La falta de compromiso que inunda la sociedad desembarca en la política

MADRID  09 07 2018  POLITICA Reunion este mediod a en el Palacio de la Moncloa entre el Presidente del Gobierno Pedro Sanchez y el President de la Generalitat Joaquim Torra    Imagen DAVID CASTRO
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España; y Quim Torra. / RR SS.

En política tenemos dos extremos, el de Sánchez que no  mantiene sus compromisos con los ciudadanos, aunque lo hace con el independentismo, y Torra que si hace lo que promete.

La falta de compromiso que inunda la sociedad desembarca en la política

En general, la sociedad trata hoy en día de eludir los compromisos. Aquellas palabras que lo representaban como mi prometido o prometida, tenemos un compromiso, palabra de honor, te doy mi palabra, y otras semejantes han ido desapareciendo del vocabulario coloquial. Hoy los novios presentan a su pareja como mi chico o mi chica, algo que solo indica que mantienen relaciones sexuales pero el compromiso de casarse o formar una familia puede retrasarse más allá de los cuarenta años y aún así más de la mitad romperán ese compromiso. En este ambiente crece vertiginosamente el deseo de ser autónomo o poner un negocio como vemos en las encuestas que se hacen entre los universitarios donde el sueño es no trabajar para nadie, no comprometerse a un rendimiento ni luchar por una progresión compitiendo, no tener jefe y, si es posible, ni subordinados. Tampoco se hace el servicio militar donde se juraba bandera y fidelidad a la patria, y el compromiso, cuando lo hay, no obliga demasiado.. Ni siquiera los empresarios quieren comprometerse con sus mejores empleados haciéndolos fijos, y hasta los deportistas han dejado de sentir los colores que defienden y rompen sus compromisos  con rebeldía si el dinero, que hoy domina el mundo, lo justifica.

La sociedad toma inevitablemente sus propios derroteros y poco se puede hacer. Intentarlo es como si quisiéramos conseguir que los españoles se comporten como un suizo. Sin embargo la sociedad descrita no justifica en absoluto la falta de compromiso de los cargos políticos, y aún mucho menos de los electos. Son nuestros empleados, servidores públicos a los que hemos encargado en base a nuestra soberanía que lleven a la práctica nuestro mandato y que se encuentra en el programa que hemos votado, algo que supuestamente es lo mejor de lo posible. Quizás nuestra sociedad no sea tan exigente como para expulsar de su cargo a quien copió o engañó de joven pero si debe serlo para exigir que ponga en práctica sus promesas, y si no era posible, y lo sabían, debe dimitir. Ahora estamos en la cúspide de la falta de compromiso empezando por el Gobierno, el llamado poder ejecutivo porque debe ejecutar las leyes que aprueba el poder legislativo (el Parlamento) o las resoluciones judiciales. Sánchez no tiene intención de cumplir su promesa de adelantar las elecciones después de poner algunas cosas en orden, que nunca describió, y ya ha afirmado que no lo hará. Esto sería suficiente para que la sociedad lo expulse porque no queremos mentiras ni engaños en política, como cualquier empresario despediría a quien le engañe, y aquí el empresario somos todos nosotros.

Los casos se amontonan y la Sra. Ministra de Justicia ha tenido que reconocer que mintió 4 veces pero que no dimite y que su jefe, Pedro Sánchez, la apoya. No es menos escandaloso que Torrent haga que el Parlament catalán mantenga como diputados a los inhabilitados por el Tribunal Supremo y el Gobierno no obligue a ejecutar las ordenes del juez Llarena, o que sus ministros y delegados se manifiesten a favor en un indulto a los secesionistas cuando los jueces no los han condenado ni juzgado, y cuando lo hagan ya sabrán de antemano que sea cual sea la sentencia, el Gobierno los dejará libres... si sigue este gobierno. Hay países donde  si el resultado electoral no permite a ningún partido ejecutar su programa por falta de mayoría, se forman agrupaciones o se logran apoyos para un nuevo programa electoral que se somete a una segunda vuelta electoral. Aquí no es así y por eso la única salida honrosa es disolver el Gobierno y convocar nuevas elecciones.

Si los políticos no cumplen sus compromisos la sociedad debería echarlos, pero hay tal falta de ética en el poder en estos momentos en que se manejan los medios publicos como órganos de propaganda (TVE o TV3), y hasta el CIS hace una encuesta donde el PSOE obtiene el 18,6% de intención de voto pero le estiman más de 30% en base a cálculos que hace un servidor del PSOE, y por lo que hemos visto poco fiable, que la sociedad vive parcialmente engañada y parcialmente desinformada, y ya no sabe hacia donde orientar su voto porque ya no cree en las promesas. El único que está cumpliendo todo lo que dice es el President de la Generalitat, Sr. Torra, a quien el Gobierno le ha consentido serlo sin prometer fidelidad a la Constitución, al Estatut, y al Jefe del Estado. Lo que si ha prometido es fidelidad al mandato del 1-O, al presidente de la republica, Sr. Puigdemont, y al Parlament, cosa que cumple estrictamente. Sánchez si ha prometido cumplir la Constitución, la ley y las resoluciones judiciales, pero no quiere oír la petición de Ciudadanos para requerir que Torra prometa los requisitos de su cargo y si no lo hace que se aplique el 155 duro, con intervención real de los Mossos, TV3, y toda la Autonomía rebelde, ni tampoco la petición del PP en el mismo sentido pero sin requerir nada.

Mientras, Sánchez ha acercado los presos, cuatro de sus colaboradores piden el indulto y el Ministro de Exteriores la excarcelación, les nutre de fondos sin control alguno, tolera de nuevo las embajadas, y ¿a cambio de qué? De momento ni una concesión , ni un logro ¿eso es diálogo? Creo que esto no da mas de sí y la mayoría de la gente reclama elecciones. Si es verdad que el PSOE arrasaría ¿qué lo impide?¿Por qué la oposición las pide y el PSOE las niega? @mundiario

La falta de compromiso que inunda la sociedad desembarca en la política
Comentarios