Miles de personas se manifiestan en Barcelona para exigir un alquiler justo
Barcelona ha vivido este sábado una masiva manifestación en la que, según cifras de la organización, han participado 126.000 personas (22.000 según la Guardia Urbana). Bajo el lema “¡Se acabó! Bajemos los alquileres”, la marcha ha sido convocada por el Sindicato de Inquilinas con el respaldo de grandes sindicatos y más de 4.000 entidades vecinales. Representantes de diversos colectivos han llegado desde todas las regiones de Cataluña, evidenciando que la emergencia habitacional trasciende las grandes ciudades y afecta también a municipios costeros y zonas rurales.
“Basta de destinar la mitad de nuestros sueldos a pagar vivienda, basta de meter nuestras cosas en cajas cada vez que se nos acaba el contrato, se acabó que los rentistas sean cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres”, ha dicho la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Carme Arcarazo, que ha calificado la protesta como histórica. “Y a los políticos”, ha advertido, “basta de excusas sobre competencias, porque hay un partido que lo gobierna todo, que se llama partido socialista”.
La manifestación ha planteado cuatro objetivos principales: reducir los alquileres a la mitad, establecer contratos indefinidos, recuperar viviendas vacías, turísticas y de temporada para uso residencial, y prohibir el uso de propiedades con fines especulativos.
S’HA ACABAT #23N pic.twitter.com/222e8lyKiV
— Sindicat de Llogateres i Llogaters (@SindicatLloguer) November 23, 2024
Un problema extendido por todo el territorio
Entre las 30 columnas organizadas, destacaron colectivos de barrios barceloneses, pueblos del Pirineo con altos índices de segundas residencias, y municipios turísticos como Reus y Girona. Cada grupo ha expuesto las particularidades de la crisis en su zona, desde la falta de viviendas para trabajadores turísticos hasta los efectos de la gentrificación y la turistificación.
En paralelo, otras manifestaciones similares se ha realizado en Jerez de la Frontera y Burgos, donde también se denunciaron desahucios y se exigió una regulación efectiva del mercado inmobiliario.
El desafío de la vivienda en Cataluña
La protesta en Barcelona se produce tras la multitudinaria manifestación en Madrid el pasado 13 de octubre y otras movilizaciones recientes en ciudades como Málaga y Sevilla. A nivel local, la movilización de este sábado está precedida por anuncios relacionados con vivienda y control del turismo masivo realizados por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que las organizaciones sociales consideran tardíos e insuficientes.
Cataluña, única comunidad autónoma con una regulación de precios del alquiler, enfrenta desafíos en su aplicación debido a la falta de un régimen sancionador y mecanismos de inspección. Además, muchos propietarios han optado por desviar sus propiedades al mercado de alquiler temporal para eludir las restricciones.
Según datos difundidos por de El País, alquilar un piso en la ciudad supone destinar más de la mitad del salario medio, lo que hace prácticamente imposible vivir solo. Cerca del 50% de las viviendas de alquiler en Barcelona pertenecen a propietarios con más de cinco inmuebles. Además, la Asamblea de Barrios por el Decrecimiento Turístico (ABDT) estima que la oferta turística, tanto legal como ilegal, alcanza las 190.000 camas en la ciudad.
Por otro lado, Barcelona lidera en España la concesión de visados a extranjeros extracomunitarios que adquieren viviendas de más de 500.000 euros, duplicando las cifras de Madrid y Málaga. En toda Cataluña, los precios de los alquileres han crecido tres veces más rápido que los ingresos familiares en los últimos 20 años, evidenciando un claro desequilibrio entre vivienda y poder adquisitivo.
La jornada de este sábado ha concluido con la lectura de un manifiesto frente a símbolos de la lucha por la vivienda, como Casa Orsola, y un llamado a la acción conjunta para garantizar el derecho a un techo digno. @mundiario


