El Gobierno de coalición ahonda en su crisis: Sumar endurece el pulso con el PSOE

Sumar, que exige cambios profundos en el Gobierno y un giro político que reactive la legislatura, eleva el tono y advierte de que “persistir en el bloqueo pondría en riesgo el acuerdo de investidura”.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Yolanda Díaz, líder de Sumar. / @Pilar_Alegria
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Yolanda Díaz, líder de Sumar. / @Pilar_Alegria

La crisis interna del Gobierno de coalición se ha agravado este viernes tras una reunión fallida entre el PSOE y los partidos que integran Sumar, en la que no se logró ningún acercamiento sustancial para desbloquear la delicada situación política que atraviesa el Ejecutivo. Los comunicados posteriores y las fuentes consultadas coinciden en un diagnóstico claro: el distanciamiento entre los socios se ha acentuado y no hay, por ahora, señales de una salida inmediata.

Sumar, que exige cambios profundos en el Gobierno y un giro político que reactive la legislatura, ha elevado el tono y ha advertido de que “persistir en el bloqueo pondría en riesgo el acuerdo de investidura”. En ese contexto, dentro del espacio liderado por Yolanda Díaz se ha reabierto el debate interno sobre la conveniencia de seguir formando parte del Ejecutivo. El PSOE, por su parte, mantiene una posición defensiva y se limita a subrayar que existen “más puntos en común que discrepancias”, sin asumir ninguna de las demandas planteadas por su socio.

El choque no parece fácil de reconducir. Aunque las conversaciones continúan a distintos niveles y con frecuencia diaria, el malestar es evidente. El propio Pedro Sánchez reconoció desde Bruselas que se reunió esta semana con la vicepresidenta segunda, un encuentro que llega después de que Díaz reclamara públicamente una “remodelación profunda” del Gobierno, una intervención que generó un notable enfado en La Moncloa.

En la reunión celebrada este viernes participaron la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, su adjunto Borja Cabezón, y representantes de Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar. En ese foro, Sumar insistió en la necesidad de introducir cambios formales en el Ejecutivo y, sobre todo, de impulsar medidas urgentes que devuelvan iniciativa política al Gobierno, con especial atención a la agenda social y de vivienda. Entre las propuestas planteadas figuran la prórroga de la suspensión de los desahucios —que expira el 31 de diciembre— y la ampliación de los contratos de alquiler que vencen en los próximos meses.

La sombra de los casos de corrupción y de las denuncias por acoso sexual que afectan al PSOE sobrevoló la reunión y condiciona cualquier escenario futuro. La posibilidad de que la Audiencia Nacional llegue a imputar al partido por una presunta financiación ilegal es una línea roja compartida por los socios, pero incluso sin cruzarla, el goteo de investigaciones y titulares está teniendo ya un impacto directo sobre la estabilidad del Ejecutivo.

“Si no hace nada, nos arrastra a todos”, resume un dirigente de Sumar, que considera que sin una reacción clara no hay margen para “renacer” políticamente. “Esta es la última bala”, añade, en referencia a la supervivencia de la legislatura y del propio Gobierno.

El comunicado conjunto de los cuatro partidos de Sumar refleja con nitidez el descontento tras el encuentro. En el texto acusan al PSOE de adoptar una actitud “inmovilista” y advierten de que el repliegue en Ferraz y La Moncloa “solo favorece el desánimo progresista, refuerza la antipolítica y alimenta a PP y Vox”. “Más allá de la cordialidad y las buenas palabras, la reunión no ha supuesto ningún avance significativo”, concluye el documento, que reprocha además a los socialistas no haber presentado “ninguna propuesta alternativa”.

Desde Sumar, algunas voces describen al PSOE como una organización “sin norte” y en “estado de shock”. Fuentes del espacio aseguran que Torró llegó a señalar que la cita no tenía carácter político y reprochó las “formas” empleadas por Yolanda Díaz al pedir cambios en los ministerios. Aunque, de momento, no se percibe un riesgo inmediato de ruptura, las “espadas siguen en alto”, y todo dependerá, advierten, de las decisiones concretas que se adopten en los próximos días.

El PSOE, en cambio, ha optado por rebajar el tono público. En su propio comunicado —no hubo nota conjunta— calificó la reunión de “positiva” y se centró en detallar las medidas adoptadas contra la corrupción y el acoso, insistiendo en su política de “tolerancia cero”. No respondió, sin embargo, a ninguna de las propuestas planteadas por Sumar, ni siquiera a la convocatoria de la comisión de seguimiento del pacto de Gobierno.

Pese al choque, ambas partes admiten que los contactos continúan de forma intensa y al más alto nivel, también durante festivos. En Sumar insisten en que “hay que actuar” ante un final de año políticamente nefasto, mientras el Gobierno encara una recta final de legislatura marcada por la desconfianza mutua y la presión creciente sobre su estabilidad. @mundiario

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