La peligrosa deriva autoritaria de Sánchez con la prensa, mal síntoma

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Sánchez elige a quien pueda preguntar
Se elige a los medios que se convoca y los que pueden preguntar en contra del pluralismo que exige la libertad de prensa.
La peligrosa deriva autoritaria de Sánchez con la prensa, mal síntoma

Si en tiempos de Rajoy la política de las conferencias de prensa en pantalla y sin posibilidad de hacer preguntas era en sí misma una absurda anomalía, la restricción y la falta de respeto a los ciudadanos que deben guardar los gobernantes se ha superado por parte del doctor Pedro Sánchez, quien no sólo veta a los medios que, se supone, no son de su agrado, o constriñe la posibilidad de que los que están allí y han sido convocados para preguntar, pregunten. Es un nuevo gesto de autoritarismo del actual secretario general del que en tiempos fuera el partido socialista y una prueba más de su verdadero talante.

La Asociación de la Prensa de Madrid, que es la entidad que engloba al mayor número de periodistas de España ha lanzado la voz de alarma ante lo ocurrido en la última conferencia de prensa celebrada por Pedro Sánchez, en su balance del año. Se supone que el presidente da cuenta de su gestión a los medios que representan al conjunto de la sociedad, coincidan o no con sus apriorismos y objetivos. Tiene el deber de informar por igual a todos los contribuyentes. Pero, él elige los que a su entender mejor van a tratar sus palabras.

En esa última convocatoria, solamente se permitió hacer preguntas a la agencia oficial EFE y TVE y a La Sexta, El País, la Cadena SER y elDiario.es-. La Asociación de la Prensa de Madrid considera “inaceptable el episodio registrado el 29 de diciembre, durante la rueda de prensa en la que el jefe del Ejecutivo presentó su Informe de Rendición de Cuentas, y en la que solo representantes de seis medios pudieron formular sus preguntas. El resto no tuvieron la oportunidad de hacer uso de la palabra y a otro medio se le retiró la acreditación momentos antes del comienzo de la rueda de prensa”.

Ni en tiempos de Fraga

Quienes ejercimos el periodismo bajo la vigencia del artículo 2 de la Ley de Prensa de Fraga, en tiempos de Franco, no recordamos nada parecido; es decir, que en una conferencia de prensa todos y cada uno de los presentes pudiera pedir un turno de palabra para preguntar. La política de Pedro Sánchez y sus edecanes en materia de prensa va de mal en peor, no sólo porque sus portavoces se produzcan de modo pintoresco, como cuando Carmen Calvo dijo, ante una pregunta de un periodista, que cuando Sánchez decía que lo de Cataluña era un acto de rebelión “no era presidente del Gobierno”, y no supo que decir ante la insistencia del informador.

La mayor entidad de periodistas de España ha sido contundente al reiterar:  “la práctica del Gobierno de convocar comparecencias del presidente sin posibilidad de que los periodistas puedan preguntar, así como la celebración de ruedas de prensa con un número limitado de preguntas, de forma que se impide que la mayoría de los medios asistentes puedan participar”. Pero esa es la tónica del Gobierno de progreso, que tras la firma del pacto entre Podemos y Sánchez, no se permitió que nadie hiciera pregunta alguna y se conformara con la foto de aquel que dijera poco antes que no dormiría de tener a su lado al mismo que tan efusivamente abrazaba.

A estas alturas no sabemos si la Secretaría de Estado de Comunicación y la Dirección General de Información Nacional han explicado cuáles son los criterios para para conceder acreditaciones y el turno de palabra a ciertos medios y no a otros. Y en ese sentido, se reclama que tanto la elección de los medios que realizan preguntas debe responder a criterios públicos de equidad y pluralismo, ya que “caso contrario se podría estar produciendo una vulneración del derecho a la libertad de prensa, con una actitud más propia de regímenes poco respetuosos con los derechos democráticos”. Los medios representan a los ciudadanos en su conjunto, y el Gobierno debe respetar la pluralidad de la sociedad, de modo que se debe permitir que todos le pregunten sin exclusiones sobre los asuntos de interés público, sobre todo cuando no existe circunstancia alguna que justifique esta limitación. Salvo que el doctor Sánchez no quiera responder a preguntas que no se son cómodas, claro. @mundiario

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