Las tres noticias positivas de la semana (VI)

Antonio Garamendi. / APIE
Antonio Garamendi. / APIE
Dentro de las informaciones catastróficas que nos abruman cada siete días, el autor sigue con la intención de resaltar en su columna semanal noticias interesantes que le han llamado la atención, esta vez entre el 15 y el 21 de junio
Las tres noticias positivas de la semana (VI)

Durante la cumbre del 15 al 24 de junio, organizada por la CEOE bajo el lema “Empresas españolas liderando el futuro”, 130 empresarios y ejecutivos españoles están aportando sus ideas para la reconstrucción de la economía tras la pandemia. Según su presidente Antonio Garamendi, España tiene el reto por delante de definir bien los criterios para repartir los fondos europeos que puedan corresponder a España, así como sentar las bases del plan de reconstrucción, incluyendo los presupuestos para 2021: “¡Queremos que se nos escuche! Porque son las empresas españolas, es la iniciativa privada la que realmente tiene que liderar nuestro futuro y volver a poner en marcha nuestro país”. 

Todos los empresarios reclaman consensos políticos para afrontar la crisis. Como las demás citas del primer bloque, también la de José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, tiene como fuente El País: “Estamos viviendo unos momentos de crispación muy clara y a mí, como ciudadano, eso me parece mal porque además estamos crispados sobre aspectos que no son los que nos deben ocupar ahora. La crispación ni salva vidas ni crea puestos de trabajo”. 

Además, piden que el Gobierno fije lo antes posible sus prioridades económicas, respetando el papel de las empresas. Juan Roig, presidente de Mercadona: “Si hay empresarios y emprendedores honestos, hay empresas. Si hay empresas, generarán beneficio e invertirán en empleo. Si hay empleo, hay riqueza. Y si hay riqueza y sabemos gestionarla adecuadamente, habrá mucho bienestar”. Le secunda Ana Botín, presidenta del Banco Santander: “Los empleos los crean las empresas, y por eso, esa otra cara de la moneda, de la priorización del empleo, es cuidar de las empresas y propiciar que crezcan, que inviertan y que puedan innovar. Por lo tanto, cualquier iniciativa o política pública que vayamos a desarrollar debería pasar un examen muy simple: cómo va a ayudarnos a crear tejido empresarial y empleo” 

Pero sobre todo advierten que el regreso a la normalidad va a demandar un esfuerzo gigantesco por parte de todos. Pablo Isla, presidente de Inditex. “No hay soluciones mágicas ni fáciles. El plan de recuperación es muy complejo, con muchas variables, y va a exigir mucha disciplina, constancia, rigor, imaginación, audacia, madurez, va a exigir un comportamiento de muchísima responsabilidad por parte del Gobierno, de los partidos políticos, de las empresas, de los sindicatos, de todos los ciudadanos”. Es bueno que los empresarios dejen constancia de su preocupación por el futuro de España, que depende en un alto grade de las decisiones que se tomen en Europa.

La cumbre de los 27 jefes de gobierno del pasado viernes, 19 de junio, no dio con la solución mágica para poner en marcha el gran fondo de reconstrucción, diseñado por la Comisión Europea. Será pues en el período de la presidencia alemana, del 1 de julio al 31 de diciembre, cuando se conozca cómo se van a repartir los previstos 750.000 millones. Con Angela Merkel, Ursula von der Leyen y Christine Lagarde apremiando a acelerar las negociaciones, porque “no estamos al final del desastre económico, sino al principio”, como advierten desde Bruselas. 

Según el semanario Der Spiegel, entre las tres mujeres al frente de esta gran operación hay un alto grado de compenetración y confianza. Las llamadas telefónicas entre la canciller y la presidenta de la Comisión son casi diarias, así como los SMS. A Angela Merkel le interesa conocer lo que se cuece en la Unión Europea, mientras que Ursula von der Leyen, durante 14 años ministra en Berlín, desea estar al tanto de las últimas noticias que circulan en la capital alemana. 

La frecuencia de contactos se intensificará todavía más a partir del próximo mes. Porque les esperan grandes retos: no solo está en el aire el plan de reconstrucción definitivo, también el acuerdo final con el Reino Unido por el Brexit. A ellos hay que añadir los conflictos geopolíticos, con los Estados Unidos y China como protagonistas, la firma del acuerdo entre UE y Mercosur – y la pandemia del coronavirus, que, lejos de pertenecer al pasado, sigue coleando, con la continua aparición de nuevos focos. 

Merkel, 65, y von der Leyen, 61, cuya colaboración data desde 2005, eran consideradas largo tiempo la pareja cristianodemócrata perfecta. Hasta que las ambiciones de la segunda por acceder a la presidencia de Alemania se trucaron en 2010 y sus problemas de gestión en el ministerio de Defensa frenaron sus opciones de suceder algún día a la canciller. Salvó su carrera el presidente francés Macron, cuando la propuso en 2019 como presidenta de la Comisión Europea. Un puesto ideal para alguien que vivió en Bruselas hasta cumplir 13 años, domina perfectamente muchos idiomas, es dialogante y ya en 2011 formuló el deseo de ser algún día testigo de los “los Estados Unidos de Europa, siguiendo el modelo de estados federales como Suiza, Alemania o los Estados Unidos de América”. 

Ahora le toca afianzar el reconocimiento de su competencia. Sincronizar a los jefes de gobierno europeos, que tanto afán muestran por ir cada uno a su aire. Establecer una relación entre iguales con Merkel, cuando antes ella era más bien la alumna y la canciller la profesora. Y asegurarse que la presidenta del Banco Central Europeo Christine Lagarde, con la que también se entiende muy bien, siga en su línea de salvar el euro con “lo que haga falta”.

Como resaltaba La Vanguardia: “las tres mujeres, Merkel, Lagarde y von der Leyen, dos alemanas y una francesa, … afrontan con el resto de los responsables de la Unión Europea, el reto decisivo con el debate del plan de recuperación”. Si Nadia Calviño lograse acceder a la presidencia del Eurogrupo, sería un trébol de cuatro políticas con esa tarea titánica por delante.  

Una tarea titánica similar a la de la industria farmacéutica para desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Por lo pronto, hay una noticia excelente, como resultado de un ensayo clínico realizado por científicos de la Universidad de Oxford: que la dexametasona reduce en un tercio las muertes en pacientes que necesitan ser asistidos con ventilación mecánica. El glucocorticoide sintético actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor. Se trata de un medicamento barato y ampliamente disponible en todo el mundo.

De Nelson Mandela es la frase: “Derribar y destruir es muy fácil. Los héroes son aquellos que construyen y trabajan por la paz”. A lo que yo añadiría, visto lo visto anteriormente: por la recuperación económica, la unidad europea y la seguridad sanitaria. @mundiario

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