Yolanda Díaz busca no quedar aislada en Aragón: la izquierda maniobra por la unidad
La izquierda aragonesa vuelve a enfrentarse a uno de sus dilemas históricos: concurrir unida o asumir el riesgo de la fragmentación. Chunta Aragonesista, Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar mantienen conversaciones abiertas para intentar articular una candidatura común de cara a las elecciones autonómicas del 8 de febrero, pero las posiciones siguen lejos de confluir. El calendario aprieta —el plazo para registrar coaliciones expira el 26 de diciembre— y el margen para un acuerdo real se mide ya en horas.
En este tablero, quien más se juega es Movimiento Sumar. A diferencia de Chunta, IU o Podemos, la formación impulsada por la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz carece de implantación territorial en Aragón y no cuenta con experiencia electoral propia en la comunidad. Tras quedarse fuera de la ecuación en Extremadura, donde los integrantes de Unidas por Extremadura optaron por reeditar su alianza sin la formación de la ministra de Trabajo, Aragón aparece como una oportunidad —o una amenaza— para evitar que ese aislamiento se consolide.
Sumar necesita acuerdos para existir electoralmente, pero su presencia genera resistencias. Podemos mantiene un veto explícito a cualquier coalición en la que participe el espacio liderado por Díaz, una posición que ha ganado fuerza tras los buenos resultados de Unidas por Extremadura en los que subieron a siete escaños. Para los morados, ese modelo confirma que la vuelta a las fórmulas previas a Sumar es electoralmente rentable y refuerza su discurso sobre el “arraigo territorial” frente a proyectos percibidos como más dependientes de la política nacional.
Izquierda Unida, en cambio, se mueve en una posición intermedia. Con acuerdos ya cerrados con Sumar en Castilla y León y Andalucía, además de una histórica vocación de confluencia, IU defiende públicamente la necesidad de evitar vetos y apostar por la unidad como vía para movilizar al electorado progresista. Sin embargo, también es consciente de que un acuerdo con Sumar en Aragón podría tensar aún más su relación con Podemos, que insiste en atraer a IU a una coalición bilateral que deje fuera a Díaz.
La atomización de la izquierda en Aragón
Chunta Aragonesista añade una capa más de complejidad. Los aragonesistas reivindican una unidad “de todas las izquierdas” y rechazan pactos parciales que excluyan a alguno de los actores. Al mismo tiempo, su cultura política y su debate interno sobre el liderazgo dificultan una integración plena en una coalición amplia. Chunta observa con cautela un escenario en el que podría perder protagonismo o diluir sus siglas, y no oculta su escepticismo ante la posibilidad real de sentar a todos en la misma mesa.
En este contexto, Yolanda Díaz aparece como una figura clave, aunque indirecta. Su apuesta estratégica pasa por encontrar un socio en Aragón que permita a Movimiento Sumar entrar en la contienda y evitar que se repita el precedente extremeño. Lo que ocurra en Aragón puede condicionar futuras negociaciones en otros territorios y, a medio plazo, la capacidad de Sumar para erigirse en un espacio estable de la izquierda a la izquierda del PSOE.
El fondo es compartido por todas las formaciones: la convicción de que la división favorece a la derecha y penaliza a las candidaturas pequeñas. Los datos de 2023 refuerzan ese argumento. La suma de los votos de Chunta, Podemos e IU habría superado a Vox y alterado el reparto de escaños. Sin embargo, la aritmética electoral no siempre basta para superar desconfianzas políticas y estrategias divergentes.
Aragón, así, no solo pone a prueba la unidad de las izquierdas, sino también la viabilidad del proyecto de Yolanda Díaz fuera del Gobierno central. Con el reloj en cuenta atrás y las fiestas navideñas de por medio, la pregunta sigue abierta: ¿primará la lógica de la unidad o el cálculo particular de cada partido? La respuesta puede marcar el futuro inmediato del espacio progresista y definir si Sumar logra consolidarse o queda relegado a un papel secundario en el mapa político autonómico. @mundiario




