El hermano de Pedro Sánchez ante la jueza: “no tengo capacidad de crear puestos de trabajo”

David Sánchez ha comparecido por segunda vez en la causa que investiga su contratación como coordinador de actividades musicales en la Diputación de Badajoz, así como la posterior incorporación de un antiguo asesor de Moncloa.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en el Congreso. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en el Congreso. / La Moncloa

El caso que investiga la contratación de David Sánchez Pérez-Castejón como coordinador de actividades musicales en la Diputación de Badajoz, así como la posterior incorporación de un antiguo asesor de Moncloa, ha ganado notoriedad mediática y calado institucional. No solo por tratarse del hermano del presidente del Gobierno, sino por lo que está en juego: la integridad de los procesos de contratación pública y la confianza en el funcionamiento de las instituciones democráticas.

David Sánchez ha vuelto a comparecer ante la jueza instructora Beatriz Biedma en calidad de imputado. La causa, que inicialmente versaba sobre su incorporación al ente provincial en 2017, se ha ampliado a nuevos indicios que apuntan a un presunto tráfico de influencias y prevaricación en la contratación de su amigo personal, Luis María Carrero, como colaborador en la misma entidad. Según los correos electrónicos intervenidos por la Guardia Civil, ambos daban por hecho la adjudicación meses antes de que esta se formalizara, lo que ha llevado a la magistrada a señalar la “posible existencia de indicios de criminalidad”.

El hermano del presidente ha reiterado su inocencia, limitando sus respuestas a las preguntas de su abogado. Ha asegurado que “no tenía capacidad de crear puestos de trabajo o cambiar plantillas”, ni influyó de manera alguna en el proceso. La explicación que ha ofrecido sobre los mensajes intercambiados con Carrero —en los que este le llamaba “hermanito”— se ha centrado en su amistad de “más de dos décadas” y en un supuesto “malentendido” sobre la interpretación de una publicación de bases como adjudicación efectiva del cargo.

Por su parte, Carrero también ha negado haber recibido trato de favor o que David Sánchez “moviese hilos” a su favor. En su versión, no hubo más que un comentario informal que se ha sacado de contexto.

Sin embargo, lo que podría ser solo una coincidencia entre relaciones personales y procedimientos administrativos se complica con los testimonios de quienes también aspiraban a esos mismos puestos. Cristina Frutos, directora de orquesta y candidata en 2017, ha relatado que, días antes de las entrevistas, fue informada vía WhatsApp de que la plaza que finalmente se adjudicó a David Sánchez “ya estaba decidida”. Según su declaración, esta información le fue transmitida por el director de uno de los conservatorios, y otros candidatos también lo daban por hecho.

A esto se suma la particularidad de que Carrero fue el único aspirante para su puesto y que ambos —Sánchez y Carrero— hablaban meses antes de su incorporación como si esta fuese segura, según la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. @mundiario

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