El PP marca distancias con Vox y cuestiona sus pactos en plena precampaña autonómica

La dirección nacional del PP ha tomado distancia de sus socios y ha lanzado ataques directos tanto contra Vox como contra los acuerdos que ambos partidos mantienen en las autonomías que entran ahora en ciclo electoral.
Alberto Núñez Feijoo (PP) y Santiago Abascal (Vox). / RR SS.
Alberto Núñez Feijoo (PP) y Santiago Abascal (Vox). / RR SS.

La campaña electoral ha provocado un vuelco en la estrategia del Partido Popular. Apenas una semana después de cerrar con Vox el pacto para investir a Juanfran Pérez Llorca como president de la Comunidad Valenciana, la dirección nacional del PP ha tomado distancia de sus socios y ha lanzado ataques directos tanto contra Vox como contra los acuerdos que ambos partidos mantienen en las autonomías que entran ahora en ciclo electoral.

El giro se hizo evidente durante el acto de conmemoración de la Constitución celebrado en el Congreso, donde Alberto Núñez Feijóo y varios barones populares criticaron abiertamente la ausencia de Vox en la ceremonia. Feijóo acusó a los diputados de Santiago Abascal de “dimitir de su responsabilidad” y de mantener una posición incoherente al querer situarse “a la vez dentro y fuera de las instituciones”. El líder del PP defendió que se puede ser crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero no “abandonar la representación que otorgan las urnas”.

Las críticas se extendieron entre los barones regionales. El presidente murciano, Fernando López Miras, calificó de “equivocación” la ausencia de Vox en los actos institucionales. Este malestar se suma a una sensación creciente en el PP de que Vox ha adoptado una actitud “crecida y condescendiente” en los territorios donde ambos gobiernan en coalición.

El pacto valenciano se ha convertido en el principal punto de fricción. Dirigentes del PP consideran que el acuerdo dejó al partido “en una posición de excesiva debilidad” frente a Vox, especialmente por haber asumido su discurso sobre inmigración y políticas europeas. “Cuando nos arrodillamos, nos comen”, resumió de manera gráfica un presidente autonómico del PP.

El enfado se ha intensificado tras las declaraciones de Abascal sugiriendo que el PP debería apartar a María Guardiola incluso si gana las elecciones en Extremadura para facilitar un nuevo pacto con Vox. Feijóo calificó la idea de “broma” y rechazó frontalmente cualquier cesión que ponga en cuestión el liderazgo de la candidata popular. Dirigentes del PP advirtieron en privado que, si fuera necesario, se repetirían las elecciones “las veces que haga falta”.

Adelanto electoral en Extremadura

A la tensión en Extremadura se suma la situación en Aragón, donde el presidente Jorge Azcón ha deslizado la posibilidad de un adelanto electoral ante el bloqueo de Vox a sus Presupuestos. Si no hay avances en una semana, Aragón podría convertirse en el segundo territorio en convocar elecciones anticipadas después de Extremadura.

El endurecimiento del discurso del PP también alcanza a Junts. Tras semanas de gestos hacia los independentistas para explorar una eventual moción de censura, Feijóo acusó a Carles Puigdemont de ser “un clínex en manos de Sánchez”, un ataque inédito que refleja el cierre de filas de los populares en un contexto electoral dominado por el pulso con Vox.

Feijóo sostiene que el desgaste del Gobierno acabará por beneficiarle y asegura que llegará a la presidencia, aunque sea tras agotar Sánchez la legislatura. Sin embargo, el PP afronta también sus propias controversias. En Valencia continúan las revelaciones sobre la gestión de Carlos Mazón durante la tragedia de la dana, una crisis que ha obligado a Feijóo a dar explicaciones incómodas. Además, sigue sin resolverse el relevo orgánico del PP valenciano. La dirección quiere dejarlo cerrado antes de fin de año, con Juanfran Pérez Llorca como próximo líder sin necesidad de un congreso.

El escenario abre una campaña marcada por la competencia directa entre PP y Vox, la presión de los pactos territoriales y la necesidad de Feijóo de reafirmar el perfil propio del partido sin romper los equilibrios que sostienen sus gobiernos autonómicos. Una ecuación cada vez más frágil a medida que avanzan los comicios. @mundiario

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