Feijóo se blinda entre Sánchez y Vox: crítica al Gobierno y desmarque de la crisis interna de la derecha
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, intensifica su ofensiva contra el presidente del Gobierno Pedro Sánchez en el frente europeo mientras niega cualquier implicación en las tensiones internas del partido de Santiago Abascal. En un contexto marcado por la guerra en Oriente Próximo y la posible presión migratoria que salga del conflicto si no se reencauza, el dirigente popular trata de proyectar una imagen de alternativa de gobierno moderada, al tiempo que evita quedar atrapado en la fragmentación del espacio conservador.
La intervención de Feijóo en Bruselas no fue casual ni improvisada. En el marco de la cumbre del Partido Popular Europeo (PPE), el líder de los populares articuló un discurso dirigido a dos audiencias simultáneas: sus socios comunitarios y el electorado nacional.
Por un lado, cargó con dureza contra Sánchez, al que acusó de “alejar a España de las democracias occidentales” y de actuar con “narcisismo” en la gestión de la crisis derivada de la guerra en Irán. Su diagnóstico dibuja un Ejecutivo debilitado, sin presupuestos y, en su opinión, desconectado de los consensos europeos en materia de política exterior, energía o inmigración.
Por otro, Feijóo buscó reforzar su perfil institucional presentándose como garante de la estabilidad y la fiabilidad internacional de España. La idea subyacente es separar la imagen del país de la del Gobierno actual y posicionarse como interlocutor creíble ante Bruselas.
El frente interno de la derecha: Vox como riesgo y oportunidad
El choque entre PP y Gobierno trasciende el plano interno y se traslada a la arena europea. Feijóo sostiene que existe “preocupación” en la UE por la deriva del Ejecutivo, mientras que el Gobierno defiende su autonomía estratégica en un contexto internacional cada vez más volátil.
En este pulso, el líder popular intenta capitalizar tres ejes clave: en política exterior denuncia una supuesta confrontación innecesaria con aliados como EE UU; en seguridad y migración critica la regularización masiva de inmigrantes por considerarla contraria al marco europeo y sobre la economía de guerra acusa al Ejecutivo de retrasar ayudas mientras aumentan los precios energéticos. Sin embargo, estas críticas también responden a una lógica interna de consolidar un discurso de alternativa de gobierno en un momento de incertidumbre geopolítica.
Mientras endurece su oposición al Gobierno, Feijóo ha tenido que responder a las acusaciones de Abascal sobre una supuesta injerencia del PP en la crisis interna de Vox. El líder popular lo niega de forma tajante. Y no es un matiz baladí. En plena negociación para gobernar en Extremadura, Aragón y Castilla y León, cualquier percepción de maniobra sobre las divisiones del partido ultra podría dinamitar futuros acuerdos.
La crisis en la formación de Abascal —con críticas de exdirigentes y tensiones internas— abre un escenario complejo en el que una ruptura de Vox podría fragmentar aún más el voto de la derecha y el PP podría atraer votantes moderados desencantados. Feijóo opta por una estrategia de prudencia en dejar que Vox gestione sus propias tensiones sin interferencias públicas.
Equilibrio entre la moderación y la presión
La clave del movimiento de Feijóo está en el equilibrio. Su discurso apela a la dureza contra el Gobierno con cautela respecto a Vox. Es, en esencia, una estrategia de “doble cobertura” en la que, hacia el centro, se presenta como un líder institucional, europeísta y fiable y hacia la derecha, evita romper puentes con un socio potencial imprescindible.
Este posicionamiento refleja una realidad estructural, el PP necesita ampliar su base electoral sin perder capacidad de tender puentes. La ofensiva de Feijóo evidencia cómo la política española se entrelaza cada vez más con el contexto internacional y la traslada al ámbito doméstico. La guerra en Oriente Próximo, la crisis energética y las tensiones migratorias sirven de telón de fondo para redefinir el liderazgo político en España.
Al mismo tiempo, su negativa a intervenir en la crisis de Abascal revela una lectura pragmática del tablero por consolidar al PP como alternativa sin asumir los costes de la fragmentación del espacio conservador. En este escenario, la disputa con Sánchez no es solo ideológica, sino también estratégica, quién representa mejor a España en un mundo cada vez más incierto. @mundiario


