Abascal ordena un ‘cordón sanitario’ al PSOE en el día de la Constitución
Santiago Abascal ha decidido llevar su estrategia de confrontación con el PSOE hasta el terreno simbólico más delicado: el Día de la Constitución. El líder de Vox ha dado instrucciones a todos sus cargos públicos —desde diputados nacionales hasta concejales en pueblos de menos de 1.000 habitantes— para que apliquen un “cordón sanitario” a los socialistas durante la jornada institucional del 6 de diciembre. Una orden que trasciende la pugna política habitual y se adentra en el terreno de la convivencia democrática, justo en el día que conmemora el pacto constitucional que permitió reconciliar a un país fracturado.
La instrucción no solo prohíbe a los representantes de Vox participar en actos organizados por el PSOE o por “sus socios separatistas”, sino que exige evitar cualquier imagen en la que aparezcan juntos. Incluso cuando la presencia en el acto sea obligada —por protocolo o por razones institucionales— se ordena a los cargos de Vox publicar fotos en solitario y difundir mensajes que subrayen su rechazo frontal al Partido Socialista. La directriz va acompañada de otro gesto explícito: si el acto depende de un gobierno socialista, los representantes ultras no acudirán. Si lo convoca el PP, sí asistirán, pero evitando cualquier coincidencia visual o política con el PSOE.
La consigna llega en un clima de creciente deterioro en las relaciones entre partidos y se convierte en un desafío directo a la idea misma de representación institucional compartida. La estrategia de Abascal ya ha generado tensiones en pequeñas localidades donde el día a día obliga a cooperar y donde los lazos personales no siempre encajan con la polarización nacional. Para algunos cargos locales, según fuentes próximas a Vox, la aplicación estricta de estas órdenes resulta casi impracticable sin romper equilibrios vecinales muy frágiles.
El movimiento es coherente con la trayectoria reciente del propio Abascal, que lleva años evitando los actos institucionales en los que participa el presidente del Gobierno. Ni Congreso, ni Casa del Rey, ni recepciones oficiales: el líder de Vox solo acude a aquellos espacios donde puede intervenir, denunciar y exhibir su discurso sin restricciones. Su tesis es tajante: el PSOE es una “mafia”, una “organización criminal”, y cualquier interlocución con él —incluida la institucional— supone blanquearlo.
Vox traslada su ruptura con el PSOE a todos los niveles del Estado
La orden enviada a todos sus cargos busca extender esa ruptura absoluta desde los grandes focos mediáticos hasta el último ayuntamiento. La formación exige a sus representantes generar contenido propio en redes durante el Día de la Constitución, proclamando su adhesión al texto constitucional mientras denuncian que el PSOE “lo pisotea”. Es una estrategia diseñada para ocupar el espacio digital y dar forma a un relato victimista y beligerante a la vez: Vox como único guardián de la Constitución frente a un Gobierno al que considera ilegítimo.
Tensiones en municipios y coaliciones con el PP
El problema aparece allí donde Vox comparte gobierno con el Partido Popular. En esos casos, la directriz se suaviza: el acto institucional se convoca “con normalidad”, se permite la asistencia del PSOE, pero se exige a los cargos de Vox hacer declaraciones marcando distancia. El mensaje interno es claro: no obstaculizar la gestión municipal, pero sí dejar constancia de la ruptura política, aunque eso contradiga la propia lógica de un gobierno de coalición.
La presión sobre Feijóo y la pugna por el relato de la derecha
La ofensiva de Abascal se lee también como un intento adicional de forzar a Alberto Núñez Feijóo a adoptar un discurso más duro. Desde hace meses, Vox acusa al PP de “pactar” con el PSOE en múltiples instituciones y pretende arrastrarlo hacia una estrategia de aislamiento total. Cada gesto cuenta, y el Día de la Constitución se convierte en un escenario perfecto para esa batalla por el liderazgo simbólico de la derecha.
El “cordón sanitario” impuesto por Vox al PSOE no es solo una maniobra política: es un mensaje emocional y profundamente polarizador. Abascal busca reforzar la idea de que el PSOE es un adversario no solo ideológico, sino moralmente inaceptable. Una narrativa que, cuando se traslada a nivel institucional, erosiona los espacios comunes donde se sostienen las democracias liberales. En el día destinado a recordar el pacto constitucional, Vox prefiere subrayar la ruptura. @mundiario


