Liberados el capitán español y los tripulantes del pesquero Cobija

El capitán gallego Cobija, Pablo Costas Villar, en el buque retenido en Yemen. eldiario.es
El capitán gallego Cobija, Pablo Costas Villar, en el buque retenido en Yemen. / eldiario.es
Sin confirmación oficial del hecho, MUNDIARIO puede adelantar que las autoridades yemeníes han liberado esta mañana a Pablo Costas Villar y otros 18 tripulantes.
Liberados el capitán español y los tripulantes del pesquero Cobija

No existe confirmación oficial, pero la fuente que nos facilita tal información es lo suficientemente válida como para dar por hecho que, este domingo, Pablo Costas Villar, gallego de Bueu (Pontevedra) y capitán del Cobija, y otros 19 tripulantes del mismo buque (1 peruano y 18 indonesios) han dejado el encierro de once meses que sobrellevaban en el viejo pesquero ahora somalí. Así, abandonaron las cucarachas y ratas con las que convivieron a lo largo de casi un año de retención en el buque atracado en un muelle del puerto yemení de Al Mukalla. Para ellos se ha acabado la guerra diaria y se abre ahora el proceso de su repatriación, a España el capitán, y quién se encargará de la misma que, en teoría, corresponde a la empresa armadora o, en el caso del capitán, al Estado español que puede reclamar a posteriori a los armadores los gastos que tal repatriación conlleva.

Las autoridades yemeníes les han devuelto los pasaportes y comunicado que pueden regresar a sus respectivos domicilios. Nada se sabe en torno a los otros 12 marineros del mismo barco.

Según confirmación de la Central Unitaria de Traballadoras (CUT), sindicato al que está afiliado Pablo Costas, el marinero gallego abandonó el Cobija a las 10,45 horas, al igual que lo hicieron un tripulante peruano y 18 compañeros indonesios. Todos ellos fueron traslados a distintos hoteles de la zona en la que está radicado el puerto de Al Mukalla, donde continúa atracado el pesquero.

De este modo parece que se pone fin a la penuria por la que han pasado, durante los últimos once meses -especialmente los ocho días que estuvieron sin agua ni víveres- la treintena de tripulantes del Cobija, patroneado por Pablo Costas Villar, cuya repatriación a Bueu reclamaron con insistencia sus familiares y sus convecinos, además de la CUT. La retención del capitán más allá de los tres meses de condena que le impuso un juzgado yemení por la acusación de pesca ilegal de merluza negra interpuesta por Australia en base a opiniones nunca confirmadas de la organización Sea Sepherd, siempre ha sido considerada por Costas, su familia y el sindicato citado como "un secuestro". La estancia en el Cobija de estos 31 marineros de distintas nacionalidades -el capitán era el único español a bordo- ha sido un verdadero calvario por las pésimas condiciones sanitarias y humanitarias a las que, en buena hora, han sobrevivido y a pesar de que Costas Villar había expresado su temor a perder la vida en este "secuestro", en Yemen.

Se desconoce si en estas circunstancias ha habido algún informe médico sobre las condiciones en las que se hallaban los marineros  que pudiera haber sido determinante para las autoridades judiciales y portuarias de Yemen del Sur, o si bien el Gobierno español ha ido más allá de lo hasta ahora realizado a través del consulado de Riad para la repatriación de Pablo Costas. Es probable asimismo que se tuviera en cuenta la mediación de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), que ,mantuvo contactos con el capitán y sus representantes en Yemen, y que había confirmado a MUNDIARIO la entrega a los marineros de víveres y la intervención de un médico y un sanitario local que constataron el estado en el que se encontraban varios de los tripulantes, con vómitos, fiebre y malestar general -posiblemente a consecuencia de la ingesta de agua en condiciones insalubres y la falta de alimentación durante ocho días- . El panorama externo no mejoraba la situación personal, rodeados como estaban los tripulantes de cucarachas y ratas con las que convivían a diario desde hace casi un año.

La noticia, sin ser oficial, tiene consistencia por la solvencia de la fuente y puede darse por cierta. @mundiario 

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