se iniciaron las mediciones. Es la primera vez que el respaldo a la secesión baja del 40 %, mientras que el 54 % de los encuestados se declara en contra de que Cataluña se convierta en un Estado independiente. Hace un año, los partidarios de la independencia representaban el 42 %, frente a un 51 % que se oponía.
Según el director del CEO, esta tendencia recuerda a la registrada entre 2009 y 2010, cuando la independencia no era la principal prioridad de los catalanes. Actualmente, el 36 % de los ciudadanos considera que el Estado autonómico es la mejor organización territorial, la cifra más alta desde 2015. Solo el 28 % aboga por un Estado independiente, mientras que el 22 % defiende una España federal y el 8 % opta por una Cataluña como simple región.
La inmigración sube entre las principales preocupaciones
El barómetro también revela un cambio en las preocupaciones de los catalanes. El acceso a la vivienda sigue siendo el problema más importante (23 %), pero la inmigración asciende al segundo puesto (10 %), empatada con la insatisfacción política (10 %). En noviembre de 2024, la inmigración ocupaba el sexto lugar en la lista de preocupaciones.
Otros temas que inquietan a la población incluyen la inseguridad ciudadana (9 %) y la economía (7 %). En contraste, la relación entre Cataluña y España ha pasado a un segundo plano, situándose en el octavo lugar con solo un 5 % de menciones.
Este primer barómetro del CEO en 2025 confirma el fortalecimiento del PSC y el liderazgo de Salvador Illa en Cataluña. Junts per Catalunya afronta un panorama difícil, con una fuga de votantes hacia Aliança Catalana, mientras que ERC mantiene una posición estable.
El declive del independentismo y la creciente preocupación por la inmigración reflejan un cambio en las prioridades de los ciudadanos, lo que podría tener repercusiones en la estrategia de los partidos de cara a futuras elecciones. La estabilidad en la derecha y la extrema derecha sugiere que la competencia por el espacio conservador seguirá siendo un factor clave en la política catalana en los próximos meses. @mundiario





