El Gobierno cede ante el PP para evitar un plante histórico en la Conferencia de Presidentes
La presión ejercida por los presidentes autonómicos del Partido Popular ha doblegado finalmente la voluntad del Gobierno. A solo unas horas de la Conferencia de Presidentes convocada en Barcelona, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha accedido a incluir en el orden del día todas las demandas planteadas por las comunidades gobernadas por el PP, evitando así un plante sin precedentes que amenazaba con deslucir un foro de alta relevancia institucional, presidido por el Rey Felipe VI.
La ministra portavoz, Pilar Alegría, anunció este martes que el Gobierno aceptará “hasta la última coma” de las propuestas remitidas por 13 líderes territoriales populares, cumpliendo así con el reglamento del propio foro, que permite a una mayoría autonómica imponer asuntos en la agenda. El gesto pretende desactivar la amenaza de boicot lanzada por los barones del PP, quienes habían condicionado su asistencia a la inclusión de hasta diez puntos adicionales de su agenda en el debate multilateral.
Desde el entorno del PP no han tardado en celebrar lo que consideran una victoria política. “Sánchez tendrá su foto y nosotros, nuestras prioridades en el orden del día”, apuntan fuentes de Génova. Para los populares, el episodio ha servido para subrayar el valor de su fuerza territorial frente a lo que describen como “la imposición unilateral” de La Moncloa. “No vamos a participar en una cita que solo busca una foto para tapar los casos de corrupción y las vergüenzas que están afectando al presidente del Gobierno, su familia y al PSOE”, aseguró el portavoz regional de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel García Martín, días antes.
La lista de exigencias incluye cuestiones como la reforma del sistema de financiación autonómica, el refuerzo de la seguridad y el control migratorio, la situación del sistema sanitario, la okupación ilegal de viviendas, la crisis ferroviaria y la retirada de reformas judiciales impulsadas por el Gobierno. Algunos de estos temas, sin embargo, exceden las competencias propias del foro, según el Ejecutivo, que ha expresado su preocupación por la sobrecarga de una agenda que incluirá hasta 16 puntos distintos.
La oposición tiene mayoría para dictar el orden del día
El conflicto latente estalló cuando el Gobierno intentó mantener un orden del día más limitado, pese a las advertencias de los barones del PP. La negativa de los populares a participar en una Conferencia con una agenda “a la carta” provocó una amenaza explícita: asistirían al saludo con el Rey, pero abandonarían el recinto antes del inicio de la reunión con Sánchez. Una maniobra que solo hasta ahora habían ensayado formaciones nacionalistas o independentistas catalanes y vascas.
La Moncloa no ha tenido más opción que recular, consciente de que el artículo 5.2.C del reglamento de la Conferencia de Presidentes respalda la inclusión de asuntos a petición de la mayoría autonómica. Con 13 firmas (11 comunidades y dos ciudades autónomas), el PP tenía de sobra la legitimidad legal para imponer su agenda. “Todos los temas que nos han llegado por parte de las distintas comunidades autónomas del PP van a ser recogidas en ese orden del día”, ha justificado Alegría la marcha atrás del Ejecutivo.
Sin embargo, desde el Gobierno se advierte de las limitaciones prácticas de una Conferencia tan cargada. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha lamentado que el PP haya rechazado incluso puntos ya incluidos a petición de algunos de sus Ejecutivos, como la vivienda o la Formación Profesional, con el argumento de que no se había respetado su listado íntegro. “No es verdad que no incluyéramos ningún punto del Partido Popular”, reiteró, apuntando además que la Conferencia es un órgano de “consenso”, no un escenario de confrontación partidista.
La actitud del PP ha sido refrendada de forma unánime por sus dirigentes territoriales. Desde Andalucía, Juanma Moreno ha recalcado que el Gobierno central tiene que “aprender” que se tienen que respetar las normas de la Conferencia de Presidentes. Desde Aragón, Jorge Azcón ha criticado que Sánchez pretendiera evitar “los temas que preocupan realmente a los aragoneses y a los españoles”. Y en Extremadura, María Guardiola ha ido más allá al afirmar que “Moncloa es ya instrumento para seguir en el poder y seguir a toda costa, no para administrar soluciones a nuestro país”.
El PP exhibe su músculo territorial
Alberto Núñez Feijóo, por su parte, ha respaldado sin matices el órdago institucional al Gobierno. “Se ha rendido ante la evidencia. Les doy la enhorabuena a todos los presidentes del PP por cumplir con su deber. Nos querían callados, pero nos tendrán exigentes”, dijo el líder de la oposición.
Este episodio revela el grado de deterioro institucional entre Gobierno y oposición. Mientras el Ejecutivo apelaba al consenso mientras busca que el cónclave territorial en Barcelona sea una demostración de su política de apaciguamiento en Cataluña, el PP ha aprovechado la debilidad del Gobierno para exhibir músculo autonómico y reforzar su perfil como alternativa real. La rectificación de La Moncloa, aunque amparada legalmente, muestra también los límites del poder ejecutivo frente a una mayoría territorial opositora.
La Conferencia de Presidentes de este viernes se celebrará finalmente con todos los actores presentes. Pero la fractura política y el clima de desconfianza que ha rodeado su convocatoria sugiere que, más allá de las fotografías y las palabras, el entendimiento sigue siendo una tarea pendiente. @mundiario





