El PP gasta su primera bala con Sánchez en el Senado, pero no descarta volver a citarlo por el caso Koldo

En Génova dan por cumplido el objetivo de sentar al presidente del Gobierno, pero el desenlace del interrogatorio en la comisión de investigación deja un regusto amargo entre los populares, que sopesan reeditar la sesión.
Ester Muñoz, portavoz en el Congreso; Alberto Núñez Feijóo y Alicia García, portavoz en el Senado. / PP
Ester Muñoz, portavoz en el Congreso; Alberto Núñez Feijóo y Alicia García, portavoz en el Senado. / PP

La esperada comparecencia de Pedro Sánchez ante la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado se convirtió en un áspero cruce político más que en una sesión de esclarecimiento. Aunque en Génova daban por cumplido el objetivo de sentar al presidente del Gobierno, el desenlace dejó un regusto amargo en el Partido Popular, que ahora sopesa volver a llamar a Sánchez si surgen nuevos indicios judiciales.

El PP había preparado este momento como su “gran bala de plata”. Tras el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) que señalaba el trasiego de sobres vinculados al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, Alberto Núñez Feijóo decidió dar el paso: forzar la comparecencia de Sánchez. En Génova confiaban en que la presión judicial y mediática situara al presidente en una posición incómoda. Sin embargo, la estrategia no alcanzó la intensidad esperada. El Tribunal Supremo evitó medidas cautelares contra los principales investigados y el juez instructor rechazó la petición del PP de exigir al PSOE todos sus movimientos contables desde 2017.

La sesión, que se prolongó más de cinco horas, degeneró en un tenso cara a cara entre el presidente y el senador popular Alejo Miranda de Larra. Las preguntas del portavoz del PP en la comisión, incisivas y en tono casi judicial, encontraron en Sánchez respuestas evasivas o lacónicas: “no me consta”, “no lo sé”, “lo desconozco”. Génova asegura haber contado hasta 52 respuestas de este tipo, lo que refuerza la idea, en su versión, de que el presidente rehuyó aclarar los puntos más sensibles de la trama.

Aun así, el PP celebra haber logrado una imagen inédita: a Sánchez rindiendo cuentas públicamente por los casos de corrupción que salpican a su entorno político. “Lo que dependía de nosotros lo hemos conseguido”, sostienen fuentes de la dirección popular, convencidas de que el mero hecho de sentar al jefe del Ejecutivo ya supone un éxito político.

El PP cree que Sánchez rehuyó de dar respuestas

Sin embargo, esa victoria simbólica no disimula la sensación de oportunidad perdida. Sánchez consiguió zafarse de un interrogatorio que en Génova esperaba ser demoledor, y el formato parlamentario limitó la eficacia de las acusaciones. Aun así, los populares no se dan por vencidos. En la sede nacional del partido se estudia volver a citar a Sánchez si la instrucción judicial avanza o si surgen nuevos indicios de implicación política. Incluso se plantea la opción de un careo con Ábalos y el empresario imputado Víctor de Aldama, al que Sánchez afirmó no recordar cuándo lo pudo haber conocido, aunque el Gobierno rechaza la viabilidad reglamentaria de esa fórmula.

La intervención de Miranda de Larra, marcada por un estilo jurídico y confrontativa, convirtió la comisión en un duelo político. El senador, que recordó haber sufrido personalmente la pandemia por covid-19 mientras “otros se enriquecían con contratos públicos”, protagonizó momentos de alta tensión al interpelar directamente al presidente sobre los negocios de su esposa, Begoña Gómez, o la presunta financiación irregular del PSOE.

“¿No se avergüenza de que Ábalos, Koldo y Cerdán hayan formado parte de su partido?”, lanzó. Sánchez respondió con un contragolpe moral: “repugna” y “rechaza” el “consumo de la prostitución. Aboliría la prostitución, ojalá contemos con los votos del PP”.

El intercambio dejó al descubierto que la batalla política por el caso Koldo se libra más en el terreno de la imagen que en el judicial. En el PP, pese a reconocer que todavía hay falta de pruebas directas que esgrimir contra el presidente, insisten en vigilar cada palabra de su comparecencia por si existiera margen para denunciarlo por falso testimonio. Pero la prudencia de Sánchez, que evitó afirmaciones categóricas, complica ese camino.

Con esta sesión, el PP gasta su primera bala en una ofensiva que busca desgastar al Gobierno bajo la sombra de la corrupción. La incógnita ahora es si Feijóo volverá a apretar el gatillo o si esperará a que la justicia ofrezca nuevos motivos para mantener viva una estrategia que combina presión institucional, erosión mediática y cálculo electoral. @mundiario

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