La izquierda acelera su reestructuración: un nuevo proyecto nacional y liderazgo abierto en Sumar

Movimiento Sumar, Izquierda Unida, los comunes y Más Madrid prevén presentar en este primer trimestre un nuevo proyecto político de ámbito estatal con la vista puesta en las elecciones generales de 2027, con una nueva marca electoral y cabeza de cartel por definir.
Lara Hernández, secretaria de Organización del Movimiento Sumar y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno. / RR.SS.
Lara Hernández, secretaria de Organización del Movimiento Sumar y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno. / RR.SS.

El espacio político a la izquierda del PSOE ha entrado en una fase de redefinición profunda. En pleno ciclo de elecciones autonómicas, cuatro de las fuerzas que hoy comparten ministerios en el Gobierno de coalición Movimiento Sumar, Izquierda Unida, los comunes y Más Madrid han decidido acelerar la construcción de un nuevo proyecto nacional que sustituya o supere el actual marco de la plataforma de Sumar. El mensaje es inequívoco: el modelo surgido en 2023 ha cumplido una etapa y toca abrir una nueva.

La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, lo ha expresado sin ambages. “Nuestra voluntad es levantar un proyecto político sobre nuevas bases. Este proyecto no va contra nadie, contra ninguna formación política. No estamos en estrategias de suma cero, sino de cooperación y de superación”, dijo para volver a ilusionar a un electorado progresista que, en parte, se ha alejado de las urnas. En coherencia con ese planteamiento, el futuro proyecto no nace cerrado ni blindado. Ni el nombre, ni la estructura, ni los liderazgos están definidos de antemano.

Ese último punto es especialmente relevante. Desde el propio entorno de Sumar se reconoce que el liderazgo de la vicepresidenta primera, Yolanda Díaz, está “a debate”. La ministra de Trabajo fue el principal activo político y simbólico del proyecto lanzado tras la retirada de Pablo Iglesias, con la promesa de unir a todo el espacio progresista no socialista. Hoy, esa promesa aparece erosionada por la ruptura con Podemos y por la constatación de que la marca Sumar ya no actúa como paraguas integrador.

Izquierda Unida (IU) ha sido la fuerza más explícita al verbalizar este diagnóstico. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha dado por superada la coalición actual y ha defendido la necesidad de una nueva confluencia con otro nombre y otras bases. En la práctica, IU asume que el instrumento Sumar ya no es suficiente para articular una izquierda amplia y competitiva frente al bloque PP-Vox, especialmente si concurren dos candidaturas enfrentadas.

Regeneración a la izquierda del PSOE

El contexto territorial refuerza esta urgencia. Mientras IU y Sumar han pactado concurrir juntos en Aragón, en Castilla y León Podemos e IU negocian una candidatura común que excluye a Sumar. Este escenario fragmentado anticipa el riesgo de repetir, a escala estatal, una división que debilite al conjunto del espacio progresista en 2027. De ahí que el nuevo proyecto quiera nacer con vocación expansiva, abierto a otras fuerzas como Compromís, Chunta Aragonesista, Més o la Alianza Verde, y también a actores sociales más allá de los partidos.

Desde Movimiento Sumar se insiste en que la discusión interna sobre liderazgos, incluida la figura de Díaz, no debe interpretarse como una crisis personalista, sino como una señal de madurez política. “Aquí está debate absolutamente todo: el proyecto político, los instrumentos democráticos de los que nos vamos a dotar el nombre y los liderazgos”, sostiene Hernández, en una apelación a la transparencia y a la horizontalidad como señas de identidad del nuevo proceso.

La incógnita, sin embargo, es si este replanteamiento facilitará o dificultará un eventual reencuentro con Podemos, que por ahora mantiene su veto a cualquier acuerdo bajo el actual esquema en el que la vicepresidenta Díaz tiene cabida.

Lanzamiento de una nueva confluencia de izquierdas

El calendario también es significativo. La presentación del nuevo proyecto se prevé para las “próximas semanas” o, en todo caso, dentro del primer trimestre del año. Una señal de militancia interna dirigida a militantes y cuadros de las distintas organizaciones, la voluntad de volver a caminar juntos existe, aunque el destino final aún no esté definido.

En términos políticos, la operación refleja un doble reconocimiento. Por un lado, que la unidad lograda en 2023 fue excepcional y difícilmente replicable sin cambios profundos. Por otro, que la fragmentación penaliza electoralmente a una izquierda que aspira a influir en la próxima legislatura. Entre la continuidad acrítica y la ruptura abrupta, Sumar, IU, los comunes y Más Madrid apuestan por una transición ordenada hacia un nuevo espacio.

El desenlace dependerá de decisiones clave aún pendientes: si Yolanda Díaz sigue siendo el referente principal o da un paso a un lado, si la nueva marca logra atraer a Podemos o consolida una vía alternativa, y si el proyecto consigue conectar con una base social cansada de siglas y disputas internas. Lo único claro, a día de hoy, es que la izquierda alternativa al PSOE ha asumido que el debate ya no puede aplazarse. @mundiario

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