La operación militar de EE UU en el mar Rojo abre un foco de tensión entre Madrid y Washington

Biden y Sánchez mantienen una conversación sobre el tema después de que España bloqueara la participación de la UE en la misión que busca proteger a los barcos de los ataques de los hutíes mediante la Operación Atalanta. 

Joe Biden, presidente de EE UU; y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español. / Mundiario
Joe Biden, presidente de EE UU; y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español. / Mundiario

Estados Unidos ha establecido un canal de comunicación permanente con España para coordinar esfuerzos en medio de la crisis del mar Rojo, que ha llevado a Washington a poner en marcha una nueva misión militar con otros países de la que Madrid, en principio, ha rechazado ser parte. El presidente de EE UU, Joe Biden, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, han hablado por teléfono este viernes y han acordado mantener un diálogo continuo sobre el tema, de acuerdo con lo informado por la embajadora estadounidense en España, Julissa Reynoso.

La propuesta estadounidense implica enviar una misión internacional para proteger a los barcos de Israel de los ataques de la milicia yemení hutí, aliada de Irán. Aunque los mandatarios no discutieron específicamente esta operación, Reynoso destacó que coincidieron en el interés de evitar que el conflicto complique la región.

"Acabo de mantener una conversación telefónica con el presidente Joe Biden. Le he agradecido su felicitación por mi investidura y he reiterado mi voluntad de seguir estrechando la cooperación con EE UU, socio estratégico, aliado y amigo de España, durante esta nueva legislatura. Hemos abordado la dramática situación en Gaza y le he trasladado mi disposición para buscar una solución política que posibilite la coexistencia de un Estado de Palestina y el Estado de Israel en paz y seguridad. Compartimos la necesidad de mantener firme la unidad transatlántica frente a los desafíos globales", ha escrito el socialista en la red social X. 

La misión militar de EE UU en el mar Rojo

Desde el anuncio del secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, el lunes pasado, sobre la participación de España en la operación Guardián de la Prosperidad, una acción multinacional coordinada para hacer frente a los ataques desde Yemen por parte de los hutíes, el Gobierno español ha evitado confirmar su participación y ha bloqueado la iniciativa en Europa.

El propósito estadounidense es lograr la cooperación de la Unión Europea para asegurar el mar Rojo y limitar el impacto del conflicto en la zona, alegando que "la reciente escalada en los ataques hutíes provenientes de Yemen amenaza el libre flujo comercial, pone en peligro las vidas de marineros inocentes y supone un incumplimiento del derecho internacional".

Inicialmente, el Ministerio de Defensa español condicionó su participación en la misión a las decisiones de la Unión Europea y la OTAN, declarando que Madrid no se involucraría de manera "unilateral". "España no participará nunca en una operación de manera unilateral", declaró en una conferencia de prensa la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría.

Según El País, en el Ejecutivo español generó malestar que el jefe del Pentágono incluyera, sin previo aviso, a España entre los 10 países que iban a participar en la operación.

La UE ha optado por respaldar la operación estadounidense a través de la operación Atalanta, que cuenta con una significativa presencia española. En concreto, los países miembros del bloque acordaron "fortalecer el intercambio de información" y "aumentar la presencia con activos navales adicionales", coordinándose así con la misión estadounidense que ya cuenta con la participación de una veintena de naciones.

La tensión escaló cuando, pese a la aprobación unánime en una reunión de urgencia del Comité Político y de Seguridad (COPS) de la UE para intervenir mediante una ampliación de la operación Atalanta, el Gobierno español revocó su posición 24 horas después en la reunión del Grupo de Trabajo de Consejeros de Relaciones Exteriores (Grupo Relex). 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, que previamente abogó por la implicación de la OTAN o la UE en la alianza internacional estadounidense, bloqueó la participación española una vez que se optó por modificar el mandato de la operación Atalanta, centrada en combatir la piratería en el océano Índico. Fuentes gubernamentales afirman que la situación se está "analizando" y que aún "no se ha fijado posición".

Con ese polémico contexto de fondo se ha dado la conversación entre Sánchez y Biden, que estaba "programada" desde hace semanas como una llamada de felicitación por la investidura de Sánchez, según Reynoso, pero en la que también se han abordado temas cruciales, como el conflicto en Oriente Próximo.

La complejidad de la situación internacional, las tensiones políticas y las divergentes opiniones dentro del Gobierno español han contribuido a la incertidumbre sobre la participación de España en la operación militar propuesta por EE UU, que implica un apoyo indirecto a Israel. 

Debate en el Congreso

El debate, además, se ha trasladado al Congreso de los Diputados. La Ley Orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional establece que la autorización del Congreso es necesaria para la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional, especialmente para operaciones que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o del interés nacional.

El Gobierno, de acuerdo con esta legislación, debe realizar una consulta previa y obtener la autorización de la Cámara Baja para llevar a cabo operaciones en el exterior. Sin embargo, la posibilidad de unirse a la operación estadounidense no ha sido bien recibida en algunos sectores del espectro político.

La vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha calificado de "hipócrita" la celeridad para desplegar la operación, al considerar que está orientada a proteger intereses comerciales, mientras que, según ella, no se actúa con la misma rapidez cuando se vulnera la legalidad internacional en Gaza.

La líder de Podemos, Ione Belarra, también ha expresado su preocupación, calificando la posible implicación de España en la operación como una "hipocresía insoportable", al tiempo que ha advertido sobre el riesgo de que España siga los intereses estadounidenses en el mar Rojo, mientras Washington apoya a Israel en medio de la situación en la Franja. 

El BNG también ha expresado su inquietud, considerando "inaceptable" la participación española en la operación diseñada para "salvaguardar los intereses comerciales de Israel". El portavoz parlamentario del BNG, Néstor Rego, ha exigido al Gobierno una posición "firme e independiente" y desligada de las directrices estadounidenses.

El PP podría ser determinante en este debate. Con su apoyo, el Congreso podría dar luz verde a la participación de España en Guardián de la Prosperidad. De hecho, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya ha manifestado su consideración positiva respecto a la implicación española en la operación, aunque ha instado a la "máxima prudencia" y a conocer toda la información antes de tomar una decisión. Feijóo, en una reunión con Sánchez este viernes, expresó su preocupación por la falta de información y el aparente "desprecio" a los procedimientos democráticos en el anuncio inicial de la participación española por parte de EE UU.

Así, la crisis en el mar Rojo se perfila como un tema clave en las nuevas conversaciones entre Washington y Madrid que, según la embajadora Reynoso, han acordado sumar esfuerzos por reconducir la situación y definir la postura del país europeo. @mundiario

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