La llegada de Ana Pastor a la presidencia del Congreso español es un acierto

Ana Pastor. / wakeupnews.eu
Ana Pastor. / wakeupnews.eu

La elección de Ana Pastor como presidenta del Congreso de los Diputados es una noticia positiva en medio de la vorágine que se cierne sobre la XII legislatura. 

La llegada de Ana Pastor a la presidencia del Congreso español es un acierto

La elección de Ana Pastor como presidenta del Congreso de los Diputados es una de las pocas noticias algo positivas que nos va deparando esta segunda parte de la tragicomedia comenzada hace ya casi siete meses y que nos lleva a la XII legislatura democrática. Pastor es una buena chica, bastante aplicada y libre de sospechas corruptivas, datos en sí mismos destacables, dado como está el patio. Todos tenemos que aprender a ser objetivos y a reconocer las cosas, las haga quien las haga.

Luego está la noticia negativa, vamos, una de ellas, que es la marcha atrás de Ciudadanos y de su líder Albert Rivera, que a este paso terminarán dando el sí a Rajoy y en la primera votación cum laude y con grandes aplausos. Esa marcha atrás, se pongan como se pongan, es uno de los comportamientos más chapuceros y para mí decepcionantes, pues confieso, tonto de mí, que casi me llegué a creer las altisonantes promesas del no y no a Mariano Rajoy y a la senda corrupta de muchos de los notables del PP así como el no y no a las grandes decisiones tomadas en los cuatro años anteriores por el Gobierno y juzgadas por los del C's como lamentables y altamente retrógradas: reforma laboral, ley mordaza y compañeras mártires.

Y, por otro lado, mis queridos amigos, aquello de censurar a Pablo Iglesias y los suyos por sus pretendidos impulsos irresistibles para la conquista de los sillones, dejando a un lado los intereses generales de la comunidad española. Resulta que sois vosotros los que al fin habéis dejado bien claro que vosotros sois los de los sillones, los que os olvidáis de la condena a la corrupción y los prometedores de la regeneración y de la política del cambio para España. Qué decepción y qué disgusto. A ver cómo me lo explicáis ahora, que tengo derecho tras mi acreditada credulidad sobre vosotros, chicos informales, que ahora os vais sin tapujos con el PP, como muchos decían y yo no me creía. Lo siento. Y ahora entiendo menos que nunca lo de aquel acuerdo y aquellos arrumacos con Pedro Sánchez y su PSOE. Que yo sepa, los de Pedro no os han hecho nada grave ni traicionero para que les paguéis con esa moneda. Y lo digo sin ocultar mis críticas y mi incomprensión absoluta a que los de Pedro y mi propio tocayo se equivocaran tan estúpidamente con vosotros. Lo siento.

La llegada de Ana Pastor a la presidencia del Congreso español es un acierto
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