El Gobierno defiende su gestión de los incendios: Marlaska acusa al PP de “enmascarar sus errores”
La gestión de los incendios forestales que este verano han arrasado más de 400.000 hectáreas en España ha abierto un nuevo frente político entre el Gobierno y el Partido Popular. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defendió en el Senado lo que calificó como “un despliegue sin precedentes” en la lucha contra el fuego y acusó a las comunidades autónomas gobernadas por el PP de tratar de “enmascarar sus errores de gestión” mediante una “estrategia de acoso y derribo” contra el Ejecutivo central.
En su comparecencia, el titular de Interior subrayó que el sistema de coordinación nacional ha “funcionado perfectamente” y que nunca recibió objeciones por parte de las autonomías. A su juicio, los ataques del PP responden más a un cálculo político que a un análisis riguroso de los hechos. “No puedo estar de acuerdo con la utilización partidista del Senado y una catástrofe para servir a los intereses de un partido y de su estrategia de acoso y derribo basada en muchas ocasiones en el ruido y la manipulación, lo vimos con la dana”, dijo Marlaska en su comparecencia.
Marlaska detalló las actuaciones realizadas: desde el 8 de agosto, varios incendios pasaron a nivel 2 y contaron con la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). A partir del 12 de agosto se intensificó la comunicación con las autonomías y se reunió a diario el Comité Estatal de Coordinación y Dirección (CECOD). Según el ministro, a partir del día 14 comenzaron a llegar refuerzos internacionales, incluyendo medios aéreos franceses, y se desplegaron más de 5.000 efectivos de la Guardia Civil.
Para Interior, estos datos reflejan que la respuesta fue rápida y eficaz. Sin embargo, comunidades como Castilla y León, Galicia y Extremadura sostienen que no recibieron todos los medios solicitados y que el Ejecutivo tardó en activar los protocolos de cooperación internacional. Este punto alimenta la crítica del PP, que acusa al Gobierno de reaccionar tarde y de priorizar el discurso político sobre la coordinación real.
El debate competencial y las contradicciones
El ministro también dedicó parte de su intervención a cuestionar el plan de 50 medidas presentado por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con especial mención a la propuesta de implantar pulseras telemáticas a los pirómanos, cuyas identidades entrarían en un registro. “No podemos limitar el foco al pirómano, como demuestran los datos de la Fiscalía y el Seprona”, dijo Marlaska. Según esos datos, apenas el 7 % de los incendios son provocados, y menos del 1 % por personas con esa patología. A su juicio, medidas de ese tipo desvían la atención de los retos estructurales de la prevención y la extinción.
Uno de los elementos clave del enfrentamiento es la distribución de competencias. El Gobierno insiste en que la gestión directa de los incendios corresponde a las comunidades autónomas, mientras que Interior actúa como apoyo a petición de estas.
Sin embargo, la Ley de Protección Civil faculta al Ministerio a declarar una emergencia de interés nacional cuando los siniestros afectan a varias autonomías, como sucedió este verano. Las comunidades gobernadas por los populares, de todas maneras, tampoco solicitaron el nivel 3 que dejaría en manos del Ejecutivo central las operaciones contra el fuego.
El pacto de Estado como salida
Desde las filas populares, el senador Luis Javier Santamaría acusó al Ejecutivo de “racanear medios” y calificó a Grande-Marlaska como “un ministro agotado”. “Ustedes no reaccionaron a tiempo ni pusieron todos los medios y la razón es porque lo único que pensaban era sacar rédito electoral. Han racaneado a media España los medios que necesitaban”, recriminó el legislador popular, quien acusó al ministro de mantener a la directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, “que redujo a cenizas la lealtad institucional, la misma que el día de la dana se marchó a Brasil”.
Marlaska, por su parte, responsabilizó a gobiernos autonómicos como el de Castilla y León de retrasos en la movilización de recursos propios, como la reincorporación de personal especializado o el uso de puestos de mando avanzados. Para el ministro, las críticas del PP buscan tapar esas carencias y evitar asumir su parte de responsabilidad.
Más allá del cruce de reproches, el ministro del Interior insistió en la necesidad de alcanzar un pacto de Estado contra los incendios forestales, en línea con lo propuesto por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que la oposición ya alejó desde un primer momento. A su juicio, la magnitud de la crisis climática y la extensión de los fuegos requieren una visión conjunta, no solo política, sino “moral”.
Sin embargo, las posiciones siguen alejadas. Desde la oposición, se rechaza la narrativa gubernamental y se insiste en que los fallos del sistema nacional de emergencias son estructurales. Desde el Ejecutivo, se denuncia que el PP usa la catástrofe como arma electoral. El resultado es un debate que sigue centrado en la disputa política, mientras los expertos advierten de que España necesita reforzar sus capacidades de prevención, coordinación y adaptación al cambio climático para afrontar los veranos que vendrán. @mundiario





