España asume el liderazgo en la lucha contra la piratería en el Cuerno de África

Comandantes de varios ejércitos europeos, junto con el de EE UU, han advertido recientemente sobre el aumento significativo de los ataques piratas en las costas de Somalia.
Margarita Robles, ministra de Defensa. / RR.SS
Margarita Robles, ministra de Defensa. / RR.SS

España ha tomado el mando de la Operación Atalanta, una misión clave que la Unión Europea puso en marcha hace 15 años para combatir la piratería en el océano Índico. El vicealmirante Ignacio Villanueva Serrano, al frente de esta operación desde Rota (Cádiz), cuenta ahora con el apoyo del contraalmirante Manuel Alvargonzález Méndez, quien desde junio ejerce el mando operativo a bordo de la fragata Numancia frente a las costas del Cuerno de África. Esta región, especialmente en Somalia, ha visto un preocupante resurgimiento de la piratería, con grupos más organizados, mejor armados y cada vez más coordinados.

La situación en la zona es alarmante. Comandantes de varios ejércitos europeos, junto con el de EE UU, han advertido recientemente en una conferencia en Madrid sobre el aumento significativo de los ataques piratas. “La piratería está aumentando fuertemente”, señaló el vicealmirante Villanueva, destacando que, aunque la situación estuvo bajo control hasta 2019, los piratas han revitalizado sus intenciones de perpetrar más ataques, aprovechando los recursos y la falta de vigilancia adecuada.

Desde noviembre del año pasado, la fragata Canarias de la Armada, relevada en junio por la Numancia, ha registrado 40 ataques en aguas del Índico, especialmente frente a las costas de Somalia. “Tuvimos un despliegue muy intenso, con mucha actividad”, relató el comandante Carlos Cordón Castosa, quien estuvo al mando de la fragata Canarias. Estas cifras no se veían desde 2013, lo que indica un claro incremento en la actividad pirata. A pesar de la complejidad de la situación, la relación con las autoridades somalíes sigue siendo positiva, según Villanueva, quien afirmó que “quieren ser parte de la solución”, de acuerdo con declaraciones recogidas por El País.

El modus operandi de los piratas ha evolucionado. Según el comandante Cordón, los piratas secuestran pequeñas embarcaciones, como los dhows, para mezclarse con el tráfico marítimo habitual y acercarse a buques mercantes más grandes. La crisis del mar Rojo, provocada por el conflicto en Gaza y los ataques hutíes en Yemen, ha desviado hasta un 50 % del tráfico que normalmente transitaba por el Canal de Suez hacia el sur, por el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica, aumentando el flujo de buques en la zona vigilada por la Operación Atalanta.

Esta mayor actividad ofrece a los piratas más objetivos, mientras que la operación europea enfrenta una carga de trabajo creciente con los mismos recursos, ya que Bruselas no ha aumentado el presupuesto de 6.36 millones de euros para este año, una cifra inferior a la de los primeros años de la misión.

La geopolítica recrudece la piratería

Una vez que los piratas secuestran un barco, lo habitual es que lo lleven a la costa de Somalia y negocien un rescate. Este fue el caso del mercante Abdulla, cuyos 23 tripulantes fueron secuestrados en abril durante 32 días. Aunque finalmente fueron liberados tras el pago de un rescate de cinco millones de euros, la tripulación sufrió estrés postraumático e infecciones debido a las insalubres condiciones en las que fueron retenidos. La fragata Canarias, presente en la zona, proporcionó apoyo médico y recopiló pruebas para posibles juicios contra los piratas somalíes.

La situación geopolítica en la región ha empeorado debido al conflicto en Gaza, los ataques hutíes en Yemen y la influencia iraní, lo que ha permitido a los piratas operar con mayor libertad. Según la inteligencia militar, los hutíes disponen de información detallada sobre los buques que transitan por el estrecho de Adén, que conecta con el mar Rojo, y suelen atacar barcos vinculados a EE UU, Reino Unido e Israel. La Unión Europea ha respondido lanzando una misión específica para vigilar la seguridad en el mar Rojo, denominada Aspides.

España, que ahora lidera Atalanta, advierte que las mismas condiciones que hace 15 años facilitaron el auge de la piratería están volviendo a manifestarse: sequía, hambruna y falta de recursos. Estas circunstancias están empujando a muchos somalíes a convertirse en piratas, una situación que podría intensificarse con la llegada del buen tiempo en septiembre. El comandante Cordón, que ha sido testigo de pagos de rescates, está convencido de que esta práctica está incentivando la actividad pirata, especialmente porque muchos de estos delincuentes operan bajo los efectos del khat, una droga similar a la cocaína.

La Operación Atalanta, que comenzó en 2008 en respuesta a una oleada de ataques piratas, podría renovarse o finalizar a finales de 2024, dependiendo de la decisión de los Veintisiste Estados miembros de la UE. El mando español en la zona continuará hasta el próximo otoño, cuando se prevé una de las últimas rotaciones de una misión en la que participan 20 países, 16 de ellos miembros de la Unión Europea. Como señala el vicealmirante Villanueva, “Atalanta será lo que las naciones quieran”. @mundiario

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