El Gobierno encara la amenaza de Trump sobre España: “tenemos recursos para contener el impacto”
La tensión diplomática entre Donald Trump y Pedro Sánchez ha dado un salto cualitativo. El desacuerdo de fondo sobre la guerra en Irán y la negativa de La Moncloa a permitir el uso de las bases militares conjuntas en Rota y Morón de la Frontera para la operación Furia Épica, conjunta con Israel, amenaza ahora con convertirse en el mayor choque diplomático de España en el segundo mandato del magnate y, por lo pronto, supone un conflicto comercial de amplio alcance.
El presidente estadounidense advirtió este martes de que podría “cortar todo el comercio con España” como respuesta a la negativa del Ejecutivo español a participar indirectamente en la operación militar contra Irán. “No queremos tener nada que ver con España”, afirmó Trump, elevando el tono de una confrontación que se arrastra desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
La reacción del Gobierno fue inmediata. En un comunicado oficial, La Moncloa aseguró que España “cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro”. El Ejecutivo insiste en que España es “miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo” y al mismo tiempo es una “una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EE UU, con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa”.
“Si la Administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE UU”, advierte La Moncloa, que reprocha a la Casa Blanca que “lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas”.
Sánchez comparecerá desde el Palacio de la Moncloa para valorar la situación, en lo que se interpreta como un intento de tomar la iniciativa política en un escenario de alta incertidumbre. La idea central por ahora pasa por trasladar tranquilidad porque el país, sostiene el Gobierno, dispone de margen de maniobra para amortiguar un eventual castigo comercial.
“España defiende la desescalada, la negociación y el derecho internacional.
— La Moncloa (@desdelamoncloa) March 3, 2026
No podemos resignarnos a que la guerra sea la forma natural de relacionarse y de establecer un equilibrio de poder”.
▶️ El ministro de @MAECgob, @jmalbares, sobre el conflicto en Oriente Medio. pic.twitter.com/5x88j8Uz8V
Comercio España–EE UU
El intercambio comercial entre España y EE UU es relevante, aunque asimétrico. Según datos oficiales, España importó en 2025 bienes estadounidenses por valor de más de 30.000 millones de euros, mientras que exportó alrededor de 16.700 millones. El saldo es, por tanto, negativo para España.
Un corte abrupto del comercio tendría consecuencias en sectores estratégicos —energía, agroalimentario, industria aeronáutica o farmacéutica— y podría tensionar aún más la inflación en un contexto ya marcado por la volatilidad energética derivada del conflicto en Oriente Próximo.
Sin embargo, el Gobierno subraya dos factores de contención. Primero, que la política comercial de los Estados miembros está integrada en el marco de la Unión Europea, lo que limita la capacidad de adoptar medidas unilaterales contra un solo país. También que cualquier revisión de acuerdos debe respetar la legalidad internacional y los compromisos bilaterales entre la UE y EE UU.
Soberanía estratégica frente a presión política
La negativa española a permitir el uso de Rota y Morón para operaciones contra Irán responde, según el Ejecutivo, a una interpretación estricta del convenio bilateral y de la Carta de Naciones Unidas. El Pentágono trasladó sus aviones cisterna a otras bases europeas, evitando así un choque directo en medio de los primeros compases de la guerra abierta en Oriente Próximo.
Desde la perspectiva de Washington, la decisión española forma parte de una actitud más amplia de resistencia a la agenda estratégica de Trump, que incluye el rechazo a elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB. Sánchez ha defendido que el 2 % es suficiente y que un incremento mayor comprometería el Estado del bienestar.
El trasfondo es político, pero también ideológico. El presidente español ha cuestionado en diversas ocasiones la política comercial agresiva de Trump, su estrategia de aranceles y su repliegue de organismos multilaterales. La amenaza comercial se interpreta en Madrid como un episodio más de esa confrontación.
El contexto europeo añade complejidad. Durante un encuentro en el Despacho Oval con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump volvió a señalar a España como el único país que no respalda plenamente el aumento del gasto en defensa. Merz subrayó la necesidad de que todos los socios contribuyan más a la seguridad común. @mundiario


