Los países ganadores y perdedores con el regreso del talibán al poder

Los talibanes al tomar el control del palacio presidencial de Afganistán. Twitter
Los talibanes al tomar el control del palacio presidencial de Afganistán. Twitter
Los países ganadores y perdedores con el regreso del talibán al poder

Tras la oficial retirada de las tropas extranjeras, en Afganistán se configura un nuevo escenario político con los talibanes en el poder. Esto se muestra en qué países resultan ganadores y otros perdedores con este suceso. 

Aquí una relación de las naciones de Oriente y Occidente.

PAKISTÁN

El país vecino de Afganistán tiene mucho que ganar o perder con un cambio de poder en Kabul. De hecho, comparte la frontera de 2.400 km y por lo menos 1,4 millones de refugiados afganos. 

A pesar de que ha negado haber ayudado a los talibanes, Pakistán fue uno de los tres únicos países, junto con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconoció al grupo cuando tomó el poder en Afganistán en la década de 1990.

En Pakistán consideran que la toma de posesión de los talibanes significa que la influencia de ese país será considerablemente menor. Sin embargo, apuntan a crear un puente económico terrestre con otras repúblicas de Asia a través de Afganistán.

Esta dependencia económica podría animar a los talibanes a cooperar con Pakistán.


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RUSIA

Moscú insiste en que sus intereses actuales en Afganistán se limitan a garantizar la seguridad de las fronteras de sus aliados en Asia, pero sus intenciones últimas no están tan claras.

El Kremlin declaró a los talibanes como "terroristas" en 2003, Rusia ha organizado en los últimos años rondas de conversaciones con ese grupo y otras fuerzas de oposición, sin incluir a miembros del gobierno afgano.

Los dirigentes de Afganistán, ahora en el exilio, sólo han sido invitados a una conferencia internacional celebrada en Moscú en marzo de este año, en la que también participaron representantes de la llamada "troika ampliada": Estados Unidos, China, Rusia y Pakistán.

CHINA

Pekín aún guarda la esperanza de explotar cobre en la región afgana de Mes Aynak. Sin embargo, también le preocupa un asunto:  los grupos islamistas que operan en la región de Xinjiang, en el oeste del país, tomen fuerza.

A China, que comparte una diminuta frontera con Afganistán, le preocupa que si los talibanes toman el control de todo el país, los grupos islamistas se volverán más fuertes y podrían cruzar la frontera, creando aún más problemas en la provincia de Xinjiang.

En los últimos años, Xinjiang ha sido noticia por las acusaciones de genocidio contra el pueblo uigur, que Pekín ha tildado de absurdas.

EE UU

Los intereses de EE.UU. en Afganistán son varios. Por un lado, sabe que sería muy peligroso dejar que los talibanes controlen todo el país, pues esto supondría que Occidente tendría que lidiar con un Estado de casi 40 millones de habitantes que podría servirle de santuario a grupos extremistas.

Estados Unidos también busca limitar la intrusión rusa, china e iraní en el país. Asimismo quiere prevenir una catástrofe humanitaria en la región, un escenario que parece acercarse cada vez más.

IRÁN

Funcionarios afganos y estadounidenses han acusado repetidamente a Irán, específicamente a la Guardia Revolucionaria, de brindar apoyo financiero y militar a los talibanes. 

La Fuerza Quds es un poderoso brazo paramilitar de élite del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, considerada por Estados Unidos como un grupo terrorista.

La cooperación de seguridad de Irán con los talibanes también se basa en la hostilidad compartida hacia potencias occidentales como Estados Unidos y Reino Unido. @mundiario

 

 

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