Keiko rehuye del pasado fujimorista pero este no escapa de ella
A cuatro días de la segunda vuelta electoral en Perú, se produce una masiva concentración para manifestarse en contra de Keiko Fujimori, candidata mejor posicionada para ocupar la presidencia del país.
La carrera por la presidencia en Perú está que arde. Para Keiko Fujimori no será ni por asomo fácil hacerse con la presidencia del mismo país del que su padre fue gobernante de 1990 al año 2000. Una década que es recordada por los peruanos con sentimientos encontrados, en los que predomina, sin embargo, una perspectiva oscura y negativa. Es precisamente el recuerdo de esos años el que ha pesado sobre Keiko Fujimori en su carrera por el poder, ahora manifestado en marchas masivas cuyo objetivo es impedir que se haga con la presidencia.
Las marchas se han titulado "Keiko no va" y han surgido desde antes de la primera vuelta, que fue el pasado 10 de abril. De inicio nacieron con la intención de apoyar al candidato opositor Pedro Pablo Kuczynski y han continuado con ese propósito hasta antes de que se consume la segunda vuelta el próximo 5 de junio. En las caminatas, que alcanzan las tres horas o más, miles de personas se extendieron por unos 3,5 kilómetros por las principales avenidas de Lima. Algunas personas se presentaban ataviadas con adhesivos en el rostro, otras con una vestimenta común, pero todas blandiendo la consigna de la dignidad en colores llamativos. Pero, el punto de inflexión lo marcó un grupo de jóvenes mujeres que con la menor cantidad de ropa posible, se solidarizaban con las víctimas del gobierno de Alberto Fujimori relacionadas a procesos forzosos de esterilización durante la década de los 90.
Sin duda los ecos del viejo neopopulismo que dominó la región en la década de los noventas, y que se caracterizó por fusionar las recetas neoliberales con un nuevo discurso demagógico, se han dejado escuchar en las apariciones de Keiko, y es muy difícil que los votantes puedan desligar de tajo la imagen del padre a la de la hija. Aún así y a pesar de las manifestaciones y estratagemas de la oposición, Keiko Fujimori sigue mostrando su fuerza con altas posibilidades de ser la segunda política con ese apellido en ostentar la administración del gobierno de Perú.