Feijóo insiste en la corrupción, Sánchez defiende su gestión y Junts reclama un giro político

El Congreso ha vuelto a vivir un pleno bronco y previsible, marcado por los enfrentamientos entre el presidente del Gobierno y el líder del PP en torno a los casos de corrupción, la gestión económica y la presión fiscal.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno; y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / RR SS.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno; y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / RR SS.

El Congreso de los Diputados ha vuelto a vivir este miércoles un pleno bronco y previsible, marcado por los enfrentamientos entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, en torno a los casos de corrupción, la gestión económica y la presión fiscal. La sesión de control al Ejecutivo, que podría haber sido una réplica de cualquiera de los últimos debates, terminó virando hacia un tono más agrio con la intervención de Míriam Nogueras (Junts), que lanzó una advertencia directa al PSOE: “Menos cambio de horario y más hora del cambio”.

Feijóo centró su ofensiva en las denuncias de presunta financiación irregular del PSOE y en la situación judicial del exsecretario de Organización, Santos Cerdán, actualmente en prisión preventiva. “En nombre de millones de españoles honrados, ¿se ha financiado ilegalmente el PSOE desde que usted es secretario general?”, preguntó el líder popular. Sánchez zanjó con un escueto “no”, antes de replicar con ironía los lapsus geográficos y culturales de su oponente.

El dirigente del PP aprovechó además el error de la vicepresidenta Yolanda Díaz, quien el día anterior había deslizado por accidente en el Senado que aún quedaba “Gobierno de corrupción para rato”. Feijóo utilizó la frase para insistir en que el Ejecutivo “vive alejado de la realidad económica”, y enumeró una batería de críticas sobre la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, el aumento del precio de los alimentos y la presión fiscal sobre los autónomos. “Los fontaneros, electricistas y panaderos que se levantan a las cinco de la mañana pagan un 40% más de impuestos”, denunció.

Sánchez, respaldado por la vicepresidenta primera María Jesús Montero, devolvió el golpe recordando los casos de mala gestión en gobiernos autonómicos del PP, como los nueve millones sin ejecutar en ayudas por la DANA en la Comunidad Valenciana o la crisis de c “Usted ha renunciado a hacer una oposición útil”, le espetó al líder del PP, sugiriendo que “acabará cediendo su papel a Abascal”.

El presidente del Gobierno aprovechó también para subrayar las políticas sociales aprobadas en los últimos meses, como la reciente partida de 500 millones de euros para enfermos de ELA, y reivindicó los datos económicos que sitúan a España entre los países con mayor crecimiento del entorno europeo.

El momento más tenso llegó con la intervención de Míriam Nogueras, portavoz de Junts, quien acusó a Sánchez de esconderse “tras la bandera palestina o la del cambio horario” para no hablar de los problemas reales de la ciudadanía. Su discurso, difundido casi simultáneamente por el equipo de prensa de su partido, fue un desafío político calculado: “La gente está harta. Quizás debería hablarse menos de cambio de horario y más de la hora del cambio”.

Nogueras describió una Cataluña “con autónomos ahogados, servicios públicos colapsados y familias sin acceso a vivienda”, y denunció que el Gobierno “paga fiestas y rescates de estrellitas mientras incumple los compromisos con Cataluña”. Desde Junts advirtieron después que “si no se cumplen los acuerdos, dejaremos de garantizar la estabilidad del Gobierno”.

La sesión concluyó con una nueva controversia: Mertxe Aizpurua (EH Bildu) preguntó sobre la “impunidad” de grupos fascistas y neonazis. Sánchez anunció la inminente publicación del catálogo oficial de símbolos franquistas que deberán retirarse antes de fin de noviembre, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática. La portavoz del PP, Ester Muñoz, respondió indignada y calificó de “asco” que “una persona vinculada a ETA se atreva a hablar de impunidad”.

El intercambio parlamentario ha dejado tres mensajes claros: el bloqueo político persiste entre PP y PSOE, Junts endurece su posición y el Gobierno intenta reforzar su perfil social antes de un otoño decisivo. El pleno del Congreso vuelve a evidenciar que la legislatura atraviesa un momento de máxima fragilidad, un equilibrio inestable en el que cada frase puede inclinar la balanza entre la gobernabilidad y el bloqueo político. @mundiario

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