El PRI aguanta la elección de su candidato a las presidenciales de 2018

Antonio Meade (der.) y Luis Videgaray (izq.). / Twitter
Antonio Meade (der.) y Luis Videgaray (izq.). / Twitter

El omnipotente partido de Gobierno tiene varios aspirantes pero parece que el combate final será entre Antonio Meade y Angel Osorio, secretarios de Hacienda y Gobernación, respectivamente.

El PRI aguanta la elección de su candidato a las presidenciales de 2018

Las principales fuerzas políticas de México se mantienen en vilo en torno a la elección de quien sucederá a Enrique Peña Nieto en el todopoderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI). El nombre del elegido, que será anunciado probablemente en los próximos días, dará también la pauta a los principales oponentes para que hagan sus movimientos y anuncien a su vez quien los representará en las elecciones presidenciales del próximo año.

Todavía se desconoce el nombre de quien llevará el estandarte del PRI, pues la prensa local tampoco ha filtrado un posible ganador de este concurso. No obstante, las flechas empiezan a apuntar a José Antonio Meade, secretario de Hacienda, quien fue elogiado por Luis Videgaray, canciller de la república y uno de los hombres de confianza de Peña Nieto. Meade es uno de los aspirantes de mayor peso dentro del catálogo de posibles opciones y el paso del tiempo sigue alimentando las especulaciones que sería él quien tomara la estafeta del actual mandatario para la reelección priísta en el poder.

“Con él, México tiene rumbo y claridad”, le celebró Videgaray. En el entorno de Meade no quieren cargar con tanto peso de momento y sus portavoces han bajado la euforia desatada tras esos excesivos elogios, asegurando que los mismos se deben a la amistad que une a ambos desde hace años, aunque eso no quita que los guiños y cariñitos hayan sido muchos y sonados en los últimos meses.

El PRI se encuentra presionado por el avance del inagotable Andrés Manuel López Obrador, líder de los sondeos a estas alturas, y dividido por distintas facciones en su núcleo fuerte. Peña Nieto podría calmar un poco a su pueblo con un becerro de oro y daría así por iniciada una campaña que cargará con la cruz de la pobre imagen que está dejando el actual presidente.

Meade tiene un amplio currículum que, junto a su cercanía con el presidente y sus pretorianos, le convierten en el candidato ideal. Por ejemplo, el secretario de Hacienda es el único del actual Gabinete presidencial que formó parte del Gabinete de Felipe Calderón, del derechista PAN quien le dio la misma secretaría. Eso sí, ese es también su punto de flaqueza, pues los totems del priísmo no confían en darle semejante responsabilidad a alguien que ni siquiera es miembro de la agrupación.

El otro en discordia es Aurelio Nuño, secretario de Educación, quien a diferencia de Meade no se ha inhibido en ocupar discretos segundos planos. "Estamos a la espera del humo blanco", dijo recientemente a los medios locales. Nuño sacó pecho de la reforma educativa que ha emprendido el país bajo su liderazgo para avisar que esa sería la principal munición del partido para los comicios del año entrante.

Eso sí, a todo esto hay que mencionar que ni Nuño ni Meade son los favoritos en las encuestas, ni siquiera entre el mismo partido que podrían representar. El hombre que encabeza de momento los comicios es Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de Gobernación (el equivalente a Interior). Y lo de Osorio Chong a no es cuestión solamente interna, pues también es el único que se acerca cuando menos ligeramente a López Obrador. Con todo, el PRI se niega a reconocer sus méritos y apenas hay dirigentes que le dan un poco de cariño. La situación tiene tintes inexplicables, pues sobre sus hombros pesan la descontrolada actividad criminal en el país, así como la violencia, que en lo que va de año ha cobrado ya 23.968 vidas.

Los otros que aspiran al relevo son José Narro, Enrique de la Madrid y Eruviel Ávila, secretario de Salud, secretario de Turismo y exgobernador del Estado de México, respectivamente.

Y en esas, mientras el PRI espera y aguanta el momento para abrir el sobre con el nombre del ganador, el principal partido opositor aguarda en sus cuarteles para definir sus movimientos. El Frente Ciudadano por México, coalición integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano  está dispuesto a esperar a último minuto para dar a su candidato, aunque nada hace pensar que será otro que Ricardo Anaya, señor feudal del PAN. Ambos partidos se dedican a estudiarse el uno al otro y no están dispuestos a dar un paso en falso, aun si eso representa darle terreno a López Obrador, que sigue creciendo y creciendo en las encuestas. @mundiario

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